Arturo Tróchez, gerente de Aguas de Tegucigalpa: “Volveremos a tener agua todos los días”

ZV
/ 29 de octubre de 2022
/ 12:19 am
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Arturo Tróchez, gerente de Aguas de Tegucigalpa: “Volveremos a tener agua todos los días”

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Este ingeniero hidrólogo será el encargado de garantizarle el agua en la capital los próximos cuatro veranos. Acaba de agarrar una “papa” caliente, esto es la Unidad de Aguas y Saneamiento (UMAPS), una especie de SANAA pequeña, creada en el marco de una ley del 2003 cuando el gobierno de entonces decidió municipalizar el agua potable después que los políticos y un sindicato leonino convirtieron al SANAA en una empresa fallida, incapaz en 60 años de llevar el servicio, siquiera, a los barrios altos y zonas periféricas, muchos menos a nivel nacional, como era el objetivo cuando fue creada en 1961. Es una apuesta temeraria, con resultados llevaderos en ciudades como Puerto Cortés, Choluteca, Santa Rosa de Copán, Juticalpa, Catacamas y Siguatepeque. Pero Tegucigalpa es otro rollo, comenzando porque darle agua potable a 1.5 millones de pobladores todos los días costaría, hoy por hoy, 600 millones de dólares en represas. Con todo, el ingeniero Tróchez es optimista y comienza por responder las preguntas que se hacen todos los capitalinos cada vez que abren la llave de su casa y no hay agua.

—¿Cómo se produjo esta transición del SANAA a UMAPS?
En el año 2003 se aprobó la Ley marco del sector agua potable y saneamiento, dándole luz verde a las alcaldías municipales para que los acueductos que eran operados por el SANAA sean transferidos a las alcaldías municipales, ahora, las alcaldías municipales están autorizadas para operar los sistemas de agua potable o los acueductos, ya sea por ellas o concediéndolos a una empresa privada, una organización civil o fuerzas vivas.

—¿Qué alcaldías ya manejan estos modelos?
Las fuerzas vivas manejan Puerto Cortés; una empresa privada, San Pedro Sula y la alcaldía municipal, Choluteca, Catacamas, Juticalpa, Santa Rosa de Copán, Siguatepeque y ahora aquí en la capital que desde mayo se creó la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS).

—¿Por qué tardó tanto tiempo en la capital?
Porque el pasivo laboral del SANAA era muy costoso, superando los tres mil millones de lempiras, eso obstaculizaba la transferencia, fue hasta el 2015 que la alcaldía municipal dio pasos fuertes en este sentido.

–¿Despidos de personal?
Finalmente, el SANAA despidió un 60% del personal porque, tampoco, se pretendía desarticular la institución.

–¿Cuándo nace la UMAPS?
Se crea a partir del 2017, pero es hasta el 2020 que asume todas las operaciones que realizaba del SANAA comenzando por contratar personal calificado como una empresa normal.

—¿Quién lo nombró a usted?
El alcalde Jorge Aldana.

–¿Es decir que usted es como un gerente pequeño del SANAA?
Así es, solo para Tegucigalpa.

–¿Qué fue del SANAA entonces?
El SANAA aún tiene sus funciones, la misma Ley marco le concede actividades a desarrollar como ente técnico, que brinde asesoría a las alcaldías municipales, porque recordemos que tienen personal especializado.

–Practicamente, quedó como un elefante blanco ¿o no?
Bueno, la ley le da funciones, y en cualquier pueblo que usted vaya el problema principal es el agua, así que tiene mucho por hacer porque la ley de creación del SANAA en 1961 manda que diseñe, construya, y supervisa el sistema de agua a nivel nacional, esta función siempre la siguen teniendo.

–¿Y cómo ha sido la relación en esta transición?
Para ellos ha sido difícil desconectarse de esto porque recordemos que la sede del SANAA está en Tegucigalpa, entonces, ellos todavía se sienten cómodos y con algunos derechos, pero realmente ya no tienen nada que hacer en la capital.

–¿Boicot para ustedes?
En algún momento he sentido, como le decía, que ellos añoran la operación del sistema de agua potable en la ciudad, pero han ido entendiendo.

–¿Y el sindicato?
Se quedó en el SANAA, nosotros contratamos nuevo personal por contrato y cada año vamos a evaluarlos y darles las prestaciones para que el pasivo laboral no nos devore como al SANAA.

