Lula: “entre socialismo y economía de mercado”

MA
/ 16 de noviembre de 2022
/ 12:41 am
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Lula: “entre socialismo y economía de mercado”

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Óscar Lanza Rosales

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Como vimos en la primera parte de este artículo, Lula realizó un excelente gobierno 2003-2010. Modernizó y desarrolló del país, sin salirse de los cauces de la economía de mercado. Redujo los gastos del gobierno en un 16%, pagó la deuda externa, aumentó el empleo y sacó a 30 millones de brasileños de la pobreza; Brasil pasó de la decimosexta economía del mundo a la sexta posición y tuvo una drástica reducción de la deforestación. Salió de la presidencia con un 80% de aprobación, lástima que él y su gobierno se vieron involucrados en actos de corrupción.

Todos los analistas internacionales coinciden, en que, pese a que las condiciones económicas, sociales y políticas de ahora son muy diferentes a las que prevalecían en su gestión 2003-2010, Lula va a aplicar la misma receta en su nuevo mandato, de la promoción del socialismo en su agenda internacional, y a lo interno en Brasil, el libre mercado en lo económico; y en lo social, combatir el hambre, la pobreza y el desempleo.
Como él lo ha prometido, su gobierno garantizará alimentos para los 33 millones de personas que pasan hambre para lo cual volverá con sus dos programas exitosos del pasado (Bolsa Familia y alimentos para los más vulnerables) y ajustará el salario mínimo para proteger su poder adquisitivo. También se compromete con la sostenibilidad ambiental, en especial combatiendo la deforestación en la Amazonía y la minería ilegal, y con la responsabilidad fiscal, que, según él, “un Estado serio no puede gastar más de lo que tiene”. Para combatir el desempleo, promete “la reactivación de las obras de infraestructura, con inversión pública y privada, para generar millones de puestos de trabajo”.

La cadena CNN y sus analistas concluyen que no será fácil para Lula cumplir sus promesas, porque las condiciones actuales son diferentes al anterior período 2003-2010 en que él gobernó.
Cómo ven ellos las diferencias:
Brasil de 2023 está atravesando por otras tensiones. No hay boom de las materias primas; y la economía, que aún se recupera de la pandemia de covid-19, está estancada: de ser la número seis del mundo en 2011, se encuentra ahora en el puesto 12.

Además, la comunidad internacional se encuentra en un momento de tensión por la guerra de Ucrania, con escaladas militares, aumentos de los precios de la energía y con un futuro incierto.
Mientras tanto, la conflictividad interna está en alza desde la llegada de Bolsonaro al poder. Y la imagen del PT de Lula, aún no se recupera de la destitución de Dilma Rousseff, su protegida, en 2016, ni de los escándalos de corrupción de Petrobras.

Mauricio Jaramillo, profesor de la Universidad del Rosario, en Colombia, cree que “los progresismos de antes eran más personalistas, querían hacer refundaciones, nuevas constituciones, como pasó en Venezuela, Bolivia y Ecuador. Ahora tenemos un progresismo más moderado y de múltiples sectores, ya no es la figura de una persona. Más de centroizquierda que a la izquierda, más responsable frente al mercado y más moderado frente a la relación con Estados Unidos”, agregó.

Sandra Borda de Colombia dijo a CNN que “la izquierda actual de Latinoamérica no es la misma de hace una década, la de Chávez, Unasur y la Celac. Es bien distinta, un poco más moderna, con la intención de actuar colectivamente, pero bajo premisas distintas”.

Mientras que para Andrés Oppenheimer, “a diferencia de lo que pasó entre 2005 y 2015, en que Hugo Chávez viajaba por Latinoamérica prometiendo préstamos por la bonanza de su petróleo, hoy en día la situación es muy diferente: Venezuela está quebrada, y México, Argentina, Chile, Perú y Colombia también están pasando por un mal momento económico después de la pandemia”.

Como símbolo de la nueva época, Lula competirá su presidencia con su vicepresidente Geraldo Alckmin, del Partido Socialdemócrata de Brasil, considerado un centrista que ofrece un contrapeso al PT. Lo mismo que con sus otros aliados, el expresidente socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso, y la izquierdista y su ex ministra de Medio Ambiente, Marina Silva.

Pero estas alianzas son las que le permitieron a Lula derrotar al populismo de Bolsonaro. Ese fue su gran mérito, con el objetivo -según él- de salvar la democracia y las instituciones brasileñas.

Repito, según los analistas, a Lula no le será fácil gobernar, tendrá que tender puentes de diálogo con los gobernadores bolsonaristas y su mayoritaria bancada en el Congreso. Así que Lula tendrá que mostrar su mejor faceta como negociador y constructor de mayorías para impulsar sus reformas.

olanza15@hotmail.com

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