PERFILES: Cultura y deconstrucción

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/ 8 de septiembre de 2022
/ 12:07 am
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PERFILES: Cultura y deconstrucción

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Por: Carolina Alduvín

Puede decirse que la sociedad hondureña no vive en la vanguardia cultural del mundo, ni siquiera de la región, pero en sus dos siglos de vida republicana ha conseguido fundar y mantener instituciones culturales que cubren, al menos en nivel básico, todas las expresiones de la cultura. No son perfectas, no son lo más avanzado, todo puede mejorar; sin embargo, los “ideólogos” de la actual administración, absolutamente incapaces de pensar por mismos, en lo que más conviene, a la nación, a la juventud, a su gremio, o a sí mismos, en vez de mejorar lo que tenemos, o de ponerse creativos con nuevas ideas o tendencias, sencillamente calcan lo que su discreto talento y preparación les hace creer que los hará quedar como héroes ante sus amos.

Estos no los han seleccionado para ocupar cargos de alta responsabilidad por su inteligencia, creatividad o capacidad de trabajo, sino por su grado de sumisión, opacidad y, sobre todo, estupidez. Y no puede ser de otra manera, en un régimen donde la primera magistratura, de derecho la ejerce alguien que ni la secundaria concluyó y, de hecho, otro que no pudo concluir los estudios iniciados, no pueden ni quieren darse el lujo de permitir en su círculo cercano, a alguien que les tape la débil luz que tanto les cuesta emitir. De ahí, la necesidad de nombrar al más inculto entre los incultos, como el segundón en la cartera más importante para la formación del futuro de Honduras y, hacerlo responsable de dar el peor ejemplo de cómo ser rastrero y exhibir la más absoluta ignorancia en cuanto a etimología y semántica en defensa de las ridiculeces con que pretenden sustituir las tradicionales fiestas patrias.

Su modesto coeficiente intelectual les impide caer en cuenta que no es por sus inexistentes méritos que llegaron al poder, sino por el hartazgo de una población que apostó todo a la única carta de expulsar a un corrupto. Son tan obtusos que hasta en su propaganda divulgan el dislate que por andar en las calles llegaron al poder y, en la medida en que permanezcan en las mismas, seguirán en el poder… La realidad indica que manifestarse en las calles, lo que les garantizaba era por lo menos una buena gaseada, sin descartar golpes o hasta fatalidades; también, que para que la borregada siga en las calles, no bastan ya ilusiones o promesas. Las primeras se han perdido en vista del nepotismo con que se maneja la vida pública, las segundas no se han cumplido y, el globo sonda lanzado la semana anterior demuestra el grado de decepción.

Los colectivos no actúan en forma desinteresada y, el que no se arrastra no come, tampoco se vale brillar ni tener ideas propias, mucho menos destacar o tener aspiraciones dentro del ámbito liebre. Entonces, sobrevivir va estrechamente ligado al servilismo, la claudicación de principios, la manipulación y el fingir demencia. Hemos contemplado con horror como mentes brillantes y de intachable trayectoria hasta ahora, ponen sus capacidades al servicio de la probable refundición sin pudor alguno y lo peor, sin necesidad. Hay que seguir las modas, no importa caer en el desprestigio o en la falta de sentido, hay que acabar con los valores, ya de por sí en franco deterioro, hay que atropellar el castellano en forma absurda en nombre de una igualdad que ni siquiera asoma, hay que promover lo vulgar, lo grotesco y acabar de destruir la familia.

Sus amos, a su vez tienen otros amos, no tienen ideas, la ideología puesta en práctica les viene de fuera, de sus amos externos; lo más probable es que, no la entiendan y en el fondo, tampoco la acepten, pero la hacen propia y se la calan en aras de permanecer donde han medrado en base al irrespeto al prójimo y a sus derechos. Sí, llegaron al poder montados en los que tienen menores luces que ellos y solo en base a no hacerles sombra, sus serviles permanecerán donde los han puesto. Suponen entonces que, en la medida que sean o que finjan ser menos capaces, sus dos minutos de gloria serán eternos; la ciudadanía honrada no puede estar gobernada por estos incapaces y en su momento sabrá como sacudírselos.

Se vive la ilusión de haber sacado a un corrupto, se vive también el abrir los ojos al hecho de que el engranaje para la corrupción y el saqueo quedó intacto y que el hueco que deja la cabeza que rodó, lo ha ocupado una dinastía más voraz y más corrupta, que se mueve tirando abajo lo que dos siglos nos ha costado levantar. No a la deconstrucción, no a la refundición.

carolinalduvin46@gmail.com

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