Vouchers educativos: un exitoso modelo de libertad para Honduras

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/ 28 de octubre de 2022
/ 12:34 am
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Vouchers educativos: un exitoso modelo de libertad para Honduras

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Por: Jairo Núñez*

Nuestra Constitución indica que el Estado debe garantizar la educación de todos los niños y que debe ser obligatoria. El artículo 151 dice que “la educación es función esencial del Estado, que será laica y fundamentada en los principios esenciales de la democracia y que inculcará y fomentará en los educandos profundos sentimientos hondureñistas y deberá vincularse directamente con el proceso de desarrollo económico y social del país”, todos sabemos de la enorme brecha entre lo que se enseña en las aulas y la realidad económica nacional. Asimismo, el artículo 152 indica que “los padres tendrán el derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrán de darle a sus hijos”. El artículo 158 indica que “ningún centro educativo podrá ofrecer conocimientos de calidad inferior a los del nivel que corresponde conforme a la ley”.

Si bien es cierto que el artículo 152 está orientado a la elección hacia la educación privada, aquella a la que pueden acceder solamente los que tienen recursos económicos para pagarla, ¿qué pasa con esa enorme mayoría que vive por debajo de la línea de pobreza en nuestro país? ¿Acaso las familias más pobres no tienen la aspiración a que sus hijos puedan estudiar en una escuela privada que garantice estándares actualizados en ciencia y tecnología? ¿Están condenados a estudiar en una escuela pública, que como ya sabemos, se están cayendo a pedazos en la mayoría de los departamentos que conforman la geografía nacional? Estas son preguntas serias que debemos hacernos como hondureños.

Entre 1960 y 1990, el filósofo liberal estadounidense y premio Nobel de Economía, Milton Friedman, promovió la idea de los vouchers educativos, un sistema de libre elección de la educación. Las razones en las que se fundamentó para promover este sistema son principalmente dos: 1. la posibilidad que la familia pueda elegir libremente la escuela donde estudiarán sus hijos (libertad para elegir, en concordancia con el artículo 152 de nuestra Constitución) y, 2. promover la efectividad en de los centros educativos ya que este sistema viene a estimular la competencia entre las escuelas, las cuales deberán esforzarse para ofrecer un buen servicio y calidad educativa si quieren mantener la preferencia de las familias, en congruencia también con el artículo 158 de nuestra Constitución.

Entonces, ¿cómo funcionaría el sistema de vouchers educativos? De acuerdo al artículo 121 de nuestra Constitución, la cual indica que “el Estado brindará especial protección a los menores cuyos padres o tutores estén imposibilitados económicamente para proveer a su crianza y educación, y atendiendo esta disposición, el Estado emitiría un voucher o vale (una especie de certificado) intransferible e incambiable, por cada niño, y se lo entregaría a cada encargado de familia, padre o tutor, que demuestre incapacidad o insolvencia económica total, es decir, que no tenga recursos económicos para enviar a sus hijos a una escuela privada y que por lo tanto garantice la capacidad de elección del centro educativo donde quiera enviar a su hijo a estudiar.

En la mayor parte de los sectores, principalmente en las zonas rurales del país, donde ni siquiera hay escuelas públicas, el sistema comenzaría a incentivar la fundación de centros educativos mediante iniciativas privadas como ocurrió en Chile. Friedman pensó el modelo de forma universal, es decir, que toda la población tenga acceso al voucher educativo, pero conociendo nuestra realidad nacional la iniciativa podría pasar por una etapa inicial de atender primero a la población en pobreza y extrema pobreza (que son las grandes mayorías) para luego dar paso final al sistema universal (donde todos los niños sin excepción tengan opción al voucher) que es la naturaleza final del sistema.

En Chile se implementó el sistema universal de cheque escolar en 1981, tanto para primaria como para secundaria. Esta experiencia demostró que tanto el número de escuelas privadas como la cantidad de matrículas creció considerablemente. En Suecia se estableció en 1990 lo que ellos conocen como “skolpeng” que es una cantidad fija de dinero que el municipio distribuye a las escuelas por cada alumno matriculado. Las escuelas privadas han crecido generando más empleos y compitiendo entre sí por tener las mejores y más avanzadas tecnologías acopladas a la realidad del desarrollo económico y social de un mundo globalizado (como se pretende en el artículo 151 de nuestra Constitución). Así también el sistema ha tenido mucha aceptación y éxito en varios estados de Estados Unidos de América, Finlandia, Estonia, Australia, Nueva Zelanda y Singapur.

No es un sistema de privatización de la educación, como cualquier detractor lo pueda considerar. La Constitución de la República contiene los requisitos legales para la implementación del sistema de vouchers educativos, solo se requiere de voluntad política para dar el siguiente paso. Se podría hacer un pilotaje en departamentos con mayor necesidad. El sistema no implica la abolición de la educación estatal, solamente la coexistencia con ella al igual que en Chile y en Suecia. Aristóteles decía que “no hace falta un gobierno perfecto, se necesita uno que sea práctico”, o sea que atienda las necesidades de la población y la educación es el elemento clave para el desarrollo de un país.

Jairo Núñez es doctor en ciencias administrativas y económicas, máster en administración de empresas y en ciencias políticas.

*Doctor en ciencias administrativas y económicas, máster en administración de empresas y en ciencias políticas.

jaironunez@msn.com

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