LETRAS LIBERTARIAS: Pleitos televisados y poder

ZV
/ 10 de septiembre de 2022
/ 12:03 am
Síguenos
01234
LETRAS LIBERTARIAS: Pleitos televisados y poder
Esperanza para los hondureños

Más

Por: Héctor A. Martínez*

En todos los países alrededor del mundo, los debates políticos e ideológicos que se transmiten en la televisión son un verdadero campo para la reflexión y una pedagogía democrática para que los ciudadanos sientan la seguridad de que se encuentran dirigidos por los mejores en su campo, como bien decía Vilfredo Pareto.

Cuando los gobiernos no tienen mucho qué esconder, y las agendas políticas son más o menos conocidas por los ciudadanos, los foros ayudan a edificar opinión pública, pese a las discrepancias de los contendientes. Cuando ocurre lo contrario, es decir, cuando nadie sabe lo que los políticos se traen entre manos, entonces, los debates se convierten en un verdadero campo de batalla verbal, y en un vertedero inagotable de suspicacias sobre las jugarretas escondidas detrás del discurso de los funcionarios públicos.

No hace mucho, en un foro matutino, dos generales en retiro, representando a una organización en defensa de la democracia -según sus portavoces-, y un reconocido asesor del partido en el poder, dispararon sus obuses desde el pitazo inicial, mientras “el árbitro” se quedaba estupefacto en una zona de nadie, sin encontrar el objetivo que se había propuesto con el programa. La idea central era que los exmilitares expusieran las razones de sus sospechas basadas en la desmesurada intención del gobierno de concentrar el poder, siguiendo una agenda radical y agresiva establecida en el izquierdista Foro de Sao Paulo.

El representante de Libre se fue por otro camino, tratando de desvirtuar los argumentos de sus opositores, los que atribuyó como producto de la fantasía de estos, para luego insistir en asuntos que él creyó conveniente tirar sobre la mesa, como el golpe de Estado del 2009, precisamente porque enfrente tenía a uno de los principales protagonistas del suceso en aquel entonces, el Jefe de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, resultaba fácil reconfirmar las aseveraciones del general; solo era cuestión de irse al sitio web del Foro de Sao Paulo, y exhibir su contenido ideológico, para no extraviarse con los contrargumentos del adversario y, de paso, desarmarlo.

No siempre es recomendable juntar en un debate a dos o más personas que tienen cosas qué decirse a la cara, sobre todo cuando están en público. Para eso están los “reality show”. Por otro lado, para enfrentar a un izquierdista bien entrenado hay que tener carrera en estos asuntos, y la firme convicción de que este nunca se saldrá del formato almidonado asentado en unos cuantos principios rígidos de uso generalizado. Y si forma parte del poder político es peor el asunto. Uno no puede imaginarse en un debate televisado contra miembros del Partido Socialista de Venezuela o del Partido Comunista de Cuba, tratando de convencerlos sobre las debilidades de sus revoluciones: nos agotaríamos en menos de media hora de discusiones estériles, y nunca ganaríamos ni empataríamos la partida.

Es preferible blandir la espada con un marxista clásico, de esa especie en peligro de extinción, de los que casi no quedan. ¡Cuánto disfruté de las tertulias con algunos intelectuales hondureños forjados en la antigua Unión Soviética o en Cuba! De hecho, uno de mis mejores y escasos amigos fue un maoísta convencido que nunca trató de ideologizar a nadie; se limitaba a entregarme regularmente una grisácea revista llamada “China Reconstruye”, que nunca supe cómo la conseguía.

De modo que, aunque parezcan ejemplarmente didácticos los foros donde acuden los extremos politiqueros, el saldo será la nada para el público. Es preferible darle a cada actor su propio espacio televisado para que exponga sus argumentos sin que lo interrumpa su oponente, y para que el tiempo no transcurra dejando lagunas, dudas y confusiones entre el público no instruido.

Porque, al final de cuentas, se trata de una lucha encarnizada por el poder que en Honduras irá subiendo de intensidad a medida que pasen los meses. Se trata de un pulso cronometrado y agendado que, en el santísimo nombre de la democracia de cada uno, la veremos reflejada en los debates televisados, en el Congreso, y probablemente en las calles citadinas.

*Sociólogo

sabandres47@yahoo.com
@Hector77473552

©2022 La Tribuna - Una voluntad al servicio de la patria. Honduras Centro América