CONTRACORRIENTE: Moncada, Choloma y Nueva York

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/ 23 de septiembre de 2022
/ 12:03 am
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CONTRACORRIENTE: Moncada, Choloma y Nueva York

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Por: Juan Ramón Martínez

Al margen de lo ambiguo del uso de las categorías derecha e izquierda, especialmente entre nosotros, se puede afirmar que es obvio que la derecha olvida a los pobres; en tanto que, la izquierda descuida los temas económicos e incurre en errores garrafales que afectan la economía. La Secretaría de Finanzas, ha dicho, para ejemplificar la necesidad de suprimir los incentivos fiscales, que, si esa estrategia fuese oportuna, Choloma -la “capital” de la maquila-sería Nueva York: expresión categórica de desarrollo, pleno empleo, y bienestar absoluto. Pasamos por alto, en vista que Moncada no es economista, la afirmación sobre la homogeneidad que según sus palabras exhibe Nueva York, porque hace una crítica en contra del modelo de estímulo empresarial que se ha venido usando en el país, para atraer y sostener inversión. Y creemos que hace falta, aceptar el reto y discutir la pertinencia de esta medida en la estrategia económica nacional.

En tal virtud, lo único que debemos aceptar que esta política ha dado resultados. Y que, sin ella, las cosas habrían sido distintas. Desde aquí, es conveniente establecer que las políticas económicas, forman parte de una estructura global, de modo que, si suprimimos cualquiera de ellas, necesitamos sustituirla por otra. Igual o mejor. Porque de lo contrario, obtendremos resultados negativos. Se derrumbará el edificio.

Hasta ahora, los teóricos del nuevo régimen no han mostrado mucha creatividad. Se han concentrado en la negación del pasado, en la construcción de un relato en el que el país se vino abajo el 2009, haciéndonos culpables a todos, de haber permitido que el país prescindiera del talento, la habilidad y la dedicación de unos gobernantes que, de haber seguido en el poder, habrían impulsado el desarrollo del país a niveles en que la pobreza habría desaparecido, el PIB triplicado y el índice de desarrollo humano sería el mejor de Centroamérica. Por supuesto, estas son afirmaciones no resisten el análisis crítico, por lo que la única manera de aceptarlos es como actos de fe, religiosa o política.

Entonces, lo que cabe es que Rixi Moncada nos indique, cuál es la alternativa para que la empresa privada continúe operando, dando empleo y generando riqueza. Nosotros, no defendemos el modelo que Moncada critica. Lo que echamos en falta es, una alternativa que le sustituya. Por ejemplo, la cruzada antibancaria y la supresión de los fideicomisos, especialmente en Salud, ha crecido un vacío que nos dará ineficiencia y corrupción, sin que tengamos un mecanismo que nos permita castigar a los que deliberadamente se equivocan, sin los análisis y las alternativas que no nos lleven inevitablemente hacia el pasado. O lo que es peor, a una estrategia de desarrollo estatista, que menosprecia al mercado y lo incapacita para que cumpla sus deberes y obligaciones.

Conocemos los experimentos extremistas de los antiliberales y anticapitalistas del continente. Y, además, sabemos de sus resultados. Cuba es el mejor ejemplo de una economía estatizada, con exclusión de inversionistas privados y con una absoluta dominación del gobierno sobre la economía. De modo que tememos que girar en esa misma dirección una economía tan precaria como la nuestra, no nos dará resultados. Los economistas colombianos, más fogueados que los que dirigen el gobierno actual, saben de este dilema, por lo que hablan de un neoestructuralismo que busca combinar fuerzas: las del mercado y las del gobierno.

Por manera que además de los ejemplos “urbanos” de Moncada, lo que necesitamos es que nos diga hacia dónde se inclina el modelo de desarrollo que seguirán. Y en el caso que nos ocupa, además de la inevitable seguridad para las inversiones y para los inversionistas, cuáles serán los estímulos que se usarán para que los capitalistas se queden en el país; o se vayan para otros países, en donde las estrategias les valoran más sus esfuerzos y riesgos invirtiendo sus capitales y creando empleo y bienestar.

Es fácil destruir, derrumbar. Hasta un niño de Talanga lo hace. Lo que interesa en este momento, son políticas económicas claras y definitivas. La ausencia de estas, como parece que hacen sentir a los menos capaces líderes de esta administración, lo que favorece es el crecimiento de la informalidad económica, la destrucción de las ciudades y la precarización del empleo. Impedir el desarrollo no es refundación de la economía.

ed18conejo@yahoo.com

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