Lucem et Sensu: Lo peor está por venir

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/ 14 de noviembre de 2022
/ 12:03 am
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Lucem et Sensu: Lo peor está por venir
Julio Raudales

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Por: Julio Raudales*

Con la lapidaria frase que da título a estas líneas, Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del Fondo Monetario Internacional, ha alertado a la ciudadanía global, de las posibles consecuencias que tendrán -sobre todo para los más pobres- algunas terribles acciones que ciertos líderes del planeta han estado tomando en los últimos años.

Y es que vale la pena tomar unas cuantas líneas para hacer hincapié en que la responsabilidad de las grandes crisis económicas por las que atravesó el mundo a través de la historia, han ocurrido principalmente debido a la acción malévola o estúpida de los gobernantes.

Nadie recuerda, por ejemplo, la terrible crisis de 1920-21, en que los mercados europeos y estadounidense, incurrieron en un “crash” que en principio fue peor que la “Gran Depresión del 29” y que, sin embargo, duró apenas unos meses, los necesarios para que los mercados se autoestabilizaran sin necesidad de la intervención estatal recomendada por Keynes menos de una década después y que hizo que la terrible hecatombe se prolongara por más tiempo del necesario.

Y a propósito del FMI, vale la pena decir también, que desde que este organismo fue instalado en Bretton Woods después de la Segunda Guerra Mundial, sus ya célebres intervenciones no han hecho sino empeorar las cosas, debido al sempiterno afán que los humanos tenemos, de buscar un “mesías” que resuelva nuestros problemas, sean estos naturales o no.

Y ahora, luego de presenciar cómo el presidente Obama exacerbó el gasto fiscal en los Estados Unidos para regalar a los norteamericanos el espejismo de la recuperación rápida después de la recesión del 2008, causada a su vez por el comportamiento similar de sus antecesores, vimos como Trump y el actual presidente, repiten la fórmula del desastre, que, como siempre, no solo afectará la economía gringa, pero se llevará de encuentro las ya maltrechas finanzas globales.

En efecto, pareciera que los estadounidenses, inventores de la democracia republicana y el gobierno racional, se volvieron bananeros. Nunca como ahora, sus políticos se dedicaron a gastarse el dinero público en “regalitos” para quedar bien con los votantes. Jamás el circo fue tan patente en Washington, regalando “bonos”, incrementando la liquidez a ciegas y recordándonos los periodos más tristes de la reciente historia, en que los europeos y latinoamericanos, destruimos nuestras economías en pro de la politiquería.

Una recesión en ciernes, una guerra que tarda en acabar, el lastre ominoso de la pandemia y su constante amenaza de rebrote, el cambio climático, se suman a esta inflación histórica que hoy atosiga al mundo entero. ¿Quién podrá defendernos?

En efecto, las proyecciones más cautelosas, hablan de un crecimiento económico global de apenas un 2.3%, la persistencia inflacionaria hasta 2024 y la continuidad de la incertidumbre belicista, si es que alguien no aquieta los ímpetus de Putín, por la razón o por la fuerza.

Pero, como siempre, la peor parte nos la llevaremos los más vulnerables, menos formados, insalubres y necios. Por supuesto, hablo de los africanos, centro asiáticos y latinoamericanos. ¿Por qué?, pues porque nunca tenemos la respuesta clara a los problemas y lo que es peor, ante la falta de esas certezas, confiamos a gobernantes irresponsables e ignorantes lo más preciado de nuestras vidas: el futuro.

¿Qué hacer? Pregunta compleja si se encuentra uno en el Titanic con el agua hasta el cuello y un capitán que apenas puede instar a los músicos de la orquesta a seguir tocando. Quizás lo prudente sea deshacer lo hecho erróneamente. Dejar de incrementar el gasto público como se ha venido haciendo, revertir las políticas improvisadas con que se había intentado trabajar hasta ahora y, por una vez, dar los pasos necesarios para adecentar la administración de lo público.

Como se ve, no son muchas cosas las que pueden hacerse, pero si se empieza por actuar de manera racional y se deja la politiquería y lo banal a un lado, quizás se instale por fin en la mente de la gente, la idea de que no requerimos de un Superman o un Mesías para salir adelante. Que cada quien está dotado de los medios y que si se deja a la gente actuar por sí misma, el mundo podría ser mejor.

*Rector de la Universidad José Cecilio del Valle.

juliocraudales@gmail.com

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