Mes patrio

ZV
/ 11 de septiembre de 2022
/ 12:02 am
Síguenos
01234
Mes patrio

Más

Por: David Salomón Amador*

El 15 de septiembre de cada año, celebramos la independencia de nuestro país, y siempre existe ese anhelo de que algo bueno pueda llegar a Honduras, la esperanza es algo que siempre persiste en la memoria del catracho, siempre nos levantamos y seguimos y continuamos, seguramente si pudiéramos hacer un historia de lo que cada hondureño a podido hacer para sobrellevar situaciones de vida para continuar en el país o aquellos que tuvieron por x o y motivo emigrar, seguramente nos daríamos cuenta de la capacidad que tenemos en salir adelante.

Soy de los que me tocó desfilar y recorrer todo el boulevard Morazán hasta el estadio nacional, recuerdo claramente que ingresar al estadio nacional lleno provocó un sentimiento de profunda alegría y emoción, es como cuando por cosas de la vida representé al país en un deporte tan poco apoyado como el Baseball, y escuchar las notas independiente de la edad, hace que se sienta un sentimiento inimaginable, que llega hasta erizarse la piel, eso es lo que sentimos seguramente todos aquellos que en algún momento tuvimos que salir del país por múltiples razones, ese sentimiento es el que abriga una esperanza que algún día se retornará al país para encontrarlo mejor.

El hondureño de tierra dentro en el norte, sur, occidente, oriente, siempre tiene un buen corazón, personas que con humildad siempre luchan en el día a día; que dan lo mejor hasta donde pueden, que buscan alternativas o maneras de mejorar, con limitaciones pero que al final del día si uno los visita, ellos siempre tendrán una tortilla con frijoles para ofrecerte, un café con pan, un pedacito de cuajada para disfrutar, esos somos los hondureños, las personas de bien en este país somos millones, lamentablemente siempre habrán personas con otros objetivos, es parte de la humanidad, si no veamos que hasta el mismo maestro de Belén, se le entrego por monedas.

Ser hondureño en el extranjero no es fácil, mas sin embargo hay millones creo unos 2 hasta 3 millones, esparcidos por muchos países que se han visto obligados o porque la vida los llevó, y siempre siempre habrá una bandera con las cinco estrellas en la sala o el cuarto, porque siempre existirá ese sentimiento de sentirse catracho, ese sentimiento que muchos el 15 de septiembre lo sacan y lo enarbolan con su mente puesta en aquel lugar que nacieron, en aquella casa donde crecieron, recordando los famosos desfiles y las veces que tocó ir al estadio para celebrar con miles ese evento llamada la independencia patria.

El mes de septiembre debería ser para mostrar tierra dentro del país, personas que con su forma han contribuido al país, seguramente en cada caserío, aldea, cabecera departamental, existirán los héroes, aquellos que con su forma de ser, brindan una mano, apoyo en circunstancia difíciles, estoy seguro que encontraríamos historias fenomenales, historias que nos harían reflexionar mucho más de quienes somos, la idiosincrasia de nuestras raíces mejoraría, y no dejaríamos olvidar lo que las generaciones pasadas han hecho por el país, hoy es más fácil escuchar al conejo malo, que una canción sobre el mar del extinto Guillermo Anderson, así de fácil se olvida, tuve el placer de estar en una ciudad del norte de Estados Unidos con Guillermo, y la satisfacción de verle en un escenario lleno, y la gran actitud de los anglosajones por su música, me lleno de orgullo, no lo puedo negar, se imaginan que pudiéramos resaltar más nuestra cultura, nuestras raíces, seríamos una nación diferente.

Hay algo que admiro de México y es que tienen bien claro sus raíces, sus costumbres y las forma continua de tener ese arraigo como nación, en cualquier parte del mundo se conoce el mariachi, en cualquier parte del mundo se conoce un restaurante de tacos y podría continuar con muchas cosas más, siempre recuerdo a mis abuelas por la forma en como cocinaban los platos típicos de tierra adentro, señoras con orgullo y delantal haciendo las cosas con excelencia, cualquiera podría decir solo un plato de comida, pero esa cultura de hacerlo bien, de nuestras generaciones pasadas es algo que deberíamos cultivar para las nuevas generaciones.

Un país como Honduras, con las inmensas montañas, los grandes valles, los cultivos que hoy en día siguen produciendo que vienen desde tres, cuatro y hasta cinco generaciones atrás son los que nos representan, somos hondureños, deberíamos desear el bien para cada uno y sobre todo el bien como país, nos lo merecemos creo que sí.

Felicidades todos los hondureños que día a día hacen el bien y que con su trabajo honesto engrandecen esta pródiga tierra.

*MBA – Sector Bancario y Financiero

davidamador031@gmail.com

©2022 La Tribuna - Una voluntad al servicio de la patria. Honduras Centro América