AYUNTAMIENTO PATRIÓTICO

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/ 18 de septiembre de 2022
/ 12:18 am
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AYUNTAMIENTO PATRIÓTICO

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DENTRO de las múltiples curiosidades de Tegucigalpa es oportuno destacar, en el curso de las fiestas septembrinas y del mes de octubre, aquellos detalles históricos que pudieran ser atractivos ante los ojos de legos y profanos. Incluyendo a los extranjeros que visitan la capital de Honduras. Y, especialmente, para las nuevas generaciones de estudiantes, de todos los niveles escolares.

La primera vez que apareció mencionado, documentalmente, el nombre originario de este pueblo específico, fue en el contexto del repartimiento “general de los pueblos e indios naturales de la dicha provincia de Higueras”, que ordenó el Capitán General y Justicia Mayor el Adelantado Pedro de Alvarado, en mayo de 1536. El documento aludido menciona a “los pueblos de Cetapal y Teguycegalpa”.

Es importante observar y destacar la primera grafía con que aparece mencionado el pueblo llamado “Teguycegalpa”, que poco o nada tendría que ver con la subregión oriental de “La Taguzgalpa”, la cual incluía lo que ahora se conoce como Olancho y La Mosquitia, compartiendo fronteras con la provincia de Nicaragua. No aparece, por otro lado, ninguna acta fundacional del Real de Minas de Tegucigalpa. Se presume, por deducción lógica, que esta zona minera fue descubierta el 29 de septiembre de 1578 (día de San Miguel Arcángel), según una carta de vecinos de Comayagua que se encuentra en el Archivo General de Indias, en España, con fecha del 17 de abril de 1581, es decir, tres años después del descubrimiento local.

Pero el documento más importante en relación con el origen legal del villorrio que siglos más tarde llegará a convertirse en capital de Honduras, es la “Provisión de la Real Audiencia de Guatemala creando la Jurisdicción de la Alcaldía Mayor de Tegucigalpa el 31 de octubre de 1580”, habiendo sido nombrado “Joan” de la Cueva primer Alcalde Mayor de las minas de San Marcos, Vetagorda, Guasucarán, Tegucigalpa, Agalteca y Apazapo, con sede en el Real de Minas de la misma Tegucigalpa. Parece ser que el nombre de “San Miguel de Tegucigalpa y Heredia” fue un agregado muy posterior, es decir, a partir de junio de 1762.

La Alcaldía Mayor de Tegucigalpa, aun cuando emergió frente a la historia como un pueblo minero “sin ruido” y “sin ostentación”, cobró una enorme importancia en toda la provincia y en la región centroamericana, por sus minas de plata y de oro, que jurisdiccionalmente agregaba a los pueblos del “Partido de las Cholutecas”, siendo El Corpus, quizás, el centro minero más productivo y redituable, especialmente para los inversionistas de la Gobernación de Guatemala, que se habían desplazado hacia estos andurriales. O que habían enviado a sus representantes.

El prócer cholutecano José Cecilio del Valle, nació en 1777, dentro de la jurisdicción de la Alcaldía Mayor de Tegucigalpa, ciudad que conservó su independencia subregional hasta 1788, año durante el cual su jurisdicción fue traspasada a la Gobernación Política de Comayagua. A partir de aquel momento escenificado en el contexto de las reformas borbónicas, los anhelos independentistas de los tegucigalpenses, comenzaron a fraguarse, hasta lograr su desanexión de Comayagua en 1812, a tal grado que en el proceso de “Independencia” respecto de España, más precisamente el 11 de diciembre de 1821, la Junta Consultiva de Guatemala (de la cual era parte José del Valle) le concedió el título de ciudad al antiguo villorrio minero, con el sobrenombre positivo de “Ayuntamiento Patriótico”.

No se sabe con exactitud si acaso los primeros colonizadores españoles, y los “güirises” mestizos, se establecieron en las faldas del cerro Sapusuca (hoy barrio La Leona), o en la ribera derecha del río Grande. Pero de lo que no hay duda es que la Alcaldía Mayor de Tegucigalpa se convirtió en un importante “Ayuntamiento Patriótico” por causa del fervor independentista.

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