El capitalismo es una palabra muy grande

MA
/ 16 de noviembre de 2022
/ 12:59 am
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El capitalismo es una palabra muy grande

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Carlos G. Cálix

La mentalidad anticapitalista suele ser utilizada por los socialistas como una bandera para engañar a los menos favorecidos y para atraer oportunistas. Muchos que dicen ser “anticapitalistas” los son únicamente del “diente al labio” y otros tienen un doble discurso al criticar al “imperio” mientras aman Nueva York. Si bien, en una encuesta de 2020 realizada por la firma de marketing y relaciones públicas Edelman, el 57% de las personas en todo el mundo dijo que “el capitalismo tal como existe hoy hace más daño que bien” resulta que, en Estados Unidos las valoraciones positivas sobre el capitalismo y el socialismo no presentan modificaciones en los dos últimos años, según un informe de Gallup (Jeffrey M. Jones, 2021. Socialism, Capitalism Ratings in U.S. Unchanged). La valoración positiva del capitalismo alcanza al 60% de la población mientras que la del socialismo al 38%. Razón por la cual, el American Dream sigue vigente para los cubanos, venezolanos, nicaragüenses y ahora en mayor proporción para los hondureños (sin dejar de lado a los mexicanos, indios y chinos). Entonces, si el capitalismo tal como existe hoy hace más daño que bien, ¿por qué se registran cerca de 60 millones de inmigrantes en Estados Unidos y Canadá? Seguro “porque la gente quiere estar mejor”.

¿Entonces entienden lo que es el capitalismo?
“Simplifiquemos un poco los problemas de definición y llamemos “capitalismo” al modo de organizar el grueso de la actividad económica por medio de los privados operando en un mercado libre. La posibilidad de esta coordinación tiene su fundamento en el hecho de que, en una transacción económica, ambas partes, cuando son libres de intercambiar y están debidamente informadas, saldrán beneficiadas, pues de no haber previsto dicho beneficio no hubieran concretado dicha transacción”, expresa Agustín Lage en un artículo publicado por Forbes e intitulado ¿Por qué defender el capitalismo? Aunque el autor menciona diversas razones fundamentado en Adam Smith, Mises y Hayek, hay una en particular que considero valiosa: “El capitalismo competitivo no es perfecto ni -a diferencia de muchas de las ideologías que se han puesto en sus antípodas- pretende serlo. Pero es, por qué no decirlo, la mejor opción que tenemos para volver a introducir a nuestra sociedad en la senda del desarrollo, el mérito y la libertad”. Puedo imaginar a muchos que, al leer este párrafo pueden pensar que “en Honduras nunca hemos tenido desarrollo, ni se valora el mérito y mucho menos la libertad, porque hemos carecido de una democracia liberal”. Claramente están en lo correcto, por ello el autor dice que el capitalismo es “la mejor opción que tenemos para volver a introducir a nuestra sociedad en la senda del desarrollo”, en el caso de Honduras, como ya una vez lo intentaron introducir Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa, Ramón Villeda Morales y su equipo, el gobierno militar del 75, el equipo económico de Rafael Callejas, parte del gobierno de Carlos Flores y el equipo de Ricardo Maduro.

Como el capitalismo es una palabra muy grande, los economistas lo clasifican en distintos grupos usando diversos criterios. Se lo puede clasificar, por ejemplo, simplemente en dos tipos, según cómo esté organizada la producción. En una economía liberal de mercado, prevalece el mercado competitivo y la mayor parte del proceso de producción tiene lugar de forma descentralizada, semejante al capitalismo de libre mercado de Estados Unidos y el Reino Unido. En cambio, las economías de mercado coordinadas intercambian información privada a través de instituciones no de mercado (por ejemplo, sindicatos y asociaciones empresariales), como ocurre en Alemania y Japón (Hall y Soskice, 2001).

Por su parte, Mattew Wilburn King (2021) de BBC Future, considera que las empresas necesitan medidas de éxito más variadas que simplemente las ganancias y el crecimiento. En los negocios, existe el “capitalismo consciente”, inspirado en las prácticas de las llamadas marcas “éticas”. En política, hay un “capitalismo inclusivo”. Y en la sostenibilidad, está la idea de la “economía de la dona”, una teoría propuesta por la economista y autora Kate Raworth, que sugiere que es posible prosperar económicamente como sociedad y al mismo tiempo permanecer dentro de los límites sociales y planetarios. Luego está el modelo de “los cinco capitales” articulado por Jonathan Porritt, el autor de “Capitalism As If The World Matters”, quien pide la integración de cinco pilares del capital humano: natural, humano, social, manufacturado y financiero, en los modelos económicos existentes.
Si en Honduras aplicáramos correctamente los principios capitalistas, tendríamos una máquina para eliminar la pobreza. Entenderíamos que el libre mercado nos beneficia a todos y generaríamos riqueza. Eliminaríamos los aranceles altísimos y tendríamos un verdadero significado de lo que es la cooperación humana.

calixgrupoeditorial@gmail.com Carlos G. Cálix es profesor del Doctorado en Dirección Empresarial en la UNAH y cofundador de diversas empresas.

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