¡La mesa de sapos piricuacos hablando de morazán!

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/ 29 de octubre de 2022
/ 12:02 am
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¡La mesa de sapos piricuacos hablando de morazán!

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Por: Lic. Gustavo Adolfo Milla Bermúdez*

Hablar de José Francisco Morazán Quesada, es registrar las páginas de la historia, es apoteósico recordar el semblante heroico del gran paladín centroamericano que fue un gobernante probo; tanto de varios estados como de la Federación Centroamericana.

El General Francisco Morazán es el paladín, el soldado heroico que se enfrentó contra los bárbaros y enemigos de la Federación Centroamericana. Según la historia nos relata que el general José Antonio Milla había sido su leal y constante amigo más entusiasta que tenía el General Francisco Morazán. En la defensa de la Federación ocupó el general Milla el mismo sitio del general Barrios. El general Milla en aquella ocasión probó su heroísmo singular de mucha hidalguía.

La historia es la encargada de cantar la marcha del gran héroe del federalismo, que inmoló su vida en aras, defendiendo el solio patrio centroamericano, en torno de su frente revolotean las águilas del genio sobre un gran espejo que reflejaron todas las tormentas de los cielos de Centroamérica, como temerosas de dejar al gran paladín-colosal de las luchas libertarias de la patria grande.

El General Francisco Morazán fue nervio y guía de la Federación Centroamericana, era el gran luchador con fe patriótica, fundido en las fraguas de la idea. Los chacales celebraban su festín, de aquel crimen en el ocaso que se llegó a término en la República de Costa Rica, que jamás la historia los ocultará.

La mesa de ideólogos gaznápiros de filosofías utópicas, que el principal de la mesa vivió escondido en Nicaragua por muchos años, hoy habla el lenguaje de los pinoleros, expresando que “Morazán vive y la lucha sigue”. Este no más que un “piricuaco”, según la Real Academia de Nicaragua. Yo conozco bien Nicaragua, estuve varios años de negocios y asuntos consulares desde 1982 hasta el año de 1985.

Esos ideólogos, demagogos, estrafalarios y trogloditas hablando lo mismo de hace 201 años, no hacen otra cosa que inventar mentiras y, hablan de refundar los huesos de Francisco Morazán, que se encuentran en la hermana República de El Salvador. Hagan una cosa, respeten la decisión tomada por el General Francisco Morazán de haber dejado sus restos en el sepulcro de esa hermana república. No sean bárbaros. Hagan patria y mañana serán libres como el viento.

Hablen de ciencia y tecnología que es lo que necesitamos para el desarrollo de Honduras. Cómo se les nota que son gaznápiros del pasado histórico. No vengan como grandes personajes a demostrar el “talento” que no tienen; si acaso la velocidad de las uñas para meterle al botín del Estado. Estos son los que trafican hoy con el poder.

Yo no soy de ayer, ni de hoy, soy de siempre y no me escondo de la nada ni de nadie, mi frente la pongo ante los equinoccios donde nacen los rayos del sol. Yo no vengo del vulgo ni de pasiones secretas. Soy un hombre que luzco mi vejez con mucho respeto ante la sociedad que vivo con mis hijos, mis nietos y bisnietos, con muchos principios llenos de moral, ética y dignidad.

Los demagogos con palabras engañadoras fingen una “limpia conciencia” y, el que no desee morir de sed entre los hombres debe saber beber en todos los vasos, y el que quiera permanecer puro entre los hombres debe aprender a lavarse las manos con agua sucia. Pero el valor de las cosas no es el precio de uno mismo. Les pregunto: ¿los decretos por regresar a Honduras, les borran los delitos y les restituyen la moral y la ética perdida? ¿Qué precio tiene la moral perdida para ustedes?

¡Patria solo se forja con hombres honestos y honrados!

*Lic. en Economía Política

vladimirmilla.29@gmail.com

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