Colisión política en Honduras

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/ 8 de septiembre de 2022
/ 12:01 am
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Colisión política en Honduras

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Por: Ángela Marieta Sosa*

En su definición más amplia la política es toda actividad, arte, doctrina u opinión, cortesía o diplomacia, tendente a la búsqueda, al ejercicio, a la modificación, al mantenimiento, a la preservación o a la desaparición del poder público, que se ocupa de la convivencia en virtud de la cual una sociedad, compuesta por seres humanos libres, resuelve los problemas que le plantea su coexistencia colectiva.

Ahora ¿será cierto lo planteado conceptualmente?, qué va!, lejos de resolver nuestros problemas y diferencias parece que cada vez los acentuamos más profundamente, por ello lo anterior es en la teoría, porque en la práctica Honduras denota un contexto social dividido y una desigualdad humana profundizada, la brecha de separación entre quienes nos gobiernan y la mayoría de los hondureños, es enorme y casi nada funcional para el verdadero ejercicio del poder público en democracia; el sistema republicano que aún nos rige, se ve seriamente amenazado por la atomización del poder.

Muchos hondureños abandonaron el pensamiento conservador y se perdieron ante la falta de satisfacción de sus necesidades básicas de las cuales el Estado es garante, siendo presas de una carencia de identidad sobre ¿quién y cómo nos deben gobernar? Ello nos condicionó perfectamente para el emocionalismo y marketing político barato, que nos tiene en donde estamos, condiciones sociales de pobreza económica y mental evidentes que incidieron en la necesidad de cambios de gobiernos impulsados dentro de una incipiente democracia.

La colisión política en la que nos encontramos se caracteriza por la polarización clásica (izquierda y derecha) en una clara oposición radical que no busca puntos de encuentro en aras del bien común, la filosofía actual es descalificar, denigrar, agraviar, estigmatizar sobre quien es bueno y quien es malo, cuando aquí toda la hondureñidad es sujeta de sus propias circunstancias, casi sin opciones u oportunidades de salir avante.

Nuestros objetivos políticos compartidos han desaparecido, por ende no se fortalecen los ejes de bienestar social a los que aspiramos, consecuentemente la misma ciudadanía que les llevó al poder grita en las calles su inconformidad, como si la administración de la res pública fuese un mercado persa; en Honduras se dice popularmente “el que tiene más galillo traga más pinol; el que no llora no mama”, pues seguirán llorando hasta que les tiren pan como en el circo romano, que mal estamos, parece que esa conducta conflictiva y desordenada que a todas luces es cuestionable, alimenta y fortalece las posturas políticas del socialismo del siglo XXI, les han empoderado falsamente de una supuesta e ilusa libertad que se vendió demagógicamente y que difícilmente podrán ejercer con dignidad quienes por necesidad reclaman.

Hace algunos años en un programa de televisión sostuve la tesis de que en Honduras se estaba dando el fenómeno de la confusión ideológica, y ahora esa confusión desapareció para convertirse en posturas políticas radicales que coalicionan y que nos están llevando a la mayoría al despeñadero, cuanta verdad manipulada, oculta, cuantos intereses maquiavélicos se están mostrando, mientras la gente se distrae con cortinas de humo, es que no hay por donde pasar, la luz se ve muy lejos; aun así la reserva moral y democrática de este país, la cual la conformamos muchos, debe actuar y desde su posición atrincherarse para criticar constructivamente y hacer la diferencia.

Para Thomas Hobbes, el ser humano es malo por naturaleza, de modo que para poder convivir se necesita un poder absoluto, una ley autoritaria que controle el impulso agresivo que surge de la motivación egoísta de todos ser. ¿Será que nos complace la autodestrucción de la especie?, ¿qué nos está pasando?, cómo es posible que arrebatadamente busquemos cambios sin importar las consecuencias que nosotros mismos como ciudadanos pagaremos.

Para Aristóteles, la política no era un estudio de los estados ideales en forma abstracta, sino más bien de un examen del modo en que los ideales, las leyes, las costumbres y las propiedades se interrelacionan en los casos reales… ¿casos reales? Diría más bien realidad en la que el pobre pasa por encima de su hermano como canechos en una cubeta.

¿Qué diría Hobbes y Aristóteles si presenciaran a sus aprendices de política y maldad en pleno apogeo?, no lo sé, lo que importa es lo que piensa usted de su realidad y como las decisiones del gobierno lo afectan para destruirlo o salvarlo de las condiciones precarias en que se encuentra. Haga lecturas correctas, no se deje engañar por cantos de sirena.

*Especialista en derechos humanos

asosaveroy@gmail.com

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