Río humano fluye junto al Támesis para decir adiós a Isabel II

ZV
/ 15 de septiembre de 2022
/ 07:43 pm
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Río humano fluye junto al Támesis para decir adiós a Isabel II
(LASSERFOTO AFP)

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Londres (EFE). Un río de personas avanza en paralelo al londinense río Támesis para llegar al Parlamento británico, donde se ubica la capilla ardiente de Isabel II, de la que quieren despedirse antes de que sea enterrada el próximo lunes.

La cola para ver el féretro de la soberana, fallecida el 8 de septiembre a los 96 años, se alargaba a unos 7 kilómetros, rebasando el puente de Londres en dirección este, y es posible que crezca aún más de cara al fin de semana.

La gente -muchos de ellos personas mayores o de mediana edad, en buena parte mujeres- mantiene un espíritu positivo, de colaboración entre ellos, ilusionada por decir adiós a la reina y por vivir un momento histórico.

Antes de entrar a Westminster Hall, que abrió sus puertas al público a las 17:00 hora local, los visitantes deben pasar estrictos controles de seguridad, que impiden, entre otras cosas, sacar fotos o depositar ofrendas ante el ataúd de la monarca.

En la capilla, los ciudadanos circulan en respetuoso silencio por los flancos del féretro, velado por guardias todo el día, y apenas pueden detenerse brevemente para hacer una reverencia o guardar un momento de reflexión antes de volver a salir al exterior.

El féretro de Isabel II, que hoy por la tarde velarán el rey Carlos III y sus hermanos, está situado sobre un catafalco y cubierto por el estandarte real, en el que figuran los elementos del blasón de Inglaterra, tres leones de oro; un león rampante rojo representando a Escocia y el arpa real de Tara de oro por Irlanda.

Encima del ataúd luce la corona imperial del Estado, el orbe (esfera de oro hueca con cruz que simboliza el mundo cristiano) y el cetro de la soberana, en una muestra de máxima reverencia hacia una de las figuras más emblemáticas de la historia moderna.

La capilla ardiente cerrará el lunes a las 6:30 hora local para que sus restos sean trasladados en procesión hasta la vecina abadía de Westminster, donde a las 11:00 horas se oficiará el funeral de Estado, al que asistirán dignatarios y casas reales de todo el mundo.

Si bien en los días anteriores a la apertura de la capilla ardiente algunas personas pasaron la noche a la intemperie para asegurarse los primeros puestos, el tiempo de espera actual es de entre 5 y 9 horas.

En el recorrido marcado por las autoridades se han instalado lavabos portátiles y voluntarios de varias organizaciones y unos 600 profesionales sanitarios se pasean por allí para ayudar al público.

Anna Carrigan, londinense de 52 años, se trajo de casa una silla plegable por si había dilación, pero no ha tenido que usarla. La fila avanza a buen paso y ella ha hecho ya un par de amigas, entre ellas Susie Harringdon, que ha venido para la ocasión desde el condado inglés de Shropshire.

Como otros de los que hacen cola, Carrigan tiene anécdotas sobre la familia real, con la que tuvo contacto en fiestas y conciertos durante sus años como conductora de ambulancias para la Orden de Saint John, que encabeza la monarquía.

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