Sin ética egocentrismo político ciego

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/ 31 de octubre de 2022
/ 12:02 am
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Sin ética egocentrismo político ciego

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Por: Marcio Enrique Sierra Mejía

En nuestra sociedad política la ética es débil pero el egocentrismo político es fuerte. Esta relación desbalanceada afecta el actual proceso refundacional que quieren instaurar los socialistas. Sea del lado político de la derecha o del lado político de la izquierda, una vez que los líderes políticos claves, de ambos lados, se vuelven egocéntricos debido al control del poder que ejercen, la ética se va debilitando porque la ciudadanía pierde fuerza de voluntad para poder evitar que se pierdan los fundamentos del comportamiento ético. Sin ética, el egocentrismo político propicia un liderazgo ciego que tiende a instaurar una estructura de poder, en la que el líder o funcionario político, exagera la exaltación de la propia personalidad, se rinde culto a sí mismo en lo individual y busca ser el centro de atención. Hoy por hoy, los socialistas están afectados por un liderazgo con baja ética y un forzudo egocentrismo.

El egocentrismo socialista castromelista, consiste en hacernos creer que sus opiniones y sus intereses propios son más importantes que los pensamientos de los demás, dado que consideran que su óptica política, es la única que tiene valor porque surge de los socialistas mismos. Andan encumbrados porque tienen funciones públicas que antes ni soñaban con tenerlas, por lo que están dispuestos a todo, para que se les reconozca como bien ganadas y con el derecho a hacerlas propias. El fenómeno del egocentrismo político sin ética, denota una subcultura inadecuada para el desarrollo nacional que amerita una atención científica.

Vivimos en una sociedad con una cultura dañada en la que se crean valores políticos atractivos y generosos en el papel, pero ausentes a la hora de ejercer las acciones políticas, hasta el punto de cambiarlos por juicios mentirosos, generadores de frecuentes conflictos que amenazan la libertad individual o crean represión política solapada. Precisamente, una de las consecuencias del egocentrismo sin ética que predomina actualmente en la sociedad política.

Ahora, los líderes políticos socialistas que ejercen el poder de gobierno, utilizan “voceros de la verdad” que están llenos de egocentrismo sin ética, para desencadenar narrativas carentes de buen sentido, de razón coherente y llena de falsos argumentos. Hay “voceros de la verdad” cuyas locuciones, son tan peyorativas que demuestran desprecio ridículo hacia el prójimo, un irrespeto soberbio y una desfachatez bárbara hacia el auditorio que lo ve y lo escucha. Tienen una narrativa malcriada ensimismada en el egocentrismo político en el que, solo ellos, piensan que tienen la verdad y la buena conducción política. Son incapaces de reconocer los errores propios, los ocultan y tratan de que pasen desapercibidos. Ciertamente, estos ególatras olvidan que quienes los tienen en donde están o los pusieron en el poder temporal, usufructúan el poder debido a las bases de sus partidos y a una ciudadanía que voto de buena fe por ellos y se puede revertir.

Los políticos en el poder de gobierno actualmente, menosprecian la opinión de los otros; no dejan hablar a quienes les rodea; rechazan a quienes piensen de manera diferente; exagera su personalidad hasta llevarla a parecer falso; su punto de vista es lo que vale; tienen delirios de grandeza; alaban su propia personalidad y desprecian a sus pares; son fríos y poco felices y sarcásticos; ayudan al otro para sacarle provecho; su egocentrismo es lo que importa. El ser egocéntrico los lleva a la arrogancia, la vanidad, la soberbia y la ceguera política.

En la gestión de Libre, se ha incrementado la inmoralidad. Vivimos en una dramática realidad política en la que no se ve el anhelo para revertir la situación política egocéntrica sin ética. Más bien se han incrementado acciones políticas que denotan calidad política inmoral. Como en el caso de la dotación de lujosas camionetas blindadas para una familia a la que consideran dinástica, asignándoles, además exagerados montos de viáticos que malgastan, como si fuésemos un país rico en el que los impuestos que se pagan, provienen de segmentos sociales de ingresos altos. Lo cual es inexacto, porque la mayor parte de impuestos que cubren tales gatos, salen del bolsillo de sectores medios que están enfrentando procesos de empobrecimiento y que tienden a vivir bajo condiciones humanas cada vez más vergonzantes.

Los socialistas demuestran un egocentrismo político que tiende a hacer perdidizo el sustento ético de la doctrina que les anima a dar la lucha política. El liderazgo socialista, permite una forma de comportamiento gubernativo ético negativo que afecta el anhelo político y genera desconfianza tanto en la sociedad civil como en la ciudadanía en general. Los líderes socialistas no son modelos a imitar. La verdad, carecen de un comportamiento ético suficientemente opcional al de la ética capitalista.

mesm1952@yahoo.es

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