EL MORTERO CAFETALERO

ZV
/ 23 de octubre de 2022
/ 12:02 am
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EL MORTERO CAFETALERO

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Omar Enamorado

Del tronco lozano y viejo
arrancado del seno de la montaña
que luce hoy deforestada,
a tosco golpe,
el carpintero diseña con agilidad y astucia
el mortero despulpador de café,
Menaje propio del cafetalero pobre,
y de la campiña hondureña.

En un largo batallar
el rústico taller del carpintero
se convierte en un campo de guerra
el hacha ruge en el interior de la dura madera del viejo tronco,
que yace inerte en el suelo.
El ingenio triunfa ante la rudeza,
y surge con rapidez electrónica,
Una obra de arte…el mortero despulpador.

Con forma de copa, simulando una presea, por su ardua faena
el tronco esta transformado,
se ha convertido en el implemento que complementa la larga jornada
del corte y recolecta de café
en la pobre finca del hondureño.

Al mortero le tocara que exprimir el grano
que servirá de bebida al cafetalero en la pobreza y
que sorbo a sorbo consolara sus deudas.
No liba café de calidad, no, que va, es pocilga, es requema,
pues lo mejor de la cosecha es para el coyote, que con
zarpazo felino, compra en flor y a precio de bagatela,
lo que tiene un alto precio, por el sacrificio, desvelo, sol, frío,
lodo, picada de jején y hasta regatear cortadores del grano de oro,
de oro, para los exportadores, y de lata para el cafetalero empobrecido.

El mortero ocupa un lugar de desprecio, se ubica en el rincón del desmoronado lar,
llena de cachivaches, sin toque arquitectónico, ni aseo, ni orden,
en el se estrujan los granos que no pueden llegar a los suntuosos bares
de Gringolandia, de la gustosa Europa y de los pujantes tigres asiáticos,
pues el café requema es en definitiva para acompañar la pésima dieta del cafetalero, en vez de ser exquisito su sabor, se convierte en un trago amargo, y una sensación de deuda y abandono invade su garganta.

Así como lentamente desaparece el pequeño cafetalero, absorbido por las fauces
de los grandes magnates del café, que nunca se curten en el lodo, esa misma suerte
ha corrido el mortero, desplazado por la tecnología, el mortero quedo como un
objeto que los tiempos dejo tirado en el camino de la desesperanza.

Por lo fácil y lo falso del Indio y el Oro, el mortero se ha desechado.
Qué lástima no poder hacer frente a la avalancha publicitaria,
y el viejo mortero quedó solo y olvidado en el rincón de la casona,
en su interior guarda la esperanza que algún día, pueda estrujar
a quienes explotan y oprimen al cafetalero, ellos son
aprovechados por usureros y avarientos comerciantes, que
con calculadora en mano generan sus jugosas ganancias.

Al cafetalero, aquel de tierra adentro, el que lucha día a día con su familia
por emprender un proyecto de vida, es atacado por las plagas no de Egipto,
es por plagas hondureñas, con las mañas y resabios a más no poder.
Unos reyes que de tiempo están en el trono y será que no hay otros capaces,
que ellos son como aves rapaces que se han engordado y son perennes en ese nido.
Hay muchas organizaciones que su nombre terminan en la palabra café,
dizque para favorecer al cafetalero y la realidad es para vivir de él.
Los impuestos al grano del sacrificio afloran por doquier, similar deberían ser
los incentivos a fin de congraciarse con los que son nervio y motor
de la producción cafetalera nacional.

La historia nos enseña que el cafetalero no puede reclamar
o son garroteados o engañados, ellos deben apiñarse similar al grano rojo
a la rama bondadosa, solo unidos y con una misma idea en el horizonte
pueden divisar una nube cargada de esperanza y con un mortero dispuesto
a triturar a los que históricamente siempre los han explotado.

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