Sabanagrande, de un pasado minero a su inclusión como destino turístico

ZV
/ 13 de noviembre de 2022
/ 12:52 am
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Sabanagrande, de un pasado minero a su inclusión como destino turístico

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Rubén Darío Paz

El encantador casco urbano de Sabanagrande, en Francisco Morazán, se encuentra a escasos 42 kilómetros de Tegucigalpa, tiene una población de más de 3,000 habitantes. Por sus atractivos naturales, su amplia oferta artesanal y gastronómica, se aproxima con buen suceso a convertirse en un destino turístico a escala nacional.

La mención más antigua para Sabanagrande, data de 1671, ahí se describe como una tenencia de tierra, idónea para los quehaceres agrícolas y perteneciente al capitán español Felipe Núñez. En su largo devenir también se le menciona como una Cofradía, con el nombre de Nuestra Señora del Rosario de Apacunca. Cristóbal Núñez, Gregorio Sánchez y Antonio Corella, vecinos de la Provincia de Tegucigalpa, del Partido de Ojojona, aducen ser los primeros dueños de siete caballerías, comprados en buena forma desde 1739.

Por su cercanía y apogeo del mineral de Guazucarán, el poblado de Ojojona y Santa Ana de Ulla, es fácil deducir que Sabanagrande empezó a poblarse desde tiempos coloniales.

En 1809, Sabanagrande se convierte en Jefatura del Distrito con dominio de los municipios de Ojojona, La Venta, Santa Ana, Lepaterique y Armenia. Datos antiguos revisados en un documento municipal de agosto de 1847, le mencionan ya como un grupo poblacional significativo, con grandes obrajes. En 1879 se compulsan dos títulos de tierra denominados Nuestra Señora del Rosario en el cual se relata “que en 1750 se rematan estos lotes yermos y despoblados nombrados Apacunca”, (término indígena que algunos sostienen que significa “tierra de pacones”), por la abundancia de árbol de pacón, especie nativa del continente americano, alcanza los ocho metros de altura con hermosa copa, flores de pétalos amarillentos, sus semillas segregan una especie de jabón, que algunos pobladores aún le utilizan para lavar ropa.

“El 15 de septiembre de 1875 se cambió el nombre de “Villa del Rosario” por el nombre “Sabanagrande” debido a los grandes prados de sabana que existían”. Su categoría municipal la obtuvo en tiempos de Marco Aurelio Soto, no debemos olvidar su estratégica ubicación entre Tegucigalpa y la zona sur, tanto que pronto se convirtió en Distrito.

En varios documentos que se encuentran en el Archivo Nacional, más lo que describe Ramón A. Vallejo en su Anuario Estadístico de 1889, se sostiene que en los dominios de Sabanagrande, aún se encuentran una serie de yacimientos de minerales como oro, azufre, plata y carbón, de todas las minas, destaca la de San Marcos, en las cercanías del casco urbano, al parecer explotada en tiempos coloniales y años más tarde en 1878 el reformista Soto, autorizó una concesión a la Rosario Mining Company, pero en 1927 cesaron las operaciones. Desde la visión popular se sigue relatando que, en tiempos coloniales, los mineros prometieron a “La Virgen del Rosario regalarle un reloj de oro al terminar la construcción de la iglesia, sin embargo, los mineros incumplieron su promesa y la virgen amorosa pero justa a la vez, les castigo cerrando la boca de la mina para que no extrajeran más oro debido a su avaricia, la boca de la mina”

Ese topónimo Sabanagrande nos remite a una expresión de carácter geográfico y vale mencionar, que el concepto es de uso común en otras latitudes “un terreno cubierto con pastizales y hierbas en las que hay escasos árboles”, que no es el caso de Sabanagrande, puesto que los alrededores del casco urbano están cubiertos de bosques densos, donde predominan pinares, robles y encinos. Basta una mirada a los cerros El Bobo, Los Quelpis y Momotombo entre otros.

Calles empedradas angostas e inclinadas para preservar
Historiadores locales, sostienen que el año de 1809 la influyente familia Rosa, iniciaron el trazo de sus calles, sobre un terreno irregular, de ahí que sus calles sean desiguales sin que por ello pierdan vistosidad. Sabanagrande sigue esa estructura del típico pueblo colonial, donde alrededor de su plaza principal (hoy parque), se encuentran los edificios de la administración civil y religiosa.

