Pedir perdón?

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/ 8 de agosto de 2022
/ 12:22 am
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Pedir perdón?

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Otto Martín

El movimiento fanático católico denominado La Santa Inquisición o Santo Oficio tenía como objetivo combatir la herejía.
Durante varios siglos -y en el nombre de su Dios- se persiguió y castigó de la manera más terrible prácticamente a todo aquel que pensaba diferente.
Se acusó de brujería y cuantas idioteces más se le ocurrían a los torturadores; sacerdotes católicos que seguían instrucciones del papa, en Roma.

Centenares de miles de personas fueron atormentadas de la manera más salvaje, con instrumentos especialmente diseñados para infringir dolor y obtener las confesiones deseadas.
El dolor les hacía confesar cualquier cosa entonces se les condenaba a un castigo no merecido.
La pena de muerte era frecuente y se aplicaba de diferentes maneras. Las víctimas eran asadas en hogueras o fritas en enormes ollas de aceite hirviente.

En nombre de su Dios se cometieron los crímenes más salvajes y horribles.
Por todo el sufrimiento causado, el papa Juan Pablo II pidió perdón en 2004, setecientos años después.
¡Qué fácil tratar de lavar sus crímenes pidiendo perdón!
Y las vidas y el sufrimiento causados?
Pedir perdón no sirve para nada. Ningún arrepentimiento devolverá las vidas quitadas o el dolor infringido, las familias destruidas.

Pedir perdón no sirve para nada, especialmente porque las mismas prácticas continúan, quizá no con torturas o asesinatos, pero con la explotación de la ignorancia y la fe de los creyentes.
En nombre de su Dios se sigue amenazando con el infierno a todo el que piensa diferente. En nombre de su Dios la Iglesia Católica continúa torturando, aunque no sea físicamente.
Las víctimas ahora son enviadas a la hoguera del pensamiento y el castigo es el fuego eterno del infierno.
El Papa Francisco también acaba de pedir perdón por el terrible daño causado a los pobladores originales de Canadá a quienes se les arrebataban los hijos, que eran enviados a escuelas de adoctrinamiento donde se trataba de eliminar de su mente todas las tradiciones culturales familiares y donde, también, la fe entraba por las buenas o por las malas.

Además, miles de esos niños fueron abusados física y sexualmente.
Muchos fueron asesinados y sus cuerpecitos permanecen enterrados en tumbas anónimas, como un recuerdo de los abusos de la pedofilia, la estupidez y la intolerancia del fanatismo religioso.
Pedir perdón no sirve para nada, especialmente porque en la actualidad se siguen cometiendo crímenes sexuales contra niños por parte de sacerdotes católicos y la iglesia permanece casi muda.
Nadie en la Iglesia Católica ha lanzado una Santa Inquisición Interna contra la pedofilia y el abuso sexual por parte de sus sacerdotes.

Nadie en la Iglesia Católica ha iniciado una verdadera labor de profilaxis entre sus miembros para salvar a todas las posibles víctimas de sus prácticas.
Se ha sabido, sí, que muchos millones del dinero de las limosnas, supuestamente obtenido para ayudar a los necesitados, se ha empleado en comprar silencio y evitar condenas de algunos de sus degenerados miembros.
Es más, se sabe que cuando un sacerdote es denunciado en alguna comunidad, la práctica usual es cambiarlo de ubicación; mandarlo a otro lugar donde rápidamente continúa con sus abusos.
¿Pedir perdón? ¿Cuándo pedirán perdón a las actuales víctimas, dentro de 700 años también?
Igualmente, cuándo algunos gobiernos voluntariamente ciegos en todo el mundo abrirán los ojos y empezarán a impartir justicia?
El interés político ha dejado muchos de esos crímenes impunes, convirtiéndose en cómplices, porque no han tenido el valor de enfrentar a la Iglesia Católica.

De igual manera, muchos creyentes católicos se hacen de la vista gorda ante los abusos de su iglesia, son hipócritas cómplices morales.
Pedir perdón no es suficiente, no sirve para nada.
Más importante sería poner todos los esfuerzos en evitar nuevos crímenes por parte de sacerdotes degenerados, que se escudan detrás de una cruz y un hábito ya manchados por muchos años de abuso.
Sinceramente, se necesita una nueva inquisición, santa si se quiere, para prevenir nuevos crímenes sexuales contra niños inocentes.
Esa sería la mejor manera de pedir perdón.
Algunas cifras reales:
Víctimas de la Inquisición: Más de cien mil personas.
Víctimas de pedofilia, casos de penetración anal y oral: Más de 500 mil niños de entre 3 y 14 años.
¿Bastará con pedir perdón?
¿Cómo se puede guardar silencio?

ottomartinwolf2@gmail.com

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