Carlos Turcios, historiador y abogado: Estamos en deuda con Morazán”

ZV
/ 17 de septiembre de 2022
/ 12:10 am
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Carlos Turcios, historiador y abogado: Estamos en deuda con Morazán”

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Carlos Turcios es un llanero solitario defendiendo la memoria del General Morazán del consumismo global y frente a mentes protervas que siguen denigrando su legado, comparándolo, incluso, con vulgares políticos vernáculos. El problema -explica este abogado e historiador autodidacta- es que el sistema educativo no ayuda y para colmo, hasta sus signos físicos más relevantes, como su testamento, su espada y su tumba, no están en Honduras. Incluso, la estatua más famosa del héroe en la plaza Central de Tegucigalpa fue puesta en duda por García Márquez. Afortudamente, agrega Turcios, hay suficiente bibliografía pare rebatir estos prejuicios sobre la figura del libertador centroamericano comenzando por los versos de Rubén Darío, José Martí y Pablo Neruda. Aquí una breve cátedra, muy oportuna a 230 años de nacimiento y 180 de su fusilamiento en San José, Costa Rica, irónicamente el 15 de septiembre de 1842.

–García Márquez aseguró que la estatua de Morazán, en el parque Central de Tegucigalpa, es del mariscal Ney de Francia ¿Hay base histórica en esto?
Fue una irresponsabilidad de García Márquez, tomando del libro de un aventurero canadiense, Willian Krend, titulado “Democracias y Tiranías en Centroamérica y el Caribe en 1945”. García Márquez se disculpó con Eduardo Bähr en un congreso en La Habana en 1992. Lo mismo hizo Eduardo Galeano, que repitió lo mismo en un libro. El canadiense nunca se disculpó.

–Específicamente, ¿qué relataba este canadiense?
Que la misión que envió Marco Aurelio Soto a encargar la estatua a París, se “chupó” el “pisto”, y trajeron una estatua del mercado de pulgas.

–¿Hay pruebas que se compró la estatua que era?
Se lo puedo probar, tengo el decreto original y la contrata, se la muestro sí quiere.

Además, los embajadores Rafael Leiva Vivas, Óscar Acosta y Víctor Cáceres Lara, investigaron el origen de la estatua hasta su llegada, a Amapala, en octubre de 1883. Gastaron 25 mil pesos plata en ese tiempo y además, trajeron la de Valle, el Padre Reyes y de Cabañas, que están en el Paraninfo de la Universidad.

–Además de García Márquez, ¿hay otros personajes internacionales que se refirieran a Morazán?
Por supuesto, los latinoamericanos más universales exaltaron a Morazán: Rubén Darío, José Martí y Pablo Neruda. Además, el salvadoreño Roque Dalton y los guatemaltecos: Miguel Ángel Asturias y Otto Raúl Gonzales; entonces, por qué nos vamos a preocupar, porque dos tontos de hoy no exalten a Morazán.

–Sus detractores dicen fue un derrochador a juzgar por las deudas que menciona en su testamento, ¿qué piensa?
No era un derrochador y su esposa era millonaria. Dejó una deuda con don Pedro Bermúdez y gastó su patrimonio en sus campañas militares, porque fue presidente tres veces de Honduras, tres de El Salvador, una de Costa Rica y dos de Centroamérica. No era fácil ser presidente en aquel tiempo, no como ahora que cualquier gato es presidente.

–A propósito del testamento, ¿dónde está?
Se lo robó el famoso encargado de negocios de Estados Unidos en Centroamérica, entre 1946 y 1954, Eprahim Gio Squier. Se lo prestaron junto con el manifiesto y las memorias escritas en David. Nunca los regresó y los hijos de él se lo vendieron al historiador Hower Bancro y este lo donó a la biblioteca de la universidad de Berkeley, California.

–¿Y su espada?
Tenía varias, una está en el Banco Central de Honduras, otra la tiene el nicaragüense Perio Coen, dueño de Western Union y descendiente de Mariano Montealegre, a quien el héroe se la dio antes de que lo fusilaran. Un político hondureño, que me voy a reservar su nombre, dice que tiene otra. Dos más la tienen descendientes del héroe en El Salvador y Guatemala.

