Ramón Rosa y la necesidad de una nueva Reforma Liberal

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/ 17 de septiembre de 2022
/ 12:05 am
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Ramón Rosa y la necesidad de una nueva Reforma Liberal

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Por: Carlos G. Cálix

Sobre Ramón Rosa se puede escribir mucho, pero de manera particular me interesa efectuar un enfoque sobre su incidencia en las transformaciones económicas en el siglo XIX y a partir de ello, analizar la necesidad de impulsar una nueva Reforma Liberal en el siglo XXI. En una circular a los gobernadores políticos, en noviembre de 1876, Ramón Rosa señala que “mientras los pueblos permanezcan incomunicados, poco o nada puede lograrse como resultado de la acción de los gobiernos y las sociedades. Pueblos que no se comunican entre sí, ni con el extranjero, solo pueden producir para satisfacer sus necesidades de la vida, mas no puede ser productores para enriquecerse y ser grandes, ilustrados y cultos, porque el agricultor no puede exportar sus frutos, el comerciante no puede negociar con ventaja por impedírselo el caro y difícil transporte de las mercancías, el fabricante o manufacturero no puede plantear beneficiosamente su industria porque no puede introducir maquinaria que economice el trabajo y le dé buenos artefactos, y porque, aun en la suposición de que pudiera introducirla, emprendería un trabajo ruinoso, produciendo artefactos que no saldrían del lugar de la producción, que apenas podían tener consumo”.

En 1877, Marco Aurelio Soto tomó posesión de la Presidencia de Honduras. De esta forma comenzó la Reforma Liberal. En su gestión, Soto estuvo auxiliado por Ramón Rosa, a quien nombró secretario general de gobierno. Asegurar la paz y la estabilidad eran requisitos indispensables para impulsar el desarrollo económico en forma continua, siendo la educación un pilar fundamental en su ideario. Previo ello, generaron un clima de seguridad ciudadana y jurídica, emprendiendo la tarea de promover el desarrollo económico y social de la nación hondureña. Por ende, antes de la toma de posesión y como representantes provisionales del gobierno, Soto y Rosa, promulgaron una ley que tenía por objeto promover la agricultura, particularmente el café, la caña de azúcar, el tabaco y el cacao, además de poner en marcha una política fiscal moderada, al reajustar los aranceles aduaneros y regular los impuestos, aunque sin gravar en exceso las producciones dirigidas al comercio exterior, pues querían promoverlas.

Hacia 1880 Ramón Rosa efectuó un cálculo aproximado de la cantidad de cafetos existentes. El estudio arrojó una cifra superior a los siete millones. A partir de este dato, elaboró una serie de proyectos sobre el desarrollo del café, que suponían un crecimiento sostenido de la producción. El objetivo sería exportarla en su totalidad. Según los estudios de Rosa, en 1885 Honduras podía estar en condiciones de exportar 207, 687 quintales. La administración liberal impulsó también otras producciones. En la costa norte comenzó la explotación del banano, el coco y distintas fibras vegetales. Rosa calculó el valor de este negocio en aproximadamente 400 mil pesos anuales. Ya para finales de la década de 1880 los cultivadores nacionales de banano habían obtenido un apreciable volumen de producción. Las exportaciones de plátano estaban alcanzando un nivel que se había creído destinado al café, pues en 1887-1888 representaron el 26% del valor total exportado. Junto a la producción de banano, cobró auge la de coco, que dio lugar a la instalación de maquinaria apropiada para la extracción de aceite y para las diversas clases de copra, de gran demanda comercial. En 1885 el aceite de coco generó ingresos superiores a los 100 mil pesos (datos publicados por Pablo Yankelevich, La Reforma Liberal. El gobierno de Marco A. Soto).

La apertura a las inversiones extranjeras constituyó uno de los pilares del proyecto liberal. En la Constitución de 1880 (a 30 años de la Constitución Argentina creada por Alberdi y 9 años antes de la Constitución del Japón, con estructuras legales del Imperio Alemán) entre las muchas funciones que se otorgaban al Estado estaba la de promover inversiones para que, mediante una legislación apropiada y un régimen de concesiones, se garantizara la explotación de los recursos naturales.

“El Dr. Rosa, creó el clima necesario para llevar a cabo la Reforma”, expresa Leticia de Oyuela en su libro “Ramón Rosa. Plenitudes y desengaños”, un párrafo resumido que me parece atrayente sobre todo por la dicotomía entre el intelectual y el político que lo posiciona como el cerebro de la Reforma Liberal en Honduras.

Con los antecedentes de Ramón Rosa, ¿es necesario impulsar una nueva Reforma Liberal en el siglo XXI? ¡Indudablemente sí! A través de un Movimiento Reformista Liberal (MRL), cuya ideología sea liberal clásica (de derecha), con influencia significativa respecto al libre mercado y las políticas de bajos impuestos. Con un discurso pro-emprendimiento y pro-empresas, enmarcado en la innovación, digitalización y transparencia, con un modelo de gobierno limitado. Esa nueva Reforma Liberal debe incluir: una reforma política, una reforma económica, una reforma sanitaria y una reforma educativa. ¡Nos vemos en el futuro!

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