La falta de gobernanza eficiente nos exhibe

ZV
/ 29 de octubre de 2022
/ 12:05 am
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La falta de gobernanza eficiente nos exhibe

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Por: Coronel ® José Antonio Pereira Ortega

Hace buen rato que, en nuestro país, venimos observando cómo las autoridades a todos los niveles vienen experimentando un decreciente deterioro en el ejercicio de la gobernanza, incluso pareciera que se ha reducido a la mínima expresión y escasamente se ha hecho gobiernidad, que tampoco ha sido muy eficiente, de ello vemos suficientes pruebas, se encuentran cuando nuestro país aparece ranqueado con los índices más bajos de desarrollo humano y como el más pobre del mundo, una deshonorable posición que tenemos que aceptar.

Esta penosa situación, la sufre inmerecidamente Honduras y los hondureños, pagando de forma injusta por la mala actuación de los conductores del país y sus equipos de colaboradores, en los diferentes puestos de administración que les toca regentar y que en una apuesta contra la moral y las buenas prácticas administrativas, caen fácilmente en la tentación malsana de la corrupción, malgastando los fondos públicos y amasando fortunas mal habidas con el dinero y los recursos del Estado.

En estas circunstancias, también es necesario mencionar la silente complicidad del “Soberano” (como les gusta llamar al pueblo a los politicastros de patio), no hacemos nada, permitiendo así que estos desvergonzados y malos hondureños actúen sin pudor, repitiendo los hechos en las diferentes administraciones, alejándose de las prácticas honestas de la administración presupuestaria y de la precaria gobernanza, diseñada a la medida del “líder de turno” (más oportuno sería decir el cacique de turno) que democráticamente hemos escogido para que maneje la administración de la cosa pública y que al día de hoy, en los últimos 16 años nos han salido cachinflín, hecho que se agrava porque no corregimos, cometemos los mismos errores nos tienen sometidos los políticos de turno que sin respeto alguno al pueblo, modifican y reforman leyes en la oscuridad de la madrugada, o imponen los decretos ejecutivos sacados de los nefastos Consejos de Ministros que dicho sea de paso hay que mencionar, han hecho feria con esa figura de ministro, a cualquier oficina o dependencia le dan el título y así le mejoran el sueldo y el status al agraciado ciudadano o ciudadana elegida para el apetecido cargo.

Es evidente que nuestra condición como país, es crítica y es muy fácil esbozarla y desahogarse planteándola como problema vital para la subsistencia, porque duele cómo estamos provocando la muerte del país como tal, y necesitamos del concurso de la participación ciudadana para evitarlo.

Visto así, es evidente que cualquier proceso o plan de mejora debe ser consensuado con el pueblo y con las diferentes organizaciones políticas, medios de producción y de la sociedad civil calificada, es contradictorio escuchar las propuestas de refundar y recomponer la ruta al progreso y desarrollo con caprichos internos de personas y grupos de políticos ensoberbecidos por el poder obtenido, expresando públicamente que no necesitan de nadie para recomponer la ruta del país, un error garrafal propio de personas adeptas a las dictaduras y el ejercicio del poder a huevos y a candela, olvidándose que al no constituirse en mayoría deben buscar el diálogo con amigos y contrincantes políticos, no hay otro camino, sino continuaremos igual o peor.

Por supuesto debe entenderse que, en nuestro proceso electoral, las promesas de campaña, solo son instrumentos de convencer a las mayorías para obtener su voto, como dicen los políticos en sus trincheras “en campaña, prometer y prometer a más no poder y al momento de asumir, no cumplir”, después en los cargos mentir y esconderse. De nuevo es nuestra culpa porque aquí se ha acostumbrado a traficar con las necesidades ingentes del pueblo.

Debo expresar que respecto a la actual administración, y sin ningún sesgo sobre ella, no puedo por el momento expresar calificación alguna respecto al desempeño de su novel gobierno, y como la mayoría del pueblo elector, hemos depositado confianza y esperanzas de una gobernanza sana y bien orientada a las expectativas de los ciudadanos que depositaron su confianza, anhelando una administración limpia y honesta con un enfoque humanitario y con muchas esperanzas de mejorar en su status de vida personal y familiar y de forma progresiva salir de la cruel pobreza que nos acecha.

Al respecto, sí debo expresar que pareciera que les quedó alta la vara con esas promesas populistas y excesivamente demagógicas, sin percatarse que la falta de cumplimiento de promesas se revierte en campañas negativas, explotadas demagógicamente por los grupos de oposición, tratando de ganar créditos con visión populista, y con la consigna de demeritar lo que se hace, hecho que debe tomarse en cuenta porque si logran generar antipatía a base de las malas acciones en el incumplimiento de las expectativas, puede resultar que se traten de tomar acciones de calle y desestabilización, tomando en cuenta que en los últimos años las tomas de calle son el campo preferido para el diálogo y eso nos hunde como país.

Debe recordarse a estos funcionarios la excelsa frase de Jose Martí, político y escritor cubano “La patria es ara y no pedestal”, hay que dignificarla.

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