CONTRACORRIENTE: Los orines del gato

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/ 9 de septiembre de 2022
/ 12:03 am
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CONTRACORRIENTE: Los orines del gato

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Por: Juan Ramón Martínez

Hay cosas que aclarar. Los partidos políticos son fundamentales para el sistema democrático. Por ello, no son propiedad de sus fundadores, dirigentes o financiadores, sino que de la sociedad. En consecuencia, el cuidado de la pureza democrática de Libre, es una obligación de los demócratas. El que las fuerzas interiores anormales: estalinistas, antidemocráticas, marxistas reprimidas, antiimperialistas engolosinados por el petróleo chavistas; y deficientes en términos económicos, pujen en una dirección contraria al país, contra el pueblo hondureño, nos obliga a observadores y, analistas políticos; a ayudarlo, para que se mantenga en el encuadre democrático, como instrumento del fortalecimiento necesario para la vida institucional. Es decir que Libre no es propiedad de la familia Zelaya; ni tampoco de los compatriotas que creen de buena voluntad que, hay que cambiar al país. Cosa última que, siendo necesaria, obliga a preservar la existencia de Libre, como institución política permanente. Porque de lo contrario, será enterrada como opción política, en el mismo féretro en que se coloque los restos mortales de su mentor, creador y “propietario” ilegal: Manuel Zelaya Rosales.

Visto así, Libre, es necesario criticarlo, frenando los excesos de políticos que todavía siguen en la calle, olvidando que tienen obligaciones como gobernantes, ignorantes que, en el mercado electoral democrático, deben dar resultados para que, valorados por el electorado, pueden seguir contando con el respaldo necesario para avalar sus decisiones de trasformar al país. Más allá de la ridiculez de algunos, las enfermedades mentales de otros; o las ingenuidades de los que creen que a la “compañera Xiomara hay que defenderla de las intervenciones imperialistas, con la experiencia de la calle”, incurriendo en una supina ignorancia de la historia política de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. Y celebrarlo, en lo que hace bien para que encuentre el camino de la refundación del país, sin destruir instituciones, instrumentalizar fuerzas urgidas de cambio y sin abandonar el camino del mejoramiento económico, porque distribuir la pobreza, no es la que quieren los pobres; o los inmigrantes desesperados que huyen de las mesas vacías, hacia comedores más generosos y ordenados. Por más peligrosos que sean los caminos para acceder a ellos.

Pero no hay que engañarse. Por Libre en este momento, están hablando los tontos, los irrespetuosos e incluso los gozosamente animados por el propósito de destruir a Honduras. Por ello, es inevitable, frenar a Manuel Zelaya -que ha convertido en una gobernanta a su esposa-a sus hijos, metidos en el gobierno como nunca antes en la historia- animar a Xiomara Castro para que pierda el miedo a relacionarse con las fuerzas democráticas nacionales; y empujar a los mejores de Libre para que asuman protagonismo. Por ejemplo, en economía, debería orientarnos Rebeca Santos y Hugo Noé Pino. En derecho constitucional taparle la boca a Ramón Barrios y orientar con paciencia benedictina a Luis Redondo, por más se crea incapaz para navegar en las aguas del sentido común. Y que, los asesores a los que dejar que se acerquen a la gobernante, sean Flores Lanza, Olvin Rodríguez y Orellana Mercado. Y entre los mejores ministros, el más humilde de todos, pero más ejemplar: Pedro Amador, el encargado de los presos políticos, cuya conducta democrática es impresionante.

No hay que ser ingenuos. Y yo no lo soy, por lo menos deliberadamente. Libre es un gato furioso, en una caja cerrada. Que, si le ayudamos a sacarlo, nos aruñará. Como gato asustado, a todos nos verá como enemigos, miembros de la dictadura, descalificados incluso para volver a verle a los ojos.

Lo prudente, es dejar que el gato se orine en sus ansiedades. Pero algo hay que hacer. Porque dejarlo orinarse en la caja, puede hacernos daños irreparables y precipitarnos al abismo en una caída irrecuperable. Porque la deriva de Libre hacia el autoritarismo rural y ganadero, es peligrosa para la democracia y el desarrollo. Haciéndole creer a sus miembros que no son los dueños de nuestras vidas; que no pueden manipular a los coroneles de las Fuerzas Armadas a decir estupideces, aterrorizar a los empresarios y echar a correr, bajo los ladridos de Natalie Roque, a los periodistas. Defender a Libre de sus fuerzas autoritarias, es una tarea en favor de la democracia y del bienestar de los hondureños. Que efectuar, aunque nos aruñe; o nos orine el gato.

ed18conejo@yahoo.com

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