Cuba y Vietnam, el camino a seguir

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/ 19 de septiembre de 2022
/ 12:04 am
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Cuba y Vietnam, el camino a seguir

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Por: Otto Martín Wolf

Las rutas de esas dos naciones, a pesar de la distancia geográfica, tienen muchos paralelos.

Ambas tuvieron enfrentamientos con los Estados Unidos; Vietnam lo hizo a tiros, Cuba con discursos.

Las dos sufrieron un bloqueo comercial que, en el caso de Cuba, permanece hasta la fecha y que ha servido de magnífico pretexto a su gobierno para justificar la pésima y endémica situación económica.

Al principio, después de terminada la guerra, Vietnam orientó su economía al modelo estatal, donde el gobierno decide qué, dónde y en qué cantidades producir, cosa que ha fracasado en todos los lugares que han tenido la desgracia de implementarlo, incluyendo la URSS y Cuba.

Al poco tiempo se dieron cuenta que la cosa no funcionaba y observaron muy de cerca los cambios que se estaban produciendo en la vecina China.

Ahí una liberalización de la economía tuvo como consecuencia la disminución en el desempleo, una mejoría en la calidad de vida e, inesperadamente, la entrada de China en las grandes ligas económicas donde se ha convertido en uno de los máximos jugadores, ocupando un segundo lugar, bastante cercano a los Estados Unidos y superando a Japón, Alemania y otras naciones que tienen años con el sistema de libre empresa.

Vietnam decidió seguir el ejemplo chino, los resultados no se hicieron esperar han sido buenos.

Perdió el Partido Comunista el poder?

Noup!

Las comodidades de la vida moderna compensan en cierta forma la falta de libertad política; si tengo para comer no voy a protestar mucho.

Los jóvenes tienen acceso a celulares y otros dispositivos, Internet, discotecas y sitios de diversión en montañas y playas.

Las amas de casa encuentran de todo en los bien surtidos supermercados y en las competitivas y pintorescas ventas callejeras, no hay libretas de racionamiento ni fallas importantes en el suministro energético (casi nunca se va la luz).

Los servicios de salud y educación son razonables, un poco arriba inclusive de algunos países vecinos.

Cuba, por ignorancia, tozudez y hasta estupidez, se ha empeñado en conservar el modelo estatal, sin permitir que su gente desate la creatividad y competitividad inherentes al ser humano y con ello las fuerzas del mercado.

El único sector que se ha desarrollado (antes de la pandemia) es el turístico, aunque no cercano a sus competidores de la región como son México, República Dominicana y Costa Rica.

Los empresarios hoteleros no solo necesitan libertad para invertir y repatriar sus utilidades (objetivo de todo negocio) si no que también la de proveedores de productos agrícolas para sus restaurantes, empresas de mantenimiento de piscinas y canchas de golf, vendedores de repuestos para aire acondicionado, así como empresas de alquiler de autos, lanchas deportivas, equipo de buceo y toda la cadena de suministros relacionadas directamente con su actividad, la cual llega hasta el eslabón más pequeño.

No se puede desarrollar solo un sector, tiene que ser parejo para que funcione el sistema en todo su potencial.

El principal temor inicial de China, luego Vietnam y creo que ahora Cuba, es que el exclusivo Partido Comunista pierda su poder, eso se entiende.

Pero es más fácil que en el mediano y largo plazo se desate una “revolución en la revolución” que puede conducir a un terrible baño de sangre, si las condiciones de vida y desesperanza en el futuro se suman a la falta de libertad existente desde hace más de sesenta años.

Vietnam, que también sufrió un bloqueo norteamericano, buscó inversionistas en Singapur, Malasia y otras naciones vecinas. Tímidamente al principio y luego con gran decisión, el capital llegó, ayudando a dinamizar la economía de una manera vertiginosa.

El Partido Comunista conservó el poder, solo amenazado ahora por la corrupción, cosa que por experiencia propia sabemos es sumamente difícil de erradicar.

El temor de la clase gobernante de Cuba es el mismo, perder el poder, prefieren conservar sus privilegios a costa del bienestar del pueblo.

El Partido Comunista cubano podría conservar el poder y mejorar las condiciones de vida, ese es el ejemplo chino y vietnamita.

Una última pregunta: estoy de acuerdo con las dictaduras comunistas o de derecha?

Rotundo no!

Pero, considero que mientras se logra libertad y democracia (que de momento parecen estar en los alrededores de Saturno), se puede mejorar la clase de vida en Cuba y no permitir que se pierdan otras tres generaciones, que es lo que tiene el pueblo cubano de vivir o sobrevivir diariamente con lo que el gobierno les otorga en su libreta de racionamiento, muchas veces utilizada como elemento de extorsión para lograr más poder.

Los pueblos, la gente tienen el derecho a disfrutar de cosas materiales en la única vida que la naturaleza les otorga.

Antes de la llegada de Castro al poder Cuba era uno de los países más prósperos y dinámicos de América; restos de eso se pueden ver en las antiguas y hoy desvencijadas construcciones en La Habana vieja y en residenciales tipo El Vedado.

Amplias avenidas, edificios y parques de antaño, aunque deteriorados permanecen como un recuerdo de lo que el pueblo cubano es capaz de hacer.

Los 8 kilómetros del Malecón fueron construidos antes de la revolución, lo mismo que el Túnel de La Habana, finalizado un año antes de la llegada de Castro al poder y considerado -aún a este momento- una de las maravillas de la arquitectura moderna.

Y, también, lo realizado por los cubanos en el exilio, gente que llegó en balsas y que ha contribuido enormemente al desarrollo del sur de la Florida y otros lugares de los mismos Estados Unidos.

Jamás podré estar de acuerdo con ninguna dictadura, pero estoy aún menos de acuerdo con el hambre y las privaciones.

La única esperanza para pueblo cubano es un cambio en el sistema económico, el resto -la libertad- tristemente tendrá que seguir esperando.

ottomartinwolf2@gmail.com
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