Lo que el arte ofrece

MA
/ 3 de agosto de 2022
/ 01:18 am
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Lo que el arte ofrece

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No han sido pocas las veces que me he preguntado ¿Qué valor ofrece el arte a la sociedad? Créanme que es de esas preguntas que la respuesta no es simple… si yo preguntara: Qué valor tiene la comida, la medicina, las construcciones, etc., para la sociedad, sería mucho más fácil para mí, disertar acerca de su gran importancia. Entonces… ¿para qué sirve el arte?…

En primer lugar, yo comparo al arte (salvando las distancias) con cosas como ir a la iglesia, ir al psicólogo o ir a charlas motivacionales o de autoconocimiento. Todas estas cosas son vitales para una sociedad más contenta, más equilibrada y que permite una convivencia más tolerable; incluso sabiendo que existe un arte revolucionario y protesta; pues los pinceles, instrumentos musicales y la pluma audaz de un escritor, siempre serán instrumentos de guerra menos letales que un fusil y una bomba, aunque su efecto transformador pueda ser más impactante que el armamento bélico convencional.

Creo que Dios puso los talentos artísticos en las personas con motivos muy específicos, como el de proveer una forma tanto de alimentar al alma como de darle al individuo un medio para expresarse más allá de las simples palabras. Por ejemplo, hay canciones que apenas escucho la introducción, ya generan un estado de ánimo en mí; dudo que, si me recitaran la letra de la canción sin melodía, tuviera el mismo efecto. Pero también pasa con las palabras; yo puedo decir como simple mortal: “el tiempo pasa y no regresa” pero Gustavo Adolfo Bécquer diría: “Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán, pero aquellas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha a contemplar, aquellas que aprendieron nuestros nombres… ¡esas no volverán!…

¡Que aburrida sería la vida sin el arte! De esto se desprende la otra razón por la que yo defiendo al arte a capa y espada cuando escucho a personas que, por ignorancia o simpleza, dicen que no sirve para nada. Les voy a poner un ejemplo muy simple que ya vivimos hace muy poco con la pandemia: imagínense que viene otra crisis sanitaria; llámese viruela del mono, o como quieran llamarla, y de nuevo nos encierran en nuestros hogares… ¿en qué nos entretendríamos? Bueno daré los ejemplos más comunes (pues muy poca gente en esos casos siembra legumbres en su patio) lo más seguro es que veríamos películas (arte), leeríamos libros (arte), escucharíamos música (arte), buscaríamos un pasatiempo como aprender alguna habilidad nueva (muchas veces relacionadas con el arte: dibujar, pintar, ejecutar un instrumento, etc.). ¡Que tedioso sería vivir sin estar rodeados por el arte y sin poder practicarlo!

También el arte provee de identidad, historia, cultura y sentido de pertenencia a los diferentes grupos de individuos en el planeta; la música, las edificaciones arquitectónicas, las artes plásticas, la literatura, los bailes, la vestimenta e incluso la gastronomía (que muchos consideran un arte) dan al ser humano una identidad, algo a que aferrarse y con que sentir que pertenece a un grupo en particular. Además, tenemos los beneficios en temas como la autoestima, sana competencia, tolerancia a la frustración, perseverancia, disciplina, etc.

El arte humaniza al ser humano y lo vuelve más sensible a su entorno. Si nos equivocamos gravemente (como lo vienen haciendo nuestros gobernantes históricamente, pero nunca los dirigentes del primer mundo) y pretendemos solo satisfacer el “hambre física” y no la emocional que sentimos como raza y sociedad, seremos individuos enclenques, deficitarios, con poca empatía… “desnutridos emocionales” que no pueden interactuar ni consigo mismos ni con el entorno. A mí me basta con saber que el arte me acerca más a un concepto de felicidad integral, para considerar que es algo sumamente importante para la sociedad.

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