Amor y control

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/ 18 de septiembre de 2022
/ 12:03 am
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Amor y control

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Por: David Salomón Amador*

He tenido la fortuna de en mi vida tener experiencias que me han permitido ver de forma global muchas cosas, y dentro de los hobbies que he desarrollado es el de la ejecución de instrumentos de percusión, siendo uno de mis primeros héroes Rubén Blades, quien no solo es cantautor, sino abogado graduado de Harvard con una influencia latinoamericana en letras que llega a la admiración de miles de personas.

Una de sus canciones más icónicas es Amor y control; fue escrita y salió al mercado disquero en 1992; la canción es una narrativa de dos historias, dos desgracias de la vida que forman parte de las realidades de familias. La primera historia es la misma de Rubén Blades, donde detalla cómo su madre Anoland estaba en un proceso de cáncer incurable, y la batalla familiar que ello implica; por otro lado una familia lidiando con un joven delincuente que habiendo tenido todo, lo tira por la borda y prefiere esa vida; pero con todo el amor sus padres de forma directa le expresan que aunque él sea lo que sea, ellos tienen la obligación de socorrerle. La alegoría de la canción me lleva a la profunda reflexión de lo que hoy tenemos como sociedad.

Honduras hoy en día es un país totalmente polarizado, y si deseo enfatizar que quienes han contribuido al mismo son dos secciones políticas, la extrema derecha y la extrema izquierda. Si en 2009 la polarización fue alta, en 2022 estamos mucho peor; lo más lamentable es que hay políticos que ahora quieren salir como en bandera blanca expresando en las redes sociales que son mejores porque publican versículos de la Biblia, como dice el famoso dicho zapatero a su zapato. Ningún político debe como estrategia de moralidad querer hacerse el cristiano, más si ha formado parte de estos procesos de polarización del país, con lo cual no le da ningún ápice de decencia de publicar en sus redes con el único afán de querer ganar notoriedad política.

La realidad es que en algún momento podríamos vivir lo que la canción dice, tragedias que forman parte de la vida cotidiana de las personas, independientemente de donde vivamos, lo que lamento es que tenemos un país con múltiples tragedias y los políticos continúan jugando con esas tragedias de forma diario y salen en la palestra pública como si fueran quienes van a solucionarlo, lo cual no es cierto si no veamos al lado nuestro, El Salvador hoy es un ejemplo de gobernanza con enfoque en sus habitantes y si bien no sabemos las intenciones finales del presidente Bukele si estará pensando en relegirse o no, lo cierto es que el nivel de satisfacción de la población de dicho país es del 85% de acuerdo a la investigación realizada por América Economía, un porcentaje bastante alto para los niveles de presidente en Latinoamérica.

Creo firmemente que tenemos un país con una localización que excede en calidad para convertirnos en algo más que lo que somos, si bien el Aeropuerto de Palmerola ha traído mucho ruido por cómo se ha llevado a cabo el proceso de otorgamiento, lo cierto es que estratégicamente está ubicado en una zona ideal, donde pueden transportarse bienes para poder exportarlos a los mercados internacionales, allí mismo en Comayagua, hay industria de café, vegetales asiáticos, y cualquier otra industria que se pueda desarrollar y con ello haya un mejoramiento de las inversiones en el país.

Recientemente hay dos grupos económicos que están atrayendo inversionistas americanos en el área de hiladoras, cuyas inversiones reflejaran por medio de las fuentes de empleo generadas la importancia de estar localizados en un lugar preferencial, sobre todo en una zona que fue afectada por las tormentas Eta e Iota; provocando masivas migraciones ante las problemáticas de empleo, escasez de viviendas adecuadas, problemas de nuestro sistema de salud, entre muchos otros.

Lo cierto es que las familias como bien dice la canción del abogado Rubén Blades, nos debe llevar a reflexionar que requerimos que nuestra sociedad se vea fortalecida en los valores familiares, esos que fueron inculcados por nuestras generaciones pasadas y que forjaron en gran medida un país que los niveles de seguridad eran buenos, la salud medianamente accesible, fuentes de empleo que podrían generarse sin problemas, cierto el crecimiento poblacional es algo que no puede detenerse, pero lo cierto es que un pueblo sin educación lo que puede generar es incrementos poblacionales sin control, Honduras merece más y estoy seguro que muchos que deseamos lo mejor para este país.

*MBA – Sector Bancario y Financiero

davidamador031@gmail.com

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