Actualmente Sabanagrande, conserva una serie de casas antiguas, algunas construidas con adobes cruzados, bahareque, entejadas, de paredes altas, algunas de estas casas con “postigos”. Aunque quedan pocas, algunas siguen conservando sus corredores interiores de antaño. Hasta hace algunas décadas atrás, esos patios servían como pequeños dormitorios para ganado con sus respectivos corrales. En los últimos años, las construcciones antiguas, han sido remodeladas, sin seguir ese espíritu de conservación, ante la ausencia de una ley municipal que les regule y les oriente. Como elemento referente de su pasado minero, en el parque central de Sabanagrande, aún se conserva una piedra de molino, de gran tamaño, fue utilizada para moler y separar minerales. La piedra en mención, se desenterró de la Quebrada San José, en las cercanías de la “poza bruja” y desde 1985 se exhibe sobre una base de concreto.

Una iglesia colonial referente
Se trata de un edificio rectangular de extensiones considerables, erigido entre 1807-1809, bajo la dirección de los hermanos Rosa. Para su construcción se utilizó piedra, cal y ligamento de caulote. Acentúa sin duda su elegante fachada, donde se distinguen un conjunto de columnas almohadilladas. Ante una serie de daños por movimientos telúricos, fue necesario en 1877 hacer varias reparaciones, sin que perdiera su trazo original.

Por distintas razones, en muchos de nuestros pueblos, los maestros de obra y sacerdotes quisieron igualarse con Tegucigalpa, tal es el caso de la iglesia de Sabanagrande, que, a nivel de fachada, exceptuando por la falta de dos torres campanarios esbeltas, sería casi réplica de la catedral de San Miguel Arcángel. Es preciso mencionar que otras iglesias de Honduras en diferentes regiones, también muestran columnas almohadilladas en sus fachadas: Cedros (Francisco Morazán), Jocón (Yoro), San Juan (Intibucá), Esquías (Comayagua). Además de una serie de imágenes de vestir y en busto también se conserva réplica del Señor de Esquipulas la cual fue donada al pueblo y gobierno de Honduras por el presidente de Guatemala Vinicio Cerezo a finales de los años ochenta.

Un centro agro-productivo que urge de apoyo
Es de hacer notar que las aldeas de Sabanagrande, le apuestan a la agricultura de granos básicos, especialmente al maíz, materia prima para las famosas rosquillas que se elaboran. El rubro ganadero, igualmente tiene trascendencia, pues el consumo de lácteos es alto. Sabanagrande al igual que los poblados aledaños a la carretera que de Tegucigalpa, conduce a la zona sur, son abundantes los puestos de frutas permanentes, igual en la temporada veraniega abundan mangos, mamones, jocotes y marañones.

Sabanagrande ostenta título de ciudad
En reconocimiento a sus avances como municipio, el Congreso Nacional dirigido por Rodolfo Irías Navas, en 1993 declaró a Sabanagrande como ciudad. Después de casi treinta años, de esa declaratoria, Sabanagrande sigue un proceso de avance, son evidentes sus logros y el entusiasmo de su gente por mostrar sus manifestaciones culturales. Hacen faltan campañas formales y voluntad edilicia, para proteger las cuencas hidrológicas, no debemos olvidar que Sabanagrande durante la estación seca, es noticia por falta de agua.

Aldeas de Sabanagrande
Apasinigua, Dulce Nombre, El Calvario I, El Calvario II, El Carrizal, El Divisadero, El Vino, La Ceiba, La Trinidad, Los Nanzales, Sacahuato, San Antonio, San Nicolás o El Zapote. De los 173 caseríos que corresponden a Sabanagrande, es sustancial aludir por sus topónimos indígenas a Yure, Pulupe, Quiscalote, Malagua, Guasilí, Apatana y Acahuales.

“El 11 de noviembre de 1827, el General Francisco Morazán en su primer evento bélico en pro de la Unión Centroamericana, derrotó al General Justo Milla, hecho conocido como Batalla de La Trinidad. Hoy se dice que Sabanagrande ocupa un espacio en los anales de la historia hondureña pues marca el punto de partida de un hombre que luchó contra las fuerzas opresoras de la época en virtud del bienestar de los hondureños y de su gran pensamiento de confederación centroamericana, como lo es Francisco Morazán, ya que es en este municipio donde se encuentra la famosa Aldea La Trinidad, donde fue su gloriosa batalla y donde está ubicado el monumento alusivo y dedicado al general Morazán”, sostiene Vladimir Meza Medina, diligente docente local.

