Ética parlamentaria

MA
/ 13 de septiembre de 2022
/ 12:09 am
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Ética parlamentaria

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José María Díaz Castellanos

El Congreso Nacional entre sus atribuciones está la de aprobar la ley; lo forman unos “ciudadanos” a quienes llamamos “diputados”.
Los diputados igual que todos los servidores públicos, tienen normas de conducta para que puedan ejercer la función parlamentaria.
Igual que el presidente de la República son electos directamente por el pueblo.

El presidente de la República no puede nombrar a sus familiares dentro de los puestos públicos lo que llamamos normalmente “nepotismo”. (Prohibiciones al servidor público. José María Díaz Castellanos. Diario LA TRIBUNA 2/2/2022).
Los diputados emiten disposiciones de carácter general, o sea aplicables a todos, y no con dedicatoria, como el caso de la “amnistía” donde se resuelven problemas particulares. Aquí confundimos los delitos políticos con los comunes.

La “ética parlamentaria” debe considerar el deber de “legislar”. La ley además de que es fuente de obligaciones, pasa a ser un tema primordial en el legislador. La ley es para todos. La frase que utilizan los políticos, pero cuando están en el poder es “nadie está por encima de la ley”. Saliendo del poder entonces utilizan otras como “sicariato judicial”, “perseguidos políticos” o “lawfare” (persecución judicial) como le decimos a Cristina.
Es a través del Congreso Nacional donde el ciudadano se siente representado y decimos “yo voté por él”. En el caso de Honduras, se eligió una mujer para Presidente por el Partido Libre, pero tratándose de los diputados, no fue así. El pueblo votó para que hubiera “pesos y contrapesos”, dándole el segundo lugar en diputados al Partido Nacional.

Los diputados tienen deberes y derechos. Primero deben cumplir con la Constitución de la República. La “Comisión de Derecho Constitucional” debería organizar las “tertulias patrióticas” que sugería “Dionisio de Herrera”.

En Honduras hay Comisión de Ética y Transparencia (Artículo 34 Ley Orgánica del Poder Legislativo), sin embargo, consideramos que el tema ético no ha estado dentro de las prioridades parlamentarias. Esta comisión sería un grupo de diputados especializados en ética que tendrían como función primordial la vigilancia no de los proyectos que presenten los congresistas, sino que sus actuaciones no estén reñidas con la ley y que su conducta privada sea ejemplar igual como hoy los mismos diputados exigen a los magistrados de la Suprema.
Nicaragua tiene un “Código de ética parlamentaria”, sin embargo, deja mucho que desear su parlamento y su presidente Ortega al no permitir que haya “oposición” ni “libre expresión”.

El Congreso Nacional comenzó muy mal al grado que el juramento constitucional en la toma de posesión presidencial que le corresponde al presidente del Congreso, no lo hizo este señor “Redondo”; tuvo que intervenir una jueza de la República porque no había presidente. La jueza levantó el acta de toma de posesión constitucional en ausencia del presidente del Congreso Nacional según reza el acta, estando presente el diputado Luis Redondo y fue firmada por Xiomara Castro Sarmiento de Zelaya. Hoy la situación de ilegalidad sigue presente. Lo correcto sería que en forma pública y ordenada voten cada uno de los 120 diputados propietarios y asunto arreglado. De no ser así, los magistrados estarán cuestionados en los siguientes siete (7) años.

En el Congreso ya no se habla de que en Honduras vale más una mula que un diputado, más bien se habla de “carros blindados”. Las mulas y los burros (palmerolo) han pasado a un segundo plano.
El “tilín” “tilín” es un tema ético que trascendió en congresos anteriores. Según Marvin Ponce, algunos diputados se cotizan como caballos peruanos (LA TRIBUNA 28 de enero del 2015).
Muchos aspirantes a diputados quedaron fuera por su bajo volumen electoral; no les queda más que recordar la película de Cantinflas “Si yo fuera diputado”.

En el Día del Niño, no veo con que autoridad los diputados pueden instalar un Congreso Infantil cuando su vocabulario deja mucho que desear. Para ser diputado no se exige tener título universitario ni saber leer y escribir (Artículo 198 constitucional). Los argumentos no se combaten con “malas palabras”. Como abuelo no me gustaría llevar a mis nietos a una “zona de guerra”. Debemos enseñar a los niños en las elecciones infantiles que en un proceso electoral gana la mayoría. A los gobernantes quiero recordarles que en Honduras no hay “reelección”, sin embargo, del gobierno no ha salido una sola propuesta para anular la sentencia del tribunal supremo.

La forma de vestirse deja mucho que desear, aunque vemos al presidente del Perú presentarse con sombrero en actos oficiales. Diario El Heraldo “El traje no quite lo ignorante”. (El Heraldo 7 de septiembre del 2014), trata a los congresistas de “payasos”.

Criminalmente hoy los diputados aparecen mencionados en actos de corrupción (Red de Diputados); esto perjudica la imagen del CN aunque respetamos la presunción de inocencia.
Ya viene Navidad. ¿Habrá regalitos para los que deciden proyectos ambientales?

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