PERSEVERANCIA Y CONSTANCIA

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/ 23 de septiembre de 2022
/ 12:03 am
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PERSEVERANCIA Y CONSTANCIA
Keyla Morel

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Hace un tiempo me contaron de una persona que entró a clases de arte con la idea que en un mes aprendería a pintar… no estoy segura de cómo procesar esa información; si reírme o llorar. Podría reírme por la ingenuidad de creer que algo que incluso se le llama una “disciplina” se pueda conseguir en el lapso de un mes, pero también podría llorar al notar lo equivocada que está la gente en cuanto al arte en términos generales.

Hace algunos años tengo el privilegio de impartir clases de arte; lo hago desde la humildad de alguien que se ha formado sola y desde la seguridad de haber aprendido a “prueba y error” por lo que muy seguido les digo a mis estudiantes que están tratando con una persona golpeada, que a fuerza de intentos ha refinado sus técnicas.

Siempre que recibo el honor de ser entrevistada por alguien, la primera pregunta que me hacen es: “¿desde cuándo dibuja y pinta?”, a lo que invariablemente respondo: “desde que tengo uso de razón” y yo ya le he dado bastantes “vueltas al sol”… lo que les quiero hacer ver es que el arte es un camino, y para poder llamarse un artista en toda la extensión de la palabra, no se necesita un título; se ocupa una hoja de vida, un bagaje, un recorrido, un portafolio de trabajos realizados, en fin… la comprobación de que ha habido una intención y trabajo constante que nos acredite como tales.

Siempre habrá personas que posean más facilidad natural que otros, pero si a mí me preguntaran en este momento si el talento natural es sinónimo de éxito en este camino, mi respuesta sería un rotundo ¡NO!

He escuchado a un orador japonés que asegura que la disciplina siempre superará al talento; yo más bien tengo una interrogante: ¿hasta dónde podría llegar una persona con talento natural y disciplina? El infinito es el límite. No desconozco nuestras limitantes culturales y socioeconómicas acompañadas de una multitud de paradigmas que atemorizan a cualquiera, pero dejando por un momento todo eso atrás, ¿se imaginan a las personas desarrollando con perseverancia y disciplina sus talentos naturales hasta donde la vida se los permita? Tendríamos individuos más felices y sociedades mucho más funcionales, se los aseguro.

Centrándome específicamente en el arte, debo decir que toda aquella persona que quiera desempeñarse en este ámbito tiene que poseer o desarrollar perseverancia; siempre el primer dibujo será inferior al número cien de ellos, es una regla simple. Recordemos cuando aprendimos a leer y a escribir. ¿Cuántas rueditas y palitos tuvimos que hacer? ¿Cuántas veces tuvimos que repetir la letra “a” para aprenderla finalmente? Así es en todo, hay que practicar muchas veces para que las cosas queden perfectas. Hace un tiempo, un hermano mío encontró en mi casa paterna unos dibujos que yo hice siendo una adolescente, mi mamá le pidió que los enmarcara y los colgara… les confieso que casi me tapo los ojos al pasar al frente de ellos ¡por lo mal hechos que hoy los veo! ¡Pero en su momento yo los miraba hermosos! Qué les quiero decir con esto; si yo no hubiera perseverado en el perfeccionamiento de mi técnica, seguramente al verlos diría: “Ah, qué tiempos aquellos, me gustaba el arte, y me salían bonitos los dibujos” en cambio hoy hasta penita me dan. ¿Saben una cosa? Cuando pienso en eso y me veo diez años adelante me pregunto: ¿será que en el futuro me va a dar pena lo que hago hoy? No lo sé, pero no me da miedo, porque de ser así, solo reflejaría que he seguido avanzando, perseverando en mejorar cada día más en lograr expresarme de forma más efectiva por medio de lo que tanto amo: el arte.

 

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