Creencia y fe

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/ 16 de noviembre de 2022
/ 12:33 am
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Creencia y fe

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Nery Alexis Gaitán

Hasta el momento hemos visto que las creencias solo son información acumuladas en el centro intelectual. De una u otra forma, el tipo de ideas, teorías, conceptos, etc., almacenados en el intelecto, determinan el comportamiento que tendremos en la vida, que puede ser correcto o equivocado.

La diferencia se establece cuando se empieza a experimentar lo real. Buscar la verdad a través de la experiencia personal es el camino de la iluminación. Para ello hay que trabajar intensamente sobre sí mismos eliminando los defectos de personalidad o de carácter, o los pecados capitales como los llama la Biblia: lujuria, ira, codicia, envidia, orgullo, pereza y gula. De esa forma despertaremos las facultades latentes del ser que nos permitan empezar a experimentar las grandes verdades de la vida. De otra forma es imposible.

Se debe buscar convertir la creencia en fe. Entendiendo la fe como la comprobación de la verdad. Y esto hace la diferencia en la vida, la fe no es solo lo que plantea el versículo bíblico: “La certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” que en realidad está orientado a la intuición, que es la voz de Dios en uno. La fe tiene como finalidad comprobar de primera mano los misterios espirituales. Pero la fe es producto de un intenso trabajo sobre sí mismo, en donde se va eliminado poco a poco el pecado y se van obteniendo dones y virtudes espirituales. Así, mediante la fe, se comprueba la verdad espiritual. Fe es acción, es trabajo, es investigación, no es una actitud contemplativa.

Mediante la fe, o sea comprobando la verdad, se van explorando de una forma científica los grandes misterios de la vida y de la muerte. Y digo de forma científica porque se van comprobando leyes de tipo espiritual, superiores, y vamos entendiendo cómo en verdad está regida nuestra vida. Y de entrada empezamos a tener contacto consciente con nuestro ángel de la guarda, que empezará a guiarnos sabiamente.
Pero todo empieza con la eliminación del pecado momento a momento y de instante en instante. Es decir, cada vez que se manifiesta en uno hay que pedirle a Dios que nos lo elimine. Para ello debemos andar en autoobservación psicológica para poder detectarlo. En artículos posteriores explicaré detalladamente cómo andar en autoobservación para eliminar el pecado que se manifiesta en uno constantemente.

Hay que recordar que no se debe pelear por conceptos. Se debe tener la mente abierta a lo desconocido, como decía Einstein: “La mente es como un paracaídas, solo funciona si la tenemos abierta”. Estemos prestos a ampliar nuestros conceptos y opiniones, no nos aferremos a ellos que es lo peor que nos puede pasar, ese es el camino del fanatismo. Es preciso comprender que los conceptos se modifican, se acrecientan o se eliminan por otros de mayor entendimiento.

Es necesario comprender que debemos ampliar nuestro cuerpo de creencias en relación al conocimiento de lo superior, pero, sobre todo, que debemos estar prestos a iniciar un proceso de cambio interior que nos lleve a la fe. Es decir, a la experimentación, a la comprobación de las grandes verdades espirituales. Y ello solo es posible cuando empezamos a trabajar sobre nosotros mismos, recalco, eliminando el pecado. No hay otro camino.
Trascendamos el nivel de la creencia, no nos conformemos solo con manejar conceptos y opiniones. Preparemos nuestra mente para indagar en lo desconocido. Investiguémonos a nosotros mismos y abracemos la fe que es el encuentro con la verdad.

Reflexión: Entendamos que los conceptos no están escritos en piedra y que pueden modificarse o eliminarse. Ampliemos nuestra forma de pensar. Busquemos el encuentro con lo real, así desarrollaremos una fe poderosa. Solo mediante la fe entenderemos verdaderamente el maravilloso mundo espiritual.

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