¿Cómo construir un país?

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/ 9 de septiembre de 2022
/ 12:00 am
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¿Cómo construir un país?

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Por: Guillermo Fiallos A.*

Esta pregunta no tiene una respuesta sencilla, pues conlleva una serie de factores que se deben armonizar para lograr ese objetivo.

Estamos en el mes de la PATRIA -con mayúscula-, ya que Honduras es nuestra madre tierra a la que amamos y respetaremos hasta el fin de los tiempos.

Hace unos días, estaba reflexionando sobre un pensamiento de Peyami Safa, periodista y escritor turco, quien expuso lo siguiente: “Si quieres destruir una nación, no hay necesidad de hacerle la guerra. Basta olvidar su historia, perturbar su lenguaje, alejarla de su religión y, por tanto, desintegrar sus valores espirituales y morales”.

Un pensamiento contundente y lleno de sabiduría; sin embargo, no quise titular este artículo con la palabra destruir, pues hace años que se está devastando el país por varios de sus hijos, quienes llevan la semilla del mal en lo que les queda del alma.

Mejor, me refiero a cómo construir Honduras. Para ello, primero, es básico tener un genuino amor patrio no manchado por ambiciones, egoísmos, intereses ocultos y, sobre todo, por comportarse con plena integridad.

Es importante enseñar a las nuevas generaciones la historia de Honduras, sin distorsiones, pues lo que sucedió son hechos verdaderos, que ya no se pueden cambiar según intereses espurios de quienes pretenden manipular los acontecimientos históricos. Por tanto, hay que recordarle a un pueblo su pasado tal como fue, para que no vuelva a cometer los errores que se dieron, y para exaltar los aciertos que lo construyeron como nación.

La historia implica reverenciar la memoria y actuación de sus próceres, pero pretender manchar o borrar la actuación de uno o más de ellos, es un acto deleznable que solo puede concretarse en mentes innobles, y que reflejan medidas dictatoriales de quienes creen vivir en el Olimpo.

Asimismo, construir un país, es venerar los símbolos patrios, respetar su integridad, sin cambiarles su partitura, música, esencia y creación originaria. No se trata de ser modernista ni inventivo irrespetuoso con sus diseños. Los símbolos son lo que son y no se deben acomodar a intereses ideológicos ni políticos; así como respetamos a nuestros padres, así se respeta a la nación. Los símbolos patrios ya están construidos, no se permiten modificaciones antojadizas que los conviertan en caricaturas o en grafitis callejeros, que rebajan lo venerable a la vulgaridad.

Debemos construir con un lenguaje que propicie la armonía y no la desunión, que convoque a la convivencia y tolerancia de todos los hondureños, y no que divida a la nación en sabios e ignorantes, en heroicos y disociadores.

Al utilizar un lenguaje positivo, se está propiciando que aspectos ejemplares lleguen a la patria. Todos vivimos en la misma tierra y somos iluminados por el mismo sol.

Y, por último -siguiendo el razonamiento de Peyami Safa-, el Estado tiene la obligación de permitir la libertad de culto y la práctica de los valores espirituales y morales. Respetar lo que cada uno siente en su conciencia respecto a quién es Dios y lo que significa en su vida, es deber de quienes dirigen el Estado. También, considerar la moralidad y espiritualidad de los otros. Estamos para cimentar diálogos y no para fomentar desprecio, antipatía y descalificación.

Construir patria es actuar con la ley y nunca por sobre la ley. Es castigar a todos aquellos que han abusado de los recursos del país, y, mediante un proceso judicial, hacerlos que paguen sus delitos tras las rejas. Igualmente, construir patria es no perdonar, selectivamente, a delincuentes de cuello blanco fomentando así la impunidad.

Construir patria es dejar un legado para que nos recuerden como verdaderos patriotas, pensando en la colectividad hondureña y no en grupos o parcelas que solo nos separan más en el espacio, y nos distancian más en el tiempo.

Es poco el papel para describir todo lo que significa construir patria; sin embargo, tomando en consideración el juicio del poeta turco, he intentado utilizar sus palabras para tratar de edificar y no de demoler, de conciliar y no de dispersar, de honrar y no de deshonrar y, finalmente…, de amar y no de odiar.

*Mercadólogo, abogado, pedagogo, periodista, teólogo y escritor.

circulante.fiallos@gmail.com

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