Falso mensaje espiritual

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/ 13 de septiembre de 2022
/ 12:19 am
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Falso mensaje espiritual

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Nery Alexis Gaitán

La sociedad hondureña, y toda la humanidad en general, se han precipitado a un abismo de pérdida de valores de una forma alarmante. Los bienes del alma importan poco. Valores como la sinceridad, la honestidad, la honradez, la fidelidad, solo son palabras sin sentido que se desechan como un papel manchado.
Por donde quiera que se dirijan nuestros pasos, encontramos hipocresía, chismes, maledicencia, deshonestidad, adulterios, latrocinio y todo aquello que los seres humanos sin valores se aprestan a realizar, sin importarles el daño que ocasionan a los demás. Esta humanidad se ha entregado a cultivar la maldad en todas las formas habidas y por haber. A nadie le importa hacer lo correcto y vivir una vida justa y con valores. Es difícil generalizar, pero esa es la terrible verdad de esta humanidad decadente y degenerada.

En la sociedad hondureña la pérdida de valores la evidenciamos a diario. Delincuencia en todas sus formas está a la orden del día. Personas con el alma negra pululan por doquier, en el trabajo, en las organizaciones políticas, sindicales, gremiales, en las iglesias, etc. La hipocresía y la sinvergüenzada son los únicos horizontes posibles.
Las organizaciones religiosas, que deberían ser la cara limpia de la sociedad, sin excepción alguna se han adscrito al cartel de la deshonestidad. Las iglesias han cambiado el verdadero mensaje de salvación, que consiste en eliminar el pecado del alma humana, y se han dedicado en exclusividad a la obtención de bienes materiales a costa de lo que sea. Su cinismo llega a tal grado que han conseguido la exoneración del pago de varios impuestos, y subsidios gubernamentales sin dar cuenta alguna de lo recibido.

La desfachatez de las iglesias ha llegado a tanto, que casi obligan a sus feligreses a diezmar y dar todo el dinero posible para, sus dirigentes, llenarse los bolsillos y darse la gran vida a costa de los ingenuos. En otros artículos hemos explicado que el diezmo está relacionado con la caridad hacia nuestros semejantes y no en dar dinero a la iglesia, porque eso solo es una torpeza y no hay ningún mérito espiritual en dar dinero a estos pícaros y falsos guías espirituales.

Ahora las iglesias son un perfecto ejemplo de los valores degradados. El mensaje espiritual correcto y promover la búsqueda del cambio interior de sus feligreses para buscar a Dios, no existen. Lo que sí existe es pedir dinero para todo: diezmo, primicias, ofrendas, pactos, etc. Hay iglesias que venden ungüentos, aceites, mantos, para encontrar a Dios, porque en sus recintos todo tiene un valor monetario, Dios es un banquero que da prosperidad si previamente se le da dinero.

Las iglesias ahora difieren poco de los brujos y agoreros ya que tienen el mismo propósito: sacarle el dinero a los incautos. Los brujos apelan a la magia negra, hacen hechizos, amarres, conjuros y el cliente termina pagando; lo mismo los agoreros, invocan al señor oscuro, hacen predicciones, profetizan, conjuran y el cliente paga los honorarios. Las iglesias, por su parte, hacen conjuros, pactos de dinero, profetizan, y el feligrés termina pagando; aunque mencionan a Dios, la verdad es que le rinden culto al rey de la mentira y sus secuaces, así lo dicen sus hechos.

Iglesia, brujo, agorero, hechicero, se han convertido en lo mismo: sinónimos de engaño y maldad.

No permitamos que estos pícaros, perversos, malvados, deshonestos y villanos, nos sigan engañando con falsos mensajes espirituales. No creamos en sus mentiras que solo conducen a la muerte segunda y al crujir de dientes. Dios no es banquero, no necesita dinero. Lo que Dios desea es que cambiemos nuestra forma de pensar, de sentir y de actuar conforme a sus preceptos.

Repudiemos a los pícaros y busquemos una verdadera transformación en nuestras vidas eliminando los pecados de nuestra alma, que es lo único que cuenta, es lo que a Dios verdaderamente le interesa.

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