“LAS CARTAS SOBRE LA MESA”

MA
/ 8 de agosto de 2022
/ 12:25 am
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“LAS CARTAS SOBRE LA MESA”

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LAS franquicias bajo la lupa. El FMI ha visto que revisando el esquema puede agenciarle más ingresos al fisco. Ya días que andan en eso. La vaina de esa pretensión del tata Fondo, sus tías las zanatas y las aves agoreras, es la misma que hemos planteado otras veces. Que a estos inquisidores lo que importa es corregir desequilibrios del déficit fiscal, con poca consideración del impacto de las medidas en la gente. Ni cómo ello afecte el bienestar colectivo. Digamos, sus recetas de contracción económica, dizque para corregir desequilibrios del mercado, es asfixiando la demanda que, en estos pintorescos paisajes acabados, es de subsistencia. Aquí no es lo que presumen; que la gente consume mucho, como en los países ricos –si una inmensa mayoría no tiene ni lo básico– sino que no se produce lo suficiente. El problema no es de demanda excesiva, es de oferta insipiente. Hay dos maneras de resolver un problema. Uno es matando a la gente de hambre, el equivalente de reducir el consumo, y la otra –el camino humano y correcto– es abastecer el mercado estimulando la oferta.

Sin duda, que abusaron en la otorgación de algunas prerrogativas. También, al amparo de ese régimen de franquicias, se cometen muchos abusos. Digamos, de sectores que gozan de dispensas para operar –entre ellas varias maquiladoras– que introducen cualquier cantidad de artículos que no son parte del proceso directo de ensamblaje y que perfectamente los pueden obtener en el mercado doméstico. Por supuesto que si se trata de cortar excesos indebidos, por allí debiesen comenzar a contar costillas. Ahora bien, veamos esos cálculos millonarios que sacan para avergonzar a la iniciativa privada, dizque del “sacrificio fiscal del Estado”. Dando a entender que esos ingresos que el fisco deja de percibir –otorgando concesiones– es un regalo a las empresas. ¿Y ustedes creen que todas esas empresas que importan su materia prima dispensada para elaborar artículos nacionales, podrían operar si les cobran el impuesto del arancel? Pues no. No podrían competir con las empresas de afuera –ni con la tecnología ni las economías de escala– que introducen al mercado sus productos terminados. Menos cuando el artículo terminado entra libre de impuesto al mercado hondureño, ya sea porque así está contemplado en el arancel, o por beneficio del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. ¿Tienen idea de la cantidad de bienes de lujo y artículos superfluos que entran libre de gravámenes al mercado local amparados en el TLC? ¿Entonces, de qué sacrificio de ingresos se habla, si no hay ingreso fiscal alguno que cobrar a industrias que no existirían si tuvieran que pagar el impuesto del arancel por sus materias primas o que tendrían que cerrar sus operaciones si les cancelan las franquicias?

Porque el relajo está en el arancel. Eso es lo que deben revisar, con el fin de corregir el desequilibrio. Un arancel que le coloca impuesto de introducción a la materia prima que no se produce en el país, pero permite la importación del mismo artículo terminado, con cero impuestos de introducción. Ejemplo. Revistas, libros y cuadernos entran libres de impuestos. Pero el papel y la tinta para elaborarlas –en el arancel– tienen un gravamen de introducción. ¿Qué es la dispensa entonces? Es una licencia que exonera de impuesto de introducción a la materia prima que, para comenzar, no debió de pagar nada. O sea, quita algo que está mal puesto. Exonera lo que el arancel puso indebidamente y que nunca debió cargar. ¿Cuál sería entonces el despropósito de permitir que entre el producto terminado libre y la materia prima pagando impuesto de introducción? Premiar las empresas de afuera y a sus trabajadores y castigar a las empresas domésticas, condenando a los trabajadores hondureños al desempleo. ¿Con esta desocupación escalofriante, con esas caravanas imparables, con la producción nacional golpeada, quitar lo que permite que operen empresas y contraten trabajadores, para terminarla de arruinar? La revisión de las franquicias debe ser analizada conjuntamente con una revisión del arancel. Con el ánimo –no de complacer al FMI– sino de corregir lo defectuoso, evitar el abuso, sin cometer injusticias. Infinidad de partidas arancelarias, son carga que le pusieron a la mula para echarla, y después –con las dispensas– quitarle un poco de la carga para hacerla andar. Sobre esto, de revisar todo el sistema en forma integral, la dirigencia empresarial, bajo ese entendido, en vez de ponerse a renegar mejor haría ofreciéndose a colaborar. ¿O serán tan la matraca que algo tan sencillo no lo puedan explicar? (Franquear es quitar los obstáculos, trancas o impedimentos para poder pasar. No hay que confundir con franqueza –sale el Sisimite con otro de sus dichos– “cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa”).

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