Fragilidad de las FFAA y PN

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/ 21 de octubre de 2022
/ 12:02 am
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Fragilidad de las FFAA y PN

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Por: José A. San Martin F. *

Es indudable que los tiempos cambian, y obligadamente todos debemos adecuarnos, a excepción de aquellos que nacen dentro de esos períodos cronológicos, si queremos mantenernos beligerantes y activos con el ir y devenir de la actualidad.

En esta oportunidad, nos gustaría reflexionar sobre las Fuerzas Armadas (FFAA) y Policía Nacional (PN), acerca de sus necesarios ajustes para mantener su vigencia en su función constitucional de salvaguardar la estabilidad externa e interna de la nación. Ambas instituciones deben mantenerse preparadas para cualquier eventualidad que requiera su participación. Esta previsión a que hacemos referencia es, sencillamente, el adiestramiento y capacitaciones especiales al igual que la actualización de su equipo y herramientas de trabajo, analizando continuamente, día y noche, las posibles y potenciales amenazas internas y externas mediante sus equipos y grupos de trabajos denominados de “Inteligencia”, militar y policial. La mala o deficiente aplicación de esta importante actividad operacional, resulta en una incorrecta, débil o mala reacción para debilitar y eliminar las amenazas que surjan.

Como claramente podemos observar, el eficiente uso de los recursos militares y policiales es vital en la preservación de la paz y la tranquilidad nacional y regional. Sin embargo, existen muchas causas o factores que inciden para que nuestras instituciones cumplan a cabalidad sus funciones. Estas son tan innumerables que es difícil exponerlas todas. No obstante, trataremos de señalar algunas que son fácilmente identificables porque, hemos visto, alteran el positivo desempeño de nuestros cuerpos armados. Factores que van desde la preparación e incremento de las fuerzas armadas de países vecinos hasta el accionar de la delincuencia organizada, interna y externa.

Otras variables importantes para mencionar son los recursos materiales y humanos seleccionados para integrar estos cuerpos especializados; aspecto delicado que, si no se le da la importancia debida, los resultados de las operaciones militares y policiales no solo serán vacías, inexistentes, sino que, al contrario, incrementarían las amenazas y actividades de los enemigos potenciales y de los ya existentes, como el crimen organizado y el narcotráfico. En este sentido juegan un papel importante el tipo y calidad del adiestramiento que se brinda al personal elegido. Este factor se constituye como el más importante para garantizar la seguridad nacional, y que promueva, con efectos positivos, el desarrollo económico, político y social de la nación. Es por este motivo que nos resistimos a creer que existan criterios absurdos y opiniones ridículas que promuevan la no participación, permanentemente, de las FFAA y PN, cuando se convoque al Consejo de Defensa y Seguridad Nacional (CDSN). No hacerlo, y lo expresamos en escritos anteriores, es atentar contra la estabilidad e integridad de la nación. La titular del Poder Ejecutivo, si bien ostenta el cargo de Comandante General de las FFAA y PN, por no ser especializada en estas doctrinas, las desconoce en todos sus aspectos, por lo que no posee la competencia profesional para representarlas en ningún foro u organización. Nos preguntaríamos, ¿quiénes y con cuál propósito persiguen esta iniciativa de no inclusión de manera permanente de las FFAA y PN? ¿Acaso quieren reducir la importancia de estas entidades en su responsabilidad de mantener el orden y la seguridad que proveen armonía y tranquilidad nacional? Todas estas situaciones son las que nos hacen dudar de las verdaderas intenciones de la actual administración del Estado.

No obstante lo expresado, existe un factor que interviene, peligrosamente, en el resultado de las funciones y operaciones de las FFAA y PN; factor que bajo ningún motivo debe existir, y que en ningún escenario es siquiera imaginado por los gobiernos de países cultos y desarrollados. Nos referimos a la influencia egoísta y ambiciosa de políticos corruptos que proliferan en los países frágiles de ser manipulados por su bajo nivel cultural, con reducidos niveles éticos, en principios y valores.

En busca de sus intereses, estos personajes hacen esfuerzos para influir sobre las instituciones armadas con el fin de facilitar el logro de sus ambiciosas metas y objetivos políticos y económicos. Sus herramientas principales, el dinero y el ofrecimiento de posiciones o cargos de poder. Existe un dicho o una creencia que dice que “no hay nada que no tenga un precio para poderse adquirir”, sean bienes materiales o voluntades. Por desgracia, es en los países de pobres recursos, como el nuestro, en donde se dan estos lamentables casos. Esa es la razón de que a nuestro país se le califique como uno de los más corruptos del continente; donde el crimen organizado y el narcotráfico se han infiltrado en los organismos e instituciones del Estado para, como lo observamos anteriormente, favorecerse en sus actividades delictivas.

Por doctrina y por la naturaleza de sus funciones las instituciones armadas son y deben ser incorruptibles. Su particular esencia, como elemento de poder con apego a los principios de disciplina, orden y estricta obediencia a la legalidad, les debe impedir ser influenciados para no cumplir con los sagrados mandatos de la ley. Si la doctrina establece lo expresado, no significa que así sea en la práctica. Las FFAA y PN son y serán vulnerables a este último factor, si no son conducidas bajo la férrea e inquebrantable supervisión y aplicación de los principios prescritos para incorporar y adiestrar sus recursos humanos, capaces y honestos, con ética y la moralidad que les permitan y obliguen desempeñar sus responsabilidades con honestidad y eficacia. Este es el reto que deben asumir con valentía y determinación todos los miembros activos y ciudadanos auxiliares de las FFAA y PN si aspiran a constituirse en orgullo del pueblo hondureño, de su familia y ser prestigio nacional e internacional. Ambas instituciones poseen elementos que hacen honor a estos principios señalados y que brindan sus mejores esfuerzos para mejorar la buena reputación de su organización, erradicando con decisión todo hecho de corrupción detectado; sin embargo, aún hay mucho por hacer y es necesario, imperativo, comenzar. Con la firme convicción que su principal misión es la justicia y el bienestar de la nación.

*Ex Comandante General FAH
Lic. en CCAAMM

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