¿CATARSIS?

MA
/ 5 de agosto de 2022
/ 12:25 am
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¿CATARSIS?

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ANTES que se acumulen los mensajes. Al editorial de la creciente tensión entre rusos, estadounidenses y chinos, ah y sobre el buscado jefe de al-Qaeda que al asomarse al balcón le cayeron encima dos misiles de cuchillo Hellfire: “Es “crack” usted”. “Qué clase de geopolítica en una sola pieza editorial. Brillante”. A los editoriales sobre la terapia colectiva que se ocupa en estos tiempos traumáticos; el psicoanálisis, la filosofía y las reglas para la vida ofrecidas por los entendidos: “No podría estar más de acuerdo –opina una lectora– una lección aprendida desde niña: no dejar que una tontería se convierta en resentimiento y rencor”. Sin embargo, hay otros criterios: “A veces hay que bloquear algunos recuerdos para no perder la esperanza”. Otro lector: “¿Tendremos la capacidad de entender lo que sucede, estudiar las causas, asimilar y prepararnos para los efectos de estos sucesos?”. Otra contribución: “Gracias por el editorial; si no recibo LA TRIBUNA, me siendo desinformada”. Otro cumplido: “Hay muchas cosas que podemos aprender de usted; entre ellas, esos cierres de los editoriales”. “Los valoro”.

“Ese material del editorial podría formar parte de un tratamiento que a manera de catarsis nos pudiera servir”. “Sufrir heridas psicológicas les pasa a los niños como a los adultos”. “Recuerdo un libro “La Clave de la Felicidad y la Salud Mental de Marcelo I. Fayard”, lleno de contenido excepcional que, a pesar de haber sido escrito a finales de la década de los sesenta del siglo pasado, sus consejos encajan perfectamente a nuestro tiempo”. “Hace diferencias entre neurosis, congoja, tristeza y psicosis y se fundamenta en el psicoterapeuta austríaco Alfred W. Adler y el norteamericano psicólogo Williams James”. “Encaja en la actualidad sobre todo por el incremento de los males de la conciencia, como la apatía, avaricia y la violencia que tanto perjuicio social causan”. “Aprender que la paz interior es el mayor éxito que podemos encontrar, sin embargo, no la buscamos y hacemos todo lo contrario”. “¿Estoy dando lo que estoy tomando?”. “¿Es hora de educar en un sentido amplio?”. “¿Cambiar esos pénsum académicos?”. “Los resultados hasta ahora dejan mucho que desear”. Otro lector: “Sus destellos del obsequio del querido Carlitos: “No escondas en la bruma las cosas indeseables que te abruman”. Me hace recordar a mi padre, QEPD, cuando me decía: Hay que decir las cosas, aunque sea para desahogarse”. Eso sucedía cuando explotaba por alguna u otra razón y yo le decía “Papi, pero por qué dijiste eso, no había necesidad de que te enojaras así”. “Teñía mucha razón, hay que desahogarse aun con las cosas de orden público, si tenemos la oportunidad de hacerlo”. “Gracias. Siempre inspirando a sus lectores con sus editoriales; bálsamo para el alma”.

Otro lector: “Este editorial nos sigue sacudiendo”. “A veces debemos dejar de ser tren que acostumbra paradas y pasar a ser una montaña rusa que nos sacuda para entender que debemos cerrar ciclos y –entre el sube y baja y el jamaqueo– poder ser capaces de entender que la vida es movimiento; por lo tanto, cambio constante por lo que resentir o acumular debe ser parte de esos ciclos pequeños que no debemos dejar crecer y que dañen nuestras vidas y las de los seres que amamos”. “En la familia como en las empresas, la comunicación es importante, administrar los pequeños problemas desde el principio nos evita crisis mayores”. Otra opinión: “Si hay algo que afecta la vida de las personas es ese sentimiento de inconformidad constante que tienen sobre sí mismos”. “Ese sufrimiento existencial propio de los seres racionales”. “Y es que analizar todo o vivir rumiando un descontento, un mal sabor de boca es peor que un castigo físico”. “Es una lucha que tenemos que librar con ese llamado período refractario que puede esclavizar a una persona desde unas horas hasta toda la vida”. “Siempre recuerdan la ofensa, la repiten en la menor oportunidad, la llevan a cuestas y nunca se libran de ella”. “Se vuelve un problema patológico”. ¿Qué pasó entonces? “No reaccionaron en el momento y no pudieron digerir lo que les causó incomodidad”. “Ese fue el comienzo del su sufrimiento”. “Solamente la oración y la meditación desde la gratitud, la fe, la dicha, la alegría y el perdón tienen la fuerza suficiente para librarnos de esos estados alterados de conciencia y que pasemos de Beta a Alfa, con solo cerrar los ojos”. (“Trata a los demás –recomienda el Sisimite– como desearías ser tratado”. Solo que Winston citando a Bernard Shaw piensa diferente: “No hagas a los demás lo que deseas para ti; los demás pueden tener gustos diferentes”).

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