CONTRACORRIENTE: La palabra de la iglesia

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/ 21 de octubre de 2022
/ 12:03 am
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CONTRACORRIENTE: La palabra de la iglesia

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Por: Juan Ramón Martínez

La carta de la Conferencia Episcopal, no tiene desperdicio. Cualquier persona cuerda, debe aceptar este ejercicio lúcido, de un grupo de hombres sabios que nos permite a los ciudadanos, conocer la verdad, el estado de las cosas; y el peligro que corremos como nación, si tomamos decisiones irracionales. Por ello es un ejercicio torpe, cuestionar a los obispos, descalificar su papel vigilante de nuestras realidades y, menospreciar sus recomendaciones. De allí que es falso decir que los obispos católicos se hayan llamado al silencio con respecto al gobierno anterior. Al margen que lo que se haya hecho o dejado de hacer, no obliga necesariamente a la inactividad; o a respaldar mecánicamente lo políticamente incorrecto. Los obispos católicos, hablaron en forma colegiada y en representación de los fieles católicos, de manera clara, ejerciendo fuertes críticos contra el gobierno de JOH. La Carta Pastoral, “Basta Ya”, además de una crítica profunda y lacerante sobre la forma como el expresidente dirigía el país, contiene elementos claros que, desde la objetividad, pueden considerarse como incitantes para que la oposición depusiera al gobierno nacionalista. Entonces, la dirigencia de Libre se llamó al silencio. Y algunos de sus seguidores dieron sugerencias para la mejoría del documento, durante su fase de elaboración.

Ahora, la Conferencia Episcopal llama la atención sobre los problemas -en este caso la irregular elección de la junta directiva del Congreso que, por más que se quiera disimular, tiene fallas que la vuelven ilegal, al margen de querer argumentar que, es un hecho consumado. Y que tales imperfecciones, nos hacen correr el riesgo que el esfuerzo de mejorar el sistema democrático hondureño, nos empuje a elegir una Corte Suprema de Justicia, sin respetar la legalidad que ordena la Constitución. O que esté integrada por incondicionales del partido en el gobierno. Lo que piden los obispos, lo exige la Constitución de la República que señala como característica del sistema democrático, la operación de tres poderes independientes que, están obligados a cooperar en beneficio del bien común.

La reacción de líderes de Libre, carece de objetividad. Y faltan el respeto a los católicos, muchos de ellos integrantes de sus filas. Entendemos que algunos que han hablado, no comparten la visión democrática de los obispos católicos. Por ello, aceptan parte de la legalidad: la del sistema electoral. Pero reclaman el derecho de hacer lo que les viene en gana, cuando les toque tomar decisiones sobre los temas que señalan con puntualidad los obispos. Cuando lo correcto no es hacer estas declaraciones ilegales, sino que más bien, aceptar los consejos; y en el caso del Congreso Nacional, antes de recurrir a argucias ancladas ante la dureza de los hechos, rectificar, para que, cumplidas todas las formalidades, nadie cuando incoe demandas contra del Estado, argumente como justificación que las legislaciones aprobadas carecen de valor porque quien las tomó, era un órgano dirigido por una junta directiva ilegal. A los señores obispos, como dice su vocero, no les interesa que en la directiva esté, fulano a perencejo, lo que nos recomiendan los pastores que, las cosas se hagan bien. Por ejemplo, para ellos sería excelente que el Congreso recupere la legalidad, eligiendo la misma directiva, con la excepción de los diputados que, en el momento de su instalación, estaban inhabilitados legalmente. Es decir que son fallas formales que, pueden ser resueltas corrigiendo y repitiéndolas, por medio de una decisión mayoritaria de los diputados, que le dé legalidad a todas las decisiones tomadas, con la probable excepción de la Ley de Amnistía que requiere, otro tratamiento.

En lo que respecta a la elección de la Corte Suprema de Justicia, la Conferencia Episcopal, asume el deseo general de todos, en el sentido que estando en tiempos de refundación, no se puede imaginar la repetición de prácticas del pasado que, no nos han dado lo mejor. Los clérigos católicos, asumen el deseo colectivo para buscar lo mejor; y rectificar, todo lo que se ha hecho mal. Y entre todas las cosas que se han hecho mal en el país, fue contar con un Tribunal Superior de Justicia, obediente al Poder Ejecutivo. La destitución de la Sala de lo Constitucional y el nombramiento de magistrados obedientes que le dieron paso a la reelección de JOH, es suficiente ejemplo para atender las recomendaciones de la Conferencia Episcopal.

ed18conejo@yahoo.com

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