Democratización de la dedocracia

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/ 14 de noviembre de 2022
/ 12:05 am
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Democratización de la dedocracia

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Por: Marcio Enrique Sierra Mejía

Acercarse a la práctica política del Partido Nacional en este tiempo de creciente avance socialista en América Latina cercano al final del primer cuarto del siglo XXI, es un emprendimiento intelectual temerario pero necesario realizar.

La democratización que se promueve a partir del siglo XX ha tomado un rumbo insatisfactorio e inconveniente para la participación de los ciudadanos en la política y, en su lugar, la dedocracia es lo que se practica como método de desarrollo partidista. Se percibe un entendimiento equivocado del desarrollo democrático en el Partido Nacional y, más bien, la realidad demuestra que están concibiendo el proceso de renovación, utilizando procedimientos políticos que tienden, a distanciarse de la apertura democrática que, se requiere para innovar el partido efectivamente.

El proceso hacia un Partido Nacional renovado que promueva el cambio del método dedocratico y desarrolle dinámicas de participación que contribuyan a concientizar y a dar inclusión a nuevos liderazgos, es francamente soslayado, y en su lugar, se observa que continúan instrumentalizando a las bases nacionalistas, en función de intereses particulares, que benefician más a cúpulas politicas, que han utilizado el partido para beneficio propio, y menos para fortalecer la democratización de la estructura partidaria. Están enmascarando la supuesta renovación a través de una dinámica de movilizaciones de bases ciudadanas que, si bien dinamiza el entusiasmo político, no crea conciencia renovadora, ni espacios para atraer nuevos liderazgos apropiados a las circunstancias politicas que se enfrentan en la actualidad.

Se sigue observando un pragmatismo desprovisto de una metodología política que contribuya a crear un liderazgo apropiado para enfrentar el avance de la doctrina marxista y el colapso del liberalismo como postura política. La denuncia política y el revelamiento de las debilidades y torpezas políticas que comete el gobierno socialista, es acertado propiciarlo, toda vez que las bases ciudadanas nacionalistas, adquieran conciencia y adopten una actitud política responsable para confrontar el poder que es controlado por los marxistas o socialistas que lo han conquistado.

El método democrático consiste en propiciar acuerdos entre las bases ciudadanas sin exclusión alguna, para decidir la implementación de una escogencia competitiva que posibilite la participación de las bases en la toma de las decisiones de los dirigentes que deben dirigir a las bases, y que propenda, al reemplazo del gobierno actual que controla al Partido Nacional. No se trata de mantener el continuismo de un liderazgo “quemado” sino de reemplazarlo por uno que resulte de un método de escogencia limpio, apropiado y abierto para que las autoridades no sean escogidas por el método dedocratico, sino porque existe conciencia de que la dedocracia que induce el liderazgo verticalista y paternalista que predomina, hay que superarlo.

Hoy por hoy, la cuestión de la renovación del Partido Nacional pasa necesariamente por la sustitución del método dedocratico y por la instauración de una autoridad que posibilite la restauración de la fisura entre la autoridad del partido y la sociedad civil. Se tiene que rehacer la compleja red de relaciones que ahora existe en esta época moderna, para que el partido resurja incólume en el futuro político.

Es inconveniente creer que son los alcaldes y los diputados las instancias que deben decidir quiénes sean los conductores idóneos para dirigir el partido, hay que trascender esa dedocracia y propiciar una metodología, más incluyente y adecuada para darle participación a las bases, de manera tal, que puedan decidir conscientemente a las autoridades mediante procesos que faciliten el conocimiento de nuevos liderazgos, sin manipulación alguna de ellos. Dar la oportunidad de desarrollar eventos para descubrir la voluntad del ciudadano hacia posturas que se les presenten o se coloque en mesas e instancias de debate y escogencia. No necesariamente hay que decidir por un actor que es escogido por los diputados y los alcaldes, sino aquel que sea apreciado por la capacidad que tenga para enfrentar las circunstancias políticas actuales y que ofrezca darles la oportunidad a las bases de inclusión real y democrática en el proceso político.

Ya no es posible encumbrar políticos mercantilistas que no tienen conciencia alguna sobre cómo superar los defectos estructurales del capitalismo que tenemos en Honduras. Necesitamos un líder capaz de contra argumentar el modelo socialista, que sea conocido por las bases y que se identifique con ellas honestamente, sin adoptar posturas falsas. Tampoco es conveniente impulsar candidaturas impuestas por élites empresariales causantes del atraso económico que tenemos, porque son propiciadores del capitalismo concentrador y la desigualdad social que prima en Honduras.

El Partido Nacional tiene una oportunidad grande de salir airoso y con dignidad política solo si demuestra un pragmatismo innovador real y honesto. Capaz de dar una propuesta alternativa al enfoque político socialista.

mesm1952@yahoo.es

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