Sabemos que uno de los acontecimientos históricos que orgullecen a los habitantes de Sabanagrande, es la Batalla de La Trinidad, que, según algunos investigadores locales, fue planificada por el General Francisco Morazán en el actual casco urbano de Sabanagrande. Cada año en octubre, numerosas instituciones visitan La Trinidad, para rendirle tributo a Morazán, sería oportuno que quienes lideraran esos merecidos festejos, fueran las fuerzas vivas de Sabanagrande.

La Chorrera emblemático salto de agua
La textura de los suelos en Sabanagrande es variada, pudiendo ir desde los arcillosos hasta los franco-arenosos. En las partes altas se identifican rocas calizas. En la sección sur del municipio, abundan bloques de basalto o piedras negras, por una de esas formaciones discurre el río Laja, formando una serie de vistosos saltos de agua, donde destaca el conocido como La Chorrera o La Azulona, esté último alcanza un poco más de 30 metros de altura, con una belleza escénica impresionante, que valdría la pena ofrecerlo en una ruta turística. Los habitantes cercanos de la aldea Los Nanzales, ya ofrecen ciertas condiciones para pernoctar.

Rosquillas, tustacas y quesadillas
La elaboración de rosquillas y pan de casa en Honduras, es amplia, tanto que las encontramos en diversas regiones y es de esperarse por nuestro apego a los derivados del maíz, tanto como dice el colega Mario Ardón, hasta tenemos un dios del maíz. “Para gustos los colores” dice el refrán popular, sin embargo, las rosquillas de Sabanagrande ya tienen un sitial de honor en la gastronomía tradicional, tanto que a veces las encontramos en otros departamentos o fuera de nuestras fronteras “como rosquillas de Sabanagrande”, aunque vengan de otra procedencia…

Un valioso texto reciente de la alcaldía del referido municipio, dice “Por otra parte, encontramos la producción artesanal de Rosquillas, los productos derivados del maíz, cuajada y mantequilla que son en la actualidad el primer rubro de comercio que produce una utilidad en el municipio. Se han identificado un promedio de 35 familias productoras de rosquillas que cuentan con alrededor de 229 hornos y que generan aproximadamente 800 empleos directos. Los productos de mayor venta son las rosquillas, tustacas y quesadillas, las cuales son comercializadas a través de una serie de comedores que se ubican de manera estratégica en el área urbana del municipio frente a la carretera panamericana, asimismo son comercializadas en otros centros de venta en las ciudades de; Tegucigalpa, Choluteca y Nacaome”. Es significativa la pugna existente entre aldeas y el casco urbano, por quien hace mejor las rosquillas. Tienen mucha fama las rosquillas del Llano y El Divisadero, donde las familias por generaciones se han dedicado a la elaboración de rosquillas, sean estas rellenas, lizas y rosquetes. Sin olvidar las exquisitas semitas de yema y renombradas “batidas”.

La Feria del Artesano y las Rosquillas
(…) “Esta feria da a conocer la riqueza de costumbres y tradiciones con las que cuenta Sabanagrande fue creada para impulsar a los diferentes artesanos y elaboradoras de rosquillas del municipio. aquí dan a conocer la rica gastronomía basada principalmente en el maíz. (rosquillas, tustacas, quesadillas, totopostes y rosquetes, así como los derivados de la leche como la cuajada, requesón, mantequilla, queso, conserva de leche, etc. En el caso de los artesanos exponen variedad de artesanías)”.

Tradiciones y costumbres
Evidentemente que los pobladores de Sabanagrande, por ese intricado proceso de mestizaje, son poseedores de un largo cúmulo de tradiciones, estas se manifiestan a lo largo del año.

