VÉRTICE: ¿El peaje de la muerte?

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/ 12 de septiembre de 2022
/ 01:06 am
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VÉRTICE: ¿El peaje de la muerte?

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Por: Fernando Berríos*

Y mi primera pregunta es: ¿realmente el peaje es el culpable de todas las muertes que han ocurrido en ese sector de Yojoa?

Aplaudo la decisión de la Presidenta de Honduras, en el sentido de responder a un clamor popular que exige que esos armatostes sean removidos cuanto antes de ese lugar.

Es más, me hubiera gustado leer que este peaje y los demás (Siguatepeque y Zambrano) serán eliminados para siempre, porque esa fue la promesa de campaña y uno de los principales puntos de cuestionamiento hacia el gobierno anterior.

¿Los peajes son malos? Claro que no. Bien administrados son clave para mantener la red vial en buen estado y para muestra un botón, porque la famosa CA-5 hoy por hoy sigue siendo la mejor carretera que posee Honduras, con cero baches según lo comprobado el pasado lunes 5 de septiembre cuando viajé a la ciudad de San Pedro Sula.

Los cambios en esta carretera son evidentes y aunque el concesionario vial está lejos de ser perfecto, no podemos ser mezquinos en reconocer que han hecho un gran trabajo a lo largo de los más de 200 kilómetros de carretera, en su mayoría de cuatro carriles.

Lo lamentable es que haya tenido que ocurrir una muerte más para que las autoridades decidieran hacer algo. Y también es lamentable que siempre se busque hacer lo más fácil, en este caso lo más fácil es destruir.

Me voy a explicar mejor. La causa de los accidentes, en la mayoría de los casos, no han sido las casetas de peaje. Y ojo porque me refiero a la causa, es decir, a lo que origina el accidente.

Dicho de otra manera, si las casetas no estuvieran ahí, las rastras siempre se hubieran accidentado porque casi todas presentaban falla mecánica después de transitar por una carretera con descenso de 18 kilómetros.

En ese sentido, las autoridades nos deben decir qué medidas tomarán para atacar las causas que originan el accidente, entre ellas el prolongado descenso, el mal estado de las unidades de transporte, el exceso de peso, el cansancio del conductor, su impericia o inexperiencia al frente del volante.

Y una vez identificadas las causas, hablemos de posibles soluciones. Para el prolongado descenso, sin irse muy lejos, países vecinos como Guatemala tienen carriles de desaceleración, los cuales son de arena y corren paralelo a la carretera.

A pesar del peligro, en todo ese tramo las autoridades no han sido capaces de colocar un solo rótulo que advierta (a los novatos sobre todo) sobre el riesgo de circular sin usar freno de motor.

Tampoco existen retenes de control en los que se verifique el estado de los frenos, el estado emocional del conductor, el uso o no de alcohol y drogas y en los que se dé retroalimentación sobre cómo conducir en los siguientes 20 kilómetros.

Además siguen sin funcionar las básculas para certificar que se cumplen los parámetros de pesos y medidas, de acuerdo a la cantidad de ejes del automotor. No se están haciendo inspecciones mecánicas periódicas y la capacitación vial es inexistente. El respeto a las jornadas laborales también debe ser parte de esta larga lista de acciones para atacar las causas de los accidentes.

Destruir las casetas de peaje digamos que está bien, pero esto solo es parte de un todo para buscar una solución integral a este problema que ya enluta muchos hogares. Ahora me pregunto: ¿dónde serán colocadas estas casetas? ¿O no volverán a existir como parte del cumplimiento de las promesas de campaña?

Es un clamor popular entre los hondureños que estas casetas, que cobran 22 lempiras para vehículos livianos y más de 200 lempiras al transporte pesado, desaparezcan, a fin de recuperar la “soberanía” vial.

El concesionario se anota como victoria la ampliación a cuatro carriles de casi toda la vía, ya que, si bien recordamos, la Cuenta del Milenio nos dejó como “regalo” una carretera moderna de dos carriles y de tres carriles únicamente en los ascensos más importantes.

Falta mucho por hacer en señalización vial, horizontal y vertical, así como en dispositivos reflexivos que hoy son imprescindibles para una conducción segura. En muchos tramos de la CA-5, los “ojos de gato”, la iluminación LED, las boyas y las barreras han desaparecido, sumado a la desteñida pintura en las líneas continuas, líneas punteadas, zonas escolares, curvas peligrosas, zonas de alto tráfico poblacional, entre otras.

Las ambulancias y los vehículos de asistencia vial rara vez se observan a lo largo de la carretera, esto a pesar de que decenas de carros lucen varados por desperfectos mecánicos.

Y la tecnología sigue ausente de manera que usted no puede pagar con tarjeta de crédito, débito ni con billetes de 500 lempiras. Sumamos a esto, la no existencia de lectores para quienes desean adquirir una tarjeta de peaje y tener paso libre en los carriles con detectores.

Como ven, más que destruir una caseta de peaje, aquí falta mucho por hacer, muchísimo.

*Periodista

Twitter: @berriosfernando
Email: fberrios1974@gmail.com

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