–Con la tumba en San Salvador, ¿qué hay en Honduras de él?
La casa donde nació en Tegucigalpa y que ahora es la Casa de Morazán y unas espuelas de su indumentaria en exhibición.

–¿Descendientes?
Todos los de apellido Morazán, pero no hay ninguno directo, como en Nicaragua y El Salvador.

–¿Por qué Morazán pidió ser enterrado en El Salvador?
Porque en Honduras no lo querían tanto, grupos conservadores y la Iglesia católica le hicieron mala campaña y políticos, como: Juan Lindo, Francisco Ferrera y otros le hicieron la vida imposible.

¿Sería por eso que Ramón Rosa y Marco Aurelio Soto dejaron por fuera a Juan Lindo cuando instituyeron los próceres?
Sí. Había una rivalidad entre los morazanistas y los conservadores y Juan Lindo era ultraconservador, además, había estudiado en México y estuvo a favor de la anexión a México, nunca apoyó a Morazán. Rosa y Soto estudiaron en Guatemala y eran grandes morazanistas, lo tenían que dejar por fuera.

–Y sin embargo, Lindo fundó la universidad y el Padre “Trino” Reyes se llevó los honores, a pesar que tocó las campanas cuando fusilaron a Morazán, ¿o no fue así?
Muerto Morazán, Lindo se hizo amigo de Cabañas y corrigió sus ideas sobre Morazán, fundó la universidad con el Padre “Trino”, eso lo salvó en la historia. El Padre “Trino” se molestó con Morazán porque expulsó a 92 sacerdotes que lo adversaban, pero las campanas las tocó Francisco Ferrera.

–José María Medina creó la bandera nacional y José Santos Guardiola defendió la soberanía del filibustero William Walker y tampoco han sido tan considerados, ¿qué pasó aquí?
Es que esos fueron chispazos de sus gobiernos, pero los dos estuvieron implicados en el golpe de Estado a Cabañas. Además, “Medinón” mató a tres mil olanchanos (1,200 de ellos ahorcados). A Guardiola le decían “El carnicero”, pero lo salva la historia, precisamente, por fusilar a William Walker.

–¿El triste final de “Medinón” tiene algo que ver con estos hechos?
Sí, así se lo contó Soto, más adelante, a Froylán Turcios y ¿sabe quién lo fusiló? Nada menos y nada más que el joven coronel olanchano, Manuel Bonilla. (El fusilamiento fue en 1878, cuando Marco Aurelio Soto era presidente).

–¿Quién mató a Guardiola?
Unos dicen que fueron los gringos vengando a Walker; otros, que los ingleses, porque se les había revelado; otros, que Cabañas con Gerardo Barrios, y la hipótesis más creíble que fue su guardia personal, porque era soberbio.

–¿Quiénes fueron los mayores enemigos de Morazán?
El presidente Francisco Ferrera, fue uno de ellos, le decían el “Mulato de Hierro” y se robaba las ofrendas, cuando fue sacristán en Cantarranas, pero los mayores enemigos fue el cónsul de Inglaterra en Centroamérica, Frederick Chaffield, la Iglesia católica, Rafael Carrera y la familia Aycinena de Guatemala, cuyo descendiente directo es el expresidente Álvaro Arzú.

–¿Tenían los próceres buena relación ellos?
Hubo mucha correspondencia entre ellos. Valle y Herrera eran primos hermanos, y millonarios. Morazán estudió en la biblioteca de Herrera y Valle lo miraba como provinciano, por no tener educación formal, aunque fue un gran autodidacta. Hay una réplica de Morazán hacia el Padre Trino explicándole por qué expulsó a los sacerdotes y este le escribió versos.

–Valle le ganó unas elecciones presidenciales a Morazán, ¿tenían que ver con la popularidad?
Era por votos en el Congreso, en 1830 Morazán le gana a Valle, pero en las de 1834 gana Valle, pero muere un mes después y queda Morazán.