–¿Se repartieron los activos y los pasivos?
Ellos se quedaron con todo, la caja, las cuentas, nosotros comenzamos a recaudar de cero a partir del 2 de mayo del 2022.

–¿Y cuánto había en caja?
Unos 200 millones de lempiras y unos 600 empleados, según dijeron.

–Bueno, hablemos de lo que le interesa al capitalino ¿Habrá aumento de la tarifa?
No y no se justifica. Comenzaremos hablar de tarifas cuando se hagan grandes inversiones.

–¿Algún día volveremos a tener agua todos los días?
Tegucigalpa tiene recursos hídricos suficientes y estamos trabajando con el alcalde Aldana para que los capitalinos tengan agua todos los días al final de esta gestión.

–¿Cómo?
Vamos a construir la represa Jiniguare con capacidad de 21 millones de metros cúbicos, es como tener dos Laureles. Además, la administración anterior dejó en construcción el proyecto San José para almacenar 9 millones más. Con estos proyectos estamos solucionando el problema de agua en el sector este y oeste de la ciudad.

–¿Qué pasará con el proyeto Río del Hombre?
Bueno, esa es una promesa de campaña del alcalde y la vamos a cumplir. Esta represa va almacenar 100 millones de metros cúbicos, diez veces más que los Los Laureles y tres veces más que La Concepción, que es de 33 millones. Con este proyecto, los problemas de agua de Tegucigalpa se terminarán en los próximos 20 años.

–¿Les alcanzará el período?
San José y Jiniguare están proyectada para finales del 2025 y vamos a dejar contratado la del Río del Hombre.

¿Cuánto cuestan?
San José tiene un costo de 1100 millones de lempiras, estamos hablando de unos 40 millones de dólares; Jinaguare anda entre 120 a 150 millones de dólares y Río del Hombre cuesta unos 400 millones de dólares.

–Es mucho dinero, creo que vamos a seguir con los racionamientos.
Tenemos el respaldo de la presidenta de la República, no son proyectos de Tegucigalpa, son proyectos de país para beneficiar a unas 500 mil personas, no lo veo remoto.

–¿Cuántos capitalinos tienen agua hoy por hoy?
Alrededor de unos 800 mi capitalinos.

–¿Por qué en invierno siguen los racionamientos?
Muy fácil, recuerde que el agua tiene que pasar un proceso de potabilización y nuestras plantas de tratamiento tienen una capacidad limitada, no podemos enviarle agua cruda al capitalino, ese es el motivo.

–¿Qué pasará con las colonias periféricas donde ni siquiera hay tubería?
La represa San José será destinada para abastecer colonias como Villanueva y Villa Vieja y sus alrededores. En Villanueva tienen un racionamiento drástico de una vez por mes, porque no tienen cómo almecenar más agua. En Villa Vieja vamos ampliar los acueductos y la represa será exclusiva para esos sectores.

–¿Por qué se llegó a estos niveles de escasez de agua en la capital?
Sencillo, nunca se dio seguimiento al plan maestro de los años 70 que ordenaba la construcción de una represa cada cierto tiempo conforme creciera la población. Primero se hizo Los Laureles en los 70, luego el presidente Azcona hizo La Concepción y los gobiernos siguientes no hicieron nada. Eso explica la situación calamitosa de hoy.

–Las cisternas que venden agua son un pingüe negocio ¿Hay manera de controlarlas?
Desafortunadamente no tenemos un mecanismo de regulación, lo único que hacemos es venderle el agua a un precio muy barato.

–¿A cuánto?
2.70 lempiras el barril. (Y lo venden entre 35 y 100 lempiras)

–¿Es confiable esa agua?
Eso sí, es agua potable con todos nuestros procedimientos de tratamiento.

ÉL ES…
Arturo Tróchez Oviedo nació en los campos bananeros de Coyoles Central, Olanchito, el 31 de agosto de 1967. Es ingeniero civil con una maestría en Hidrología por la Universidad de Costa Rica. Trabajó 15 años en el SANAA, donde ocupó difentes cargos siendo el más relevante gerente de la División Metropolitana. Ha sido consultor independiente y actualmente es el gerente general de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) de la alcaldía capitalina.

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