El triste adiós de uno de los mejores elementos de las FF. AA.

MA
/ 9 de noviembre de 2022
/ 03:39 am
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El triste adiós de uno de los mejores elementos de las FF. AA.
Askar de raza pastor Belga Malinois, era especialista en explosivos y falleció el 15 de octubre de este año.

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Las Fuerzas Armadas de Honduras (FF. AA.), a través del Primer Batallón Canino de la Policía Militar del Orden Público (PMOP), despide con todos los honores a sus perros militares al momento en que fallecen por diferentes causas, principalmente a los que brindan sus servicios en operativos.

Es de mencionar que en lo que va del 2022, han fallecido seis canes, los cuales son sepultados en féretros especiales.

En total han muerto 20 perros policías del 2015 a la fecha, de los cuales 10 son de los expertos en detección de explosivos, unos nueve de narcóticos y uno no combatiente.

Uno de los fallecimientos más recientes reportados por la institución castrense fue el de su can Askar especialista en detección de explosivos, prestó sus servicios en el Primer Batallón Canino durante siete años, logrando destacarse en cada una de sus misiones, murió por problemas de salud.

De acuerdo al protocolo a aplicar por parte de la institución armada, es que, tras conocer sobre el fallecimiento, se realiza un reporte de la muerte del canino por parte del Oficial de Sanidad Canina o personal de la clínica veterinaria de la Unidad, al oficial de día, al oficial de cuerpo y al comandante.

Elvis de raza pastor Holandés, fue especializado en la detección de explosivos y murió el 24 de junio de este año.

Luego se procede con la preparación del cuerpo del can muerto por parte del personal de clínica veterinaria para el entierro, de inmediato se coordina con el ebanista de la Unidad para la construcción del ataúd que se utilizará para el entierro.

También se verifica en la base de datos de los caninos, para constatar si el canino muerto era can de trabajo (combatiente) o no, en el caso que el canino muerto no fue combatiente o can de trabajo únicamente se entierra en el cementerio canino de la Unidad.

Sin embargo, en el caso de que se confirme por parte del oficial de Sanidad Canina que el can muerto era combatiente, se procede a realizar el respectivo entierro con todos los honores en la ceremonia especial en el área ya designada como cementerio canino de la unidad que se encuentra al interior del complejo de la PMOP.

Por lo tanto, se organiza el personal y la logística para la ceremonia especial de entierro del can combatiente fallecido, realizan la preparación del área y la fosa a utilizar para el entierro.

Box de raza pastor checo, su especialidad era la detección de explosivos, su muerte se reportó el 29 de agosto de este año.

Anterior a la inhumación del can, se realiza la ejecución de la marcha fúnebre (sin música) en memoria del canino fallecido, desde la Comandancia de la Unidad hasta el Cementerio Canino, se monta una valla de honor en el cementerio para el recibimiento durante la entrada del féretro del can fallecido y su guía canino al área de entierro, se realiza una lectura de la hoja de vida profesional del can, el guía canino brinda unas palabras para su perro, al igual que el comandante de la unidad, luego de ello se procede con la sepultura y con la construcción de la lápida del sepulcro.

Seguidamente, se hace un reporte dirigido al escalón superior de la muerte y sepultura del canino fallecido de la unidad.

El Primer Batallón Canino que es el único a nivel de Centroamérica, fue creado a partir del primero de septiembre del 2014, mediante el acuerdo Nº 1190 y surge como una necesidad ante las amenazas actuales y amenazas latentes por el surgimiento del crimen organizado, narcotráfico y otros indicios que son generadores de altos índices de violencia y criminalidad. (XM)

Las Fuerzas Armadas sin distinción alguna brindan un sepelio con todos los honores a sus perros militares que conforman el primer batallón canino.
Se realiza una marcha fúnebre (sin música) en memoria del canino fallecido, desde la Comandancia de la Unidad hasta el Cementerio Canino.
Se monta una valla de honor en el cementerio para el recibimiento durante la entrada del féretro del can fallecido y su guía canino al área de entierro, luego se procede al sepelio.
Los perros militares que han brindado sus servicios en el combate a la criminalidad, son despedidos por sus guías y demás compañeros del Primer Batallón Canino.
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