Las conductas del hondureño

ZV
/ 16 de octubre de 2022
/ 12:03 am
Síguenos
01234
Las conductas del hondureño

Más

Por: David Salomón Amador*

Por temas de trabajo he recibido en los últimos cuatro meses capacitaciones de parte del doctor German Retana, un pleno conocedor de temas de manejo de equipos exitosos siempre es refrescante recibir sus conversaciones y ejercicios que llevan a que mentalmente pensemos fuera de la caja, ver opciones y alternativas como parte del proceso que como personas y profesionales debemos hacer.

En su ultima visita dentro de su proceso de aprendizaje de la vida, nos comentó dos situaciones que pasó en Honduras, el doctor Retana es costarricense, quien tiene una estrecha relación con los catrachos, comenzó haciendo una exposición de la primera situación que le ocurrió en el Aeropuerto de Palmerola, procedió a ayudar a una señora a bajar su maleta del compartimiento superior del avión, en ese momento dejó a un lado el teléfono celular y de forma curiosa por primera vez no usaba una camisa con bolsa para poder colocar el aparato tecnológico, en los aeropuertos cada vez que se viaja, uno desea salirse del avión para continuar el viaje, en este momento salió a inmigración y procedió a entregar todos sus documentos, el agente de migración procedió a darle el respectivo permiso de ingreso al país y poder permanecer en el mismo.

El doctor German Retana salió y después de pasar la cinta de migración procedió a buscar su celular, ese aparatito que se ha vuelto una necesidad, y buscó de forma infructuosa en su maleta y ropa; saltó la alarma, “perdí mi cellular”; regresó a la Oficina de Migración para solicitar que se pudiera revisar el avión para verificar si estaba el celular; una joven que trabaja para el Aeropuerto le comenzó ayudando después de solicitar el apoyo, la joven llamó vía radio a quienes tenían acceso al avión; ellos le respondieron con “No hay celular en el avión”, la joven le informó al doctor German; quien sintió una decepción enorme porque requería hacer la llamada con la persona que lo debía transportar desde Palmerola a Tegucigalpa, la joven lo vio y le dijo deme su número de teléfono y vamos intentar llamar, la primera llamada timbró y no hubo respuesta, otra decepción de recuperar el celular, la joven continuo insistiendo volvamos a llamar alguien tuvo que haber tomado el celular, segunda llamada y no hubo respuesta.

El momento de desesperación se notó en el rostro del doctor Retana; y la joven por una tercera vez volvió a insistir con la llamada, al tercer timbre de la tercera llamada alguien respondió, y se iluminó en las caras de ambos “el celular no estaba perdido”, la persona que respondió le dijo que estaba en la fila para salir de migración que lo podían esperar, que él había recogido el celular y que estaba esperando la llamada, aclarando que no había escuchado las primeras dos llamadas porque su pequeña hija de unos 10 años estaba insistiéndole en chinearla (los que somos padres sabemos que en un aeropuerto los niños son impacientes por el stress del viaje); por ello no pudo responder hasta que le explicó a su hija que debía responder la llamada del celular que alguien había dejado olvidado en el avión; y que debía regresárselo porque seguramente esa persona lo iba necesitar para poder comunicarse con sus familiares o por temas de trabajo.

Después del relato el doctor German Retana, comenzó la explicación de dos aspectos se demostró la conducta de estos hondureños y me agradó que lo resaltó, primero la joven que lo ayudó fue amable en un situación complicada, perder el celular que es el medio de trabajo más cuando se está en otro país, y es el medio para poder planear la agenda de estadía, su reflexión fue que la insistencia y persistencia de la joven llegó con el fruto de obtener respuesta a las llamadas, denotó que la joven tenia una meta establecida y no se rindió, lograr que en una de esas llamadas alguien debía contestar, enmarca que la conducta de la joven fue más allá, traspasó el límite mental y pensó fuera de la caja, dar una solución y buscarla con insistencia.

La segunda lección expresada por el doctor Retana fue ver a un padre en fila de migración lidiando con su pequeña para poder entregarle su celular, ese gesto no fue más que una conducta de honestidad, el mayor ejemplo que el padre le dio a su hija, no importa si encontramos cosas que no son nuestras, nuestro deber es devolverlas a quien corresponda.

Al reflexionar por los dos casos, debemos de reconocer que hay un alto porcentaje de la población hondureña que tenemos esas actitudes, no dejarse vencer, tener metas establecidas, insistir y persistir; debería ser algo que nos eleve a ser mejores como personas y como profesionales, y la honestidad, se imaginan que tuviéramos más personas como el padre que dio una gran lección de entregar algo que no le correspondía, estoy seguro que si tan siquiera los políticos que han estado los últimos 40 años tuvieran eso último, seríamos un mejor país, nos lo merecemos, creo que sí.

*MBA – Sector Bancario y Financiero

davidamador031@gmail.com

©2022 La Tribuna - Una voluntad al servicio de la patria. Honduras Centro América