¿Un potencial enemigo de Estados Unidos?

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/ 31 de octubre de 2022
/ 12:04 am
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¿Un potencial enemigo de Estados Unidos?

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Por: Carlos G. Cálix

Los asesores de la mandataria hondureña buscan un adversario amenazante para crear un sentido de identidad nacional. El rol de peligro extranjero en la cultivación de este objetivo podría ser especialmente importante para la Casa Presidencial. Ante la ineficacia gubernamental pretenden crear una nueva amenaza, así, el oponente será el pensamiento preocupante. Creen que, con esta táctica errónea los hondureños apoyarán la casi invisible gestión de la Presidenta. Según el politólogo Clinton Rossiter, “no hay nada como un enemigo o simplemente un vecino considerado desagradablemente distinto en valores políticos y atributos sociales, para acelerar una nación en el curso de autoidentificación o ponerlo de nuevo en este rumbo cuando se desvía (del mismo)”.

En el Ejecutivo hondureño han alzado la voz contra Estados Unidos, sin embargo, los norteamericanos están más pendientes de China y Rusia, del enriquecimiento de uranio iraní, de los misiles balísticos norcoreanos y de los talibanes en Kabul que de los tuits de la Cancillería. Los antiguos enemigos ya no son tan amenazantes. Saddam Hussein, Fidel Castro y Hugo Chávez son parte de la historia, Cristina Fernández, Evo Morales y Rafael Correa tienen sus propios problemas judiciales. Andrés Manuel López Obrador y Daniel Ortega siguen el mismo guion, ellos y otros, saben que envolverse en la bandera de la soberanía y el “antiimperialismo” sigue siendo rentable políticamente. No obstante, a muchos mandatarios se les ha olvidado que Irán y Estados Unidos pasaron de ser aliados a enemigos.

Para efectuar un recuento histórico -guardando la distancia entre Honduras e Irán-, todo comenzó a complicarse en la década de los 50, el primer ministro de aquel momento, Mohammad Mossadeq, nacionalizó el petróleo iraní y eso no gustó a Reino Unido que hasta entonces había controlado la producción petrolera del país. Según la BBC Mundo, con la ayuda de la CIA, los británicos derrotaron al primer ministro elegido democráticamente en Irán. En su lugar llegó el Sha Reza Pahlevi un monarca autoritario que acallaba a sus críticos con la ayuda de la temida policía secreta iraní: la Savak. El Sha contaba con el apoyo de Estados Unidos, lo que despertó entre la población el sentimiento antiestadounidense. Ese desprecio hacia Estados Unidos lo representaba una figura cada vez más crítica con el régimen del Sha: el líder islámico ayatolá Jomeini. Por su oposición a Reza Pahlevi, Jomeini tuvo que exiliarse. Para 1979 lo altos niveles de corrupción y el autoritarismo de la monarquía provocaron grandes manifestaciones que concretaron la salida del Sha. Apenas dos semanas después, Jomeini regresó de su exilio en Francia. Tras la declaración de la República Islámica de Irán, Jomeini se convirtió en líder supremo del país. En el nuevo Irán había un fuerte sentimiento antiestadounidense exacerbado por el hecho que el Sha se fue a Estados Unidos. En este clima de antagonismo llegó la toma de la embajada de Estados Unidos en Teherán. Un grupo de jóvenes partidarios de Jomeini inició el secuestro del personal que se encontraba en la sede diplomática. Duró 444 días. Y aunque fue perpetrado por estudiantes, el gobierno iraní lo avaló. Washington rompió entonces las relaciones diplomáticas con Irán que siguen congeladas desde entonces. En 1985 se fundó Hezbollah (una poderosa organización política y militar con base en el Líbano) y Teherán declaró a Estados Unidos como uno de sus principales enemigos. En 2002 Bush incluyó a Irán en lo que llamó el “eje del mal”. Y a la fecha están más cerca de una confrontación directa.

Lo anterior parece un déjà vu; sin embargo, veo algunos razonamientos análogos, por ejemplo, los resultados del juicio en la Corte Sur de Nueva York podrían avivar el sentimiento antiestadounidense. En Honduras, un expresidente y ahora asesor del actual gobierno quiere representar el papel de líder supremo. Cancillería además de solicitar la no “injerencia” de la embajadora estadounidense pediría su salida diplomática o expulsión del territorio nacional. “Indirectamente” un grupo de simpatizantes podrían verse motivados a no solo intentar tomarse las instalaciones de la embajada norteamericana, sino secuestrar a parte de su personal. Sumado al objetivo de recuperación de tierras concesionadas y de expropiaciones disfrazadas de compras a través de justiprecios.

“No hay enemigo pequeño”, reza una popular frase proverbial, por ello, a esta altura, la Comunidad de Inteligencia de los Estados Unidos (United States Intelligence Community) y sus 16 agencias, trabajan conjuntamente para llevar a cabo labores de inteligencia que se consideran necesarias para la realización y regulación de las relaciones exteriores y la seguridad nacional de los Estados Unidos. En medio del desorden gubernamental, un líder político responsable y su equipo de gobierno está obligado a mejorar las condiciones de vida de una población como la hondureña. No debe andar tocando el tigre con una vara corta. Las consecuencias podrían ser impredecibles.

calixgrupoeditorial@gmail.com

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