Semana Santa o semana mayor
Esta festividad mágico-religiosa, revierte sumo interés, en parte porque las autoridades de la parroquia de Nuestra señora del Rosario, organizan con antelación todo un programa procesional. Cuarenta días antes de la semana santa, ya se lleva a cabo el miércoles de ceniza y durante todo el día se lleva a cabo la llamada misa de imposición de ceniza. “En dicha misa el sacerdote y otras personas delegadas dibujan una cruz de ceniza en la frente de los fieles católicos que asisten sin falta, la cruz de ceniza representa la fragilidad humana y es un recordatorio de ¨polvo eres y en polvo te convertirás¨. Un dato interesante es que la ceniza utilizada para dibujar dicha cruz es proveniente de la quema de los ramos o palmas que se utilizaron en la celebración del domingo de Ramos del año anterior”, sostiene la profesora, Tanía María Ávila, en un excelente informe histórico bajo su responsabilidad. Es preciso señalar que las procesiones religiosas en Sabanagrande, siguen alcanzando bastante concurrencia y solemnidad, pese a que existen en la ciudad otras denominaciones no católicas.

Fiesta patronal entre enero y febrero
La feria se realiza del 30 de enero al 8 de febrero en honor a la Virgen de Candelaria, la feria circunscribe una variada programación, entre ellas, fuegos pirotécnicos, danzas folclóricas, coronación de distintas reinas, mojigangas, rey feo, bailes, palo y cerdo encebado, conjunto de música de cuerdas, encuentros deportivos, exposiciones, ventas artesanales y abundante gastronomía. Aunque la patrona de Sabanagrande es la virgen del Rosario, por los excesos de lluvia presentes en el mes de octubre, estratégicamente los festejos se han trasladado para inicios de febrero.

Las posadas o las andanzas de José y María
Al igual que en otros pueblos del continente americano, simbolizan el peregrinaje de José y María a su salida de Nazaret a la ciudad de Belén. Un grupo de personas cantan villancicos navideños y deambulan por las calles en busca de un hogar que les permita ingresar. Es costumbre que el hogar que da posada, también ofrecen alimentos; tamal, pan dulce, café y otros alimentos, más depende la capacidad económica de la familia receptora. Algunas Posadas se acompañan con cohetes, música de cuerda y algunas bebidas espiritosas, como lo hacen algunas aldeas de Sabanagrande.

Fiestas navideñas bullangueras
Las actividades decembrinas, representan mucha notoriedad, sobre todo al interior de las familias. Desde algunos hogares, se acostumbra a preparar el colorido y creativo “Nacimiento”, que recuerdan desde la tradición cristiana el nacimiento de Jesús. En los últimos años las autoridades edilicias han premiado a los mejores nacimientos, tanto que numerosas familias de la capital y pueblos aledaños, visitan Sabanagrande para observarlos.

Sabanagrande y sus músicos con instrumentos “hechizos”
Convenimos mencionar que en la mayoría de aldeas de Sabanagrande se organizan grupos musicales, algunos improvisados para alguna ocasión especial, otros con mayor acierto se han consolidado a lo largo de varias generaciones. Resulta indicador, cuanto talento disperso, puesto que ellos mismos elaboran y ejecutan instrumentos como guitarras, violines, banyos, cañas, tumbas. Sería trascendente que desde las instituciones de desarrollo locales o las mismas autoridades edilicias, se organizarán concursos de músicos de cuerdas intermunicipales.

Uno de los grupos de músicos afamados son Los Bélicos, liderados por Alfredo Ávila, radicados en la comunidad de Los Chorritos, vienen ofreciendo sus servicios desde diciembre de 1992. Han compuesto temas musicales como: Mi Orgullo Sabanagrande y Corrido a Sabanagrande entre otros, aunque también ejecutan cumbias, merengues, boleros, rancheras y baladas. A pesar de su talento demostrado, “extrañamente” nunca han recibido el apoyo estatal para promocionar conciertos o para gravar sus propias composiciones en discos compactos.

Moliendas artesanales, la caña se transforma en dulce
Por las condiciones de suelo y altas temperaturas, algunas comunidades de Sabanagrande se han dedicado por décadas al cultivo de la caña, y a instalar sus propios trapiches, muchas veces elaborados de manera tradicional. Se encuentran aún muchas familias, que se dedican al negocio de producir dulce de panela, miel de dedo y batidos, esta actividad es más frecuente en los meses veraniegos. La yunta de bueyes y moliendas artesanales, se ven con frecuencia en comunidades como; Caña vieja, Quebrada onda y El Vino, esta última a un costado de la carretera pavimentada que desde Sabanagrande conduce a Choluteca.

A Reniery Antonio Montoya, amigo y compañero de múltiples viajes por Honduras, con mi agradecimiento.

 

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