Discurso: miedos y propuestas

MA
/ 27 de septiembre de 2022
/ 12:58 am
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Discurso: miedos y propuestas

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Juan Ramón Martínez

No sabemos, si lo sabía. Que, en la ONU, no tendría auditorio. Que el discurso que leería, tendría efectos internos e internacionales. Porque hablaría en nombre de Honduras, más que de su partido; o de los compromisos familiares, con terceros países. Y que su discurso, más que una propuesta, exhibiría a su gobierno, en una nube neurótica, mostrando miedos que Estados Unidos no apoye su deriva política, sus reformas y sus pretensiones. No tanto porque vienen de un gobierno frágil como el suyo, sino porque además de no aportar nada nuevo, contiene planteamientos incompletos, porque carecen de fundamentos modernos; y, lo peor, no tienen respaldo nacional porque no son coherentes con la política exterior de Honduras. Hablar en nombre de una fracción “trotskista”, que compite con otras, por el poder en el interior de Libre, era una trampa en su contra y su gobierno. Y que, además, le obligaron a abandonar el respaldo de las fuerzas de la Alianza, que le permitieron ganar las elecciones de noviembre de 2021.

La primera impresión que produce es que, quien habló en Nueva York, fue una “gobernanta” que no goza del respaldo de un partido fuerte, sino que de algunas tribus que disputan entre sí. Y que ella, representa a los “trotskistas” que, no son los más fuertes de Libre. Por ello, sus palabras no lograron, el respaldo interno necesario.

En cambio, mostró los desacuerdos con Estados Unidos, que reconoció como el gran director de su administración. Hay un sutil lamento de falta de respaldo externo para sus propuestas y reformas que pretende hacer en Honduras. De modo que, si el discurso fue dirigido a Estados Unidos y a la comunidad capitalista occidental, aceptó que no conseguiría respaldos, rechazando las posiciones teóricas y políticas contrarias, y abogando por Cuba y Venezuela, con ánimo de una incipiente rebeldía. Sabemos que Estados Unidos ha ofrecido apoyos; ha sido su gobierno el que los ha rechazado por posturas ideológicas, lo que ha alimentado el rechazo de su gobierno. No imaginamos que se trate de una neurosis persecutoria de parte de los trotskistas que les escriben sus discursos. Y que, dentro de su régimen, luchan en contra de demócratas, liberales, estalinistas y neutrales. Por ello notamos la ausencia de racionalismo, exceso de nerviosismo infantil; y falta de confianza en que, lograrán algún éxito enfrentando a los Estados Unidos.

Las posturas anticapitalistas del discurso, son muy infantiles y desafortunadas. Los ataques debieron tener alguna esencia, mas allá de los eslóganes emotivos referidos a la “república bananera”. Debió haber usado las críticas de Marx y mostrando, las falencias y debilidades sistémicas de este modelo para el que, hasta ahora, no hay sustituto confiable. O por lo menos, en un tono que, habría sonado bien a algunas personas, señalado que el capitalismo no ha dado resultados en Honduras, dando cifras de desempleo y vinculándolas con las referidas a la emigración. De repente, quienes lo escribieron, ignoran que Honduras no es una sociedad capitalista todavía, que opera más con un mercantilismo atrasado; y que las relaciones de clase en la sociedad, no tienen coincidencia con las que describiera Marx y Engels, en su fallido esfuerzo por mostrarlas científicas y racionales. Por ello, la única expresión oportuna fue la lucha en contra de los monopolios y los oligopolios.

Lástima que la afirmación es imprecisa, porque es contradictoria con el modelo monopólico que su gobierno impulsa, con respecto a la ENEE y su propuesta que luchará contra la privatización de los servicios sanitarios y educativos. Pasando por alto las limitaciones gubernamentales con respecto a reparación de edificios escolares y suministro de medicinas en los hospitales. La propuesta de una educación humanista, es muy imprecisa. No dijo si, el humanismo es el cristiano de Mounier; o el del “joven” Marx. El discurso entonces, desaprovechó la oportunidad para ligar el poco desarrollo capitalista del país, con la falta de empleo y la inmigración. Porque antes que la verdad, la lógica y la racionalidad, los escritores presidenciales, la ponen a leer un discurso sin relación con los intereses hondureños, solo honrando un internacionalismo proletario de capa caída, y una “revolución permanente” que, Stalin se encargó de echar por los suelos. O para cumplir compromisos familiares. En fin, mejor se hubiera quedado, visitando las zonas inundadas del país. Donde la esperan.

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