–¿Cuándo irrumpe Morazán en la vida política propiamente?
En 1827, cuando Manuel José Arce le roba las elecciones a José Cecilio del Valle y se queda como dictador. Morazán inicia una revolución para recuperar la legitimidad en la región y libera a Honduras en la batalla de La Trinidad, después a El Salvador en la batalla de Gualcho, San Antonio y la de San Salvador y entra triunfante a Guatemala después de ganar las batallas de Las Charcas, Chiquimula y San Miguelito en 1929. Restablece a las autoridades y los Aycinena le ofrecen la dictadura y la rechaza a pesar que tenía seis ejércitos a su mando. Regresa a gobernar Honduras en 1830, trae la primera imprenta, declara la educación pública y separa a la Iglesia del Estado.

–¿Cómo fueron los últimos años de Morazán?
En 1939 terminó su último mandato, cuando ya los convervadores habían logrado dividir la federación. En 1940 se retira a un autoexilio en David, que en ese tiempo era territorio colombiano, ahora panameño, y de ahí fue al Perú a buscar apoyo para reintegrar la federación. Estando ahí con su amigo Pedro Bermúdez lo convence que regrese a liberar a Costa Rica de la dictadura de Braulio Carillo. Lo cumple, depone a Carillo y la asamblea lo declara benemérito de la patria. Gobierna cinco meses hasta que Carillo, exiliado en El Salvador, se reagrupa con Ferrera y Chaffield y planean matarlo para evitar la nueva unión de Centroamérica.

–¿Se descuidó el General, militarmente hablando?
Le tendieron una trampa, invaden la provincia del Guacanaste a través de Nicaragua, Morazán organiza un ejército con costarricenses para defender su territorio, pero los ticos cobardemente en vez de defender el Guanacaste le declaran la guerra a Morazán, increíble. Comienza una guerra de 88 horas el 11 de septiembre de 1842. Sin municiones y con cinco mil soldados en contra, Morazán logra escapar bajo una tormenta de balas, herido en la cara, llega a Cartago y se refugia donde su amigo Pedro Mayorga, quien, en vez de buscar un médico, lo entrega. A las 6: 00 de la tarde le avisan que será fusilado y entonces se pone a dictarle su testamento a su hijo Francisco. “No llore, hijo, que morir hoy, es lo mismo que morir mañana”, le dijo.

–Hoy por hoy, ¿cómo siguen viendo a Morazán en Costa Rica?
Hay muchos morazanistas, la gente intelectual lo respeta, pero muchos ticos no lo quieren porque solo conocieron la versión de historiador oficial Ricardo Fernández Guardia, bisnieto de uno de los asesinos de Morazán y acomodó la historia para justificar el asesinato.

–¿Mujeriego?
Definitivamente.

–¿La Catedra Morazán funcionó?
No la apoyaron, ojalá que el presente gobierno lo haga porque es necesario educar a los hondureños con los ideales de Morazán.

–¿Ha pasado al olvido la figura de Morazán?
Estamos en deuda con Morazán. Lamentablemente, el sistema educativo no ha logrado preservar su legado. Vivimos en sociedad consumista, hay una crisis de valores, la gente ya no quiere leer, la juventud está secuestrada por la piratería moderna y los medios de comunicación tampoco educan, inventan el chonguengue y el vive.

–¿Qué propone?
Hay que revisar la currícula y fortalecer los valores para recuperar la memoria histórica porque hoy tenemos un país de caricatura, después de haberle dado cuatro presidentes legítimos a Centroamérica.

–¿Qué tanto se apoya la Casa de Morazán?
Este proyecto lo iniciamos un grupo de morazanistas, pero si hay alquien que reconocer es al viceministro Carlos Manuel Borjas, ministro de “Pepe” Lobo, quien nos consiguió cuatro millones de lempiras y con eso la restauramos. Esperamos que el gobierno de doña Xiomara Castro, que dice ser amiga de Morazán, nos dé el apoyo.

ÉL ES…
Carlos Guillermo Turcios Acosta, nació en San Francisco de Becerra, Olancho, el 25 de junio de 1960, se graduó de abogado en la UNAH y es historiador autodicta. Actualmente, es director de la Casa de Morazán, la misma donde nació el héroe, restaurada y conservada como museo del legado morazánico.

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