¿POR QUÉ LA OFRENDA?

ZV
/ 12 de septiembre de 2022
/ 12:57 am
Síguenos
01234
¿POR QUÉ LA OFRENDA?

Más

SOBRE el editorial “Hasta el Último Tictac”, ofrenda a una monarca excepcional. ¿Por qué reparar en algo tan lejano que muchos aquí hoy podrían considerar ajeno y hasta emparentado a figuras indeseables de la colonización y la conquista? Por motivos sencillos, pero de peso. “Fue y seguirá siendo un ejemplo. Se ganó el cariño de todos. Influyó sobre todos y fue motivo de admiración, por el ejemplo. De alguien que sin buscar o querer la corona, una vez que el destino la señala, se impone de semejante responsabilidad y dedica toda su vida –con entrega y apego incondicional a la promesa empeñada– al servicio de su gente y de la gran familia imperial bajo su reino”. Y el delicado arte de servir y no servirse –que es rara característica en servidores públicos de ahora que afanosamente ambicionan el poder, pero para otra cosa– lo hace de forma inmejorable. Lo otro tiene que ver con el irrepetible momento histórico. ¿Qué mayor infierno no sería el planeta, y la suerte de la humanidad, bajo la férula nacista? Fue la Gran Bretaña de Jorge VI –el padre de la Reina Isabel II– y de Winston Churchill –solos, en su espantosa soledad– que desafiaron al Tercer Reich y sus endemoniados planes de conquista terrenal. Fue esa tenaz y valerosa resistencia la que detuvo aquella desquiciada amenaza. Los otros aliados no entraron a la pelea, sino hasta que los japones invadieron Pearl Harbor y Hitler –rompiendo el pacto de no agresión con Stalin– lanzó su Blitzkrieg sobre Moscú y Stalingrado.

Pasamos al espacio interactivo: “Me gustó mucho tu editorial –escribe un empresario– un compendio analítico bien estructurado sobre la reina Isabel II”. “Estupendo título –otro lector opina– y genial narrativa”. Otra opinión: “Extraordinaria capacidad narrativa; historia, poesía, política”. “Y amplio conocimiento cultural”. “Orgulloso de usted presidente”. Un académico: “Pareciera que esta extraordinaria mujer nació y vivió con el “traje, la vestimenta perfecta” para arropar –ser el “Código QR”– el Imperio Británico, mientras este transitaba entre dos siglos”. “A veces pienso que el siglo XX fue una primavera de ricos acontecimientos históricos, en tanto, lo que va de este siglo XXI, no me da signos claros si va a ser un siglo de cuatro estaciones”. “Quizás, no corro riesgos si afirmo que está reina fue –como Bertrand Russell, James Joyce, Winston Churchill, Virginia Woolf, Stephen Hawking– una reina, una mujer de cuatro estaciones”. “A ver qué piensan Winston y el Sisimite de este rollo de las cuatro estaciones, en que, en ayunas, sin café, me metió este su editorial, en la madrugada de un viernes cualquiera”. Otro lector: “En vida representó el mejor ejemplo de una heroína y para otros, desde su perspectiva adoctrinada –entre ellos los súbditos de las excolonias– de una villana”. “La Reina dio balance a los más de los 300 años de rezago que –según un informe de Naciones Unidas– tienen las mujeres del mundo para lograr la paridad con los hombres”.

“La Reina es otro ejemplo que no siempre lo que planeamos resulta, sino que también la vida nos enseña a enfrentar lo que el hoy nos pone al frente”. “Otros, para ellos sin arte ni parte, pasó a ser solo un símbolo del chauvinismo inglés; pero en verdad la Reina se lleva consigo, más por lo vivido, las posibles recetas auténticas de una visión salvadora de cómo evitar que la humanidad –que ha dado saltos significativos en lo tecnológico– pueda desacelerar sus impetuosos deseos de autodestruirse”. “Secretos que quizás algún día se publiquen, para que la humanidad aprenda de ella tanto, sobre salud física y mental, sobre saber ser y no solo existir, sobre las desavenencias familiares y los perdones, sobre lidiar con lo grave, salir airosa de los subibajas transitorios, sobre guerra militar, el miedo, la felicidad, el pasado ligado al hoy y el hoy vinculado al futuro, sobre todo lo que su longevidad –estando donde estuvo– pueda decirnos de la vida”. (Hacer mucho de quien se espera que no haga nada –opina Winston– es mucho mejor que no hacer nada, de quien se espera que haga mucho”. Ah, y es hasta el último “Tictac” del segundero del reloj –aclara el Sisimite– no hasta el último TikTok de los zombis).

©2022 La Tribuna - Una voluntad al servicio de la patria. Honduras Centro América