PERFILES: Stella Margarita

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/ 17 de noviembre de 2022
/ 12:04 am
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PERFILES: Stella Margarita

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Por: Carolina Alduvín

Fue el nombre elegido por el arquitecto Fernando Pineda Ugarte y su esposa Stella Becerra Turcios, para su hija nacida en esta capital en septiembre de 1923. Sobrina de Froylán Turcios. Creció en el céntrico barrio Buenos Aires junto a sus hermanos Fernando y Luz, siempre fue una gran apasionada por la lectura, incursionó en la prosa y la poesía, animada por sus padres y tío. Realizó sus estudios básicos en el Liceo Hondureño, donde obtuvo el título de maestra; más adelante, enfermería en la Universidad Católica de Washington, siendo la primera enfermera graduada de Honduras. Contrajo nupcias con Lorenzo Zelaya Alger, hijo de una numerosa familia hondureña establecida en México, donde se vincularon indirectamente a la revolución cubana.

Su formación liberal y progresista la llevó a comprometerse con las causas sociales y llevar una vida intensa luchando por las clases menos privilegiadas, sin descuidar la atención a su familia nuclear y extendida. Mujer ejemplar, hija y madre maravillosa, abuela y bisabuela amorosa que siempre supo guiar a su familia con sus sabios consejos. En su faceta de editora, publicó una antología denominada “Poemas de Ayer, de Hoy y de Siempre”, además de escribir en los periódicos, siendo crítica de los acontecimientos políticos. Tita, como cariñosamente la llamaban, publicó en sus últimos años de vida “Consejos de una Nonagenaria” y “Anécdotas”.

Ella misma se dio a la tarea de promoverlos y venderlos en cuantas asociaciones culturales pudo ubicar y con envidiable energía y buen humor nos motivaba a leer su legado. De sus obras otoñales, cito algunos de los más de un centenar de sus sabios consejos y graciosas anécdotas:

“Esto lo he escrito porque yo lo he practicado en mi vida y no solo he logrado hacerla más placentera y fructífera, sino también un poco más agradable y tolerable al ser humano. He vivido 89 años y he sido feliz hasta donde pude; esto se lo debo, en parte, a mi manera de pensar o de actuar. ¡Quiero compartir mis secretos! ¡Sigue estos consejos y lograrás la felicidad!

47. No hipoteques tu casa, por nada, ni por nadie. Tu puedes vivir comiendo cualquier cosa, pero siempre tendrás un techo. Mi marido creía firmemente en esto, le dejó total o parcialmente a cada uno de sus hijos, un hogar, en donde pasar el verano.

62. Si quieres mantener alguien amado a tu lado, déjalo volar. Si no se va es porque quiere estar contigo; y si alguna vez hace un conato de alejarse, volverá al nido, como las golondrinas.

Yo detuve el tráfico en París inverosímil, pero cierto. Yo estaba hospedada en el Hotel Napoleón que queda a una cuadra de los Campos Elíseos. Allí está el Arco del Triunfo y quería llegar hasta ahí. Como buena ignorante me crucé la calle, lo que ellos llaman la Estrella, que consiste de doce calles que desembocan en el Arco. El tráfico es enorme y no se detiene nunca. Como buena hondureña, me lancé a la calle y la crucé. Nunca me habían echado tantas maldiciones. Solo se oían los chirridos de los frenos al detener abruptamente sus vehículos para no aplastarme. Yo, los paraba con la mano y avanzaba. Una vez en el Arco, vi una gran cantidad de personas y nunca vi una cruzándose la calle. Entonces averigüé que cada avenida tenía un túnel de acceso. ¡Qué lindo ser ignorante, porque eso me permite decir orgullosamente: “Yo detuve el tráfico en Paris” y no es una ilusión o una mentira!

Mi columna. Me tomé una radiografía de la columna vertebral y un galeno le dijo a mi sobrina: “Doctora, pídale al dueño de esta placa que cuando muera, herede su columna a la Facultad de Medicina, para que los alumnos vean lo que es una columna hecha leña”. A lo que mi sobrina respondió: “Doctor, no diga eso, es de mi Tía, quien está frente a usted”. “No importa, nunca había visto una columna tan amolada, me quedó viendo y se rió.

Hoy, a tan solo diez meses de completar el siglo, Tita se ha ido, a reunirse con Lorenzo, dejando un gran vacío en la vida de sus hijos Victoria, Sandra, Lorena, Héctor y Fernando, nietos, bisnietos y todos los que la quisimos. Un cariñoso abrazo hasta el cielo.

carolinalduvin46@gmail.com

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