Sin transformación política futuro electoral sombrío

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/ 17 de octubre de 2022
/ 12:02 am
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Sin transformación política futuro electoral sombrío

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Por: Marcio Enrique sierra Mejía

El Partido Nacional, representa a una enorme cantidad de ciudadanos opuestos al interés político de la cúpula del Partido Libre, porque estos quieren imponer, un proceso de refundación del Estado de manera unilateral, autoritariamente, antidemocráticamente e irrespetando la Constitución que norma, el devenir político en nuestra república. Por lo tanto, los nacionalistas están exigiéndole a sus autoridades actuales, realizar una transformación interna que haga posible una oposición real, dirigida por líderes distintos a los que actualmente tienen el control del partido, y a quienes los hacen responsables, de haber conducido al partido por doce años continuos, por una senda política vergonzosa, en la que la sombra de la corrupción, el abandono de las bases y la manipulación mercantilista de los activistas, dominó e incidió en la derrota electoral, por el rechazo ciudadano, que hoy por hoy, no asegura un futuro electoral luminoso.

El peso de la existencia política de las escuelas “pepelobista” y “juanorlandista”, es real. Son dos estructuras de liderazgo, enquistadas en el partido, cuyos líderes buscan acuerdos para quedar incluidos en el cambio de autoridades que se va a realizar. Exigiendo que sus intereses políticos sean considerados e incluidos en la nueva dirigencia que se elija. Lo que significa, establecer un control del partido compartido. Y en esto está el nudo gordiano a desatar para lograr el cambio cualitativo que se anhela.

Los líderes e intelectuales progresistas claman y propician una lucha política para realizar el cambio total de autoridades y de las formas de integración del Comité Central, la comisión política, la asamblea de convencionales, los comités departamentales, y los comités locales, claramente influenciados por las escuelas “pepelobistas” y “juanorandistas”. Por otra parte, los intelectuales y líderes conservadores, le apuestan a una política tolerante, a través de la cual, se cedan hasta cierto punto, demandas que platean los afines a “Pepe” y Juan Orlando.

Ciertamente, el proceso de lucha política interna que se observa, es de alcance inmediatista que solo toma en cuenta hechos más próximos y cortoplacistas, porque dejan de lado los resultados que se anhelan obtener en el futuro próximo. Mas parece ser una lucha política sesgada por intereses individualistas egocentristas, como ha sido la característica dominante, a lo largo del devenir del partido durante los doce años pasados.

Las bases nacionalistas, se encuentran abandonadas por las autoridades que actualmente rigen la mayoría de los puestos de mando del partido. Asimismo, siguen manejándolo como un instrumento manipulador de activistas, para imponer mandatos favorables a los intereses de una cúpula de dirigentes, asociada con políticos corruptos, que aprovecharon las posiciones en los gobiernos pasados, para hacer crecer el peculio personal, pero no para mejorar el sistema económico y crear el bienestar general de la sociedad y, en particular, de los nacionalistas bajo condiciones de pobreza.

Si bien el nacionalismo numéricamente, es una fuerza política fuerte, es débil en su condición educativa formativa y con escaza conciencia política, de la ruta política que se debe seguir para sacar al país del atraso en que se sobrevive. Es más bien, una “caja de resonancia subordinada” a intereses políticos alejados de una visión de desarrollo nacional democrática e incluyente, propiciadora de un sistema económico social y cultural alternativo, más generador de igualdad social y bienestar.

Para que el Partido Nacional sea una opción política alternativa capaz de ganarle al partido libre en las elecciones generales futuras, tiene que demostrar una práctica política real, orientada al cambio del modelo de desarrollo que agobia a los hondureños. En este sentido, además del desarrollo interno que necesita instaurar en función de una meta visionaria que implica la escogencia de líderes o cuadros políticos con ética y capacidades apropiadas, tienen que postular un modelo político integrador que supere, el planteamiento unilateralista refundacionista que quieren establecer los socialistas.

En nada le va a servir la fuerza numérica que tiene el Partido Nacional, sino realiza el cambio cualitativo apropiado para demostrar vigencia política como opción política democrática, incluyente y progresista que quiere ser. Si la convención da como resultado una realidad política continuista, caduca, manchada por la corrupción e inapropiada y, continúa, dirigida por líderes incapaces de evidenciar un mejor liderazgo moral y práctico del manejo político partidario, en las circunstancias actuales en las que se encuentra, seguirá en la llanura. Hay que superar los diálogos oscuros que se están realizando en las alturas del partido e incorporar a las bases, en el proceso de toma de decisiones que deriven de esas reuniones para realizar el cambio. Las negociaciones entre cúpulas dirigentes deben realizarse de forma transparente y darlas a conocer a fin de crear apertura en la toma de decisiones. Las autoridades locales, departamentales y comités de barrios deben opinar y conocer las negociaciones o acuerdos que se están produciendo arriba.

mesm1952@yahoo.es

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