¿CONTENCIÓN DE DAÑOS?

ZV
/ 11 de noviembre de 2022
/ 12:50 am
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¿CONTENCIÓN DE DAÑOS?

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ES la vaina de crear altas expectativas. Más bien la estrategia política recomienda minimizar lo que se desea, para que cuando ocurra poder decir que salieron las cosas mejor de lo esperado. Emocionarse demasiado proyectando cosas que en un decir Jesús pueden cambiar no es aconsejable. La oposición republicana eso hizo en la antesala de las votaciones. Basaron su campaña en un dizque referéndum a la administración Biden –complicada por los altos índices inflacionarios que afectan las familias– anticipando que iban a barrer y trapear con el oficialismo. Será una “ola roja” en todo el país –adelantaron– con miras a recuperar ambas cámaras y ganar la mayoría de las gobernaciones políticas. Sin embardo les fallaron los cálculos. No hubo tal marea roja y si bien la Cámara de Representantes la toman los republicanos, no lo hacen con la contundencia ni con la diferencia de asientos que esperaban.

El Senado actualmente se encuentra partido por la mitad. 50 demócratas y 50 republicanos. Sin embargo, lo controla el partido de gobierno ya que la vicepresidenta Harris, quien lo preside, puede romper un empate con su voto de calidad. Los demócratas perderían el control del Senado si la oposición obtiene 51 senadores y conservarlo con solo mantener los 50 que tienen actualmente. De momento el desenlace permanece en el limbo. Las peleas más determinantes aún son demasiado inciertas como para proyectar ganadores. Se decidirá en escrutinio apretado, en Nevada y Arizona con demasiados votos no computados que podrían ser decisivos, y en Georgia que va al repechaje ya que ninguno alcanza el 50%. Insólito que ello ocurra en la democracia por excelencia. Que el sistema de votación no permita el recuento de sufragios al instante, como los de afuera y los de adentro exigen que se haga en el proceso electoral acá. Se especula que podría irse el año, sin que se sepa a ciencia cierta cuál de los contendientes –si el demócrata o el republicano– se queda con el premio gordo en su respectivo estado. Otro factor a computar en la ecuación es que el ex POTUS, que aún ejerce influencia en su partido, más que cualquier otro, tanteó su lanzamiento presidencial, calculando encaramarse en la “ola roja”. Otro revés ya que varios de los candidatos apadrinados, perdieron las elecciones. Incluso analistas políticos lo culpan que fue su intromisión lo que evitó que se diera la “ola roja”. Súmenle a lo anterior que el gobernador de Florida, quien se perfila como aspirante presidencial por el Partido Republicano, ganó su reelección con una victoria contundente. El atractivo además de esa potencial candidatura, es que “Florida y el condado de Miami-Dade, tradicional refugio demócrata, se confirma ahora como bastión republicano”. Un estado clave ya que en contiendas anteriores ha definido las elecciones presidenciales.

Generalmente el partido de gobierno pierde las elecciones de medio término. Ha sucedido durante administraciones tanto de demócratas como de republicanos, cuando los inquilinos de la casa de gobierno se encuentran en niveles bajos de aprobación. El control de una o ambas cámaras se revierte tras el sacudimiento. El esfuerzo del Ejecutivo es de contención de daños, evitando que los opositores infrinjan daños mayores. Ha sucedido además que el mandatario de turno debe tomar medidas para recomponer sus niveles de popularidad –a veces tomando acciones de revisión de sus políticas económicas y administrativas– para en los dos años restantes quedar mejor posicionado con miras a la puja por la reelección. (Sin embargo, una elección solo es un pequeño paso en el camino. “Solo cabe progresar cuando se piensa en grande –el Sisimite escuchó decir a Ortega y Gasset– solo es posible avanzar cuando se mira lejos”).

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