¡Por qué no soy de izquierdas ni socialista!

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/ 18 de noviembre de 2022
/ 12:04 am
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¡Por qué no soy de izquierdas ni socialista!

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Por: Carlos G. Cálix

La primera vez que escuché hablar de izquierdas tenía siete años de edad. No me gustó lo que oí. Tampoco podía entender por qué la gente se estaba organizando en contra de una empresa. Hablaban de huelga -nunca había escuchado esa palabra- se hacían llamar sindicalistas y eran del STIBYS (Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Bebida y Similares). Con el brazo izquierdo levantado entonaron lo que llamaron el Himno a La Internacional. ¡Tampoco me gustó! Con el tiempo me pregunté si realmente ellos comprendían el significado de la letra y si conocían algo de historia sobre la canción más señera del movimiento obrero. Probablemente no estaban al tanto de Eugène Pottier, Pierre Degeyter y Gustave Delory, tampoco que fue himno de la URSS desde su creación en 1922 hasta 1944-.

En 1996 conocí a varias personas que idealizaban a Fidel Castro. También conocí a otros que hablaban de lo mal que la estaban pasando los cubanos. Ese mismo año Arjona lo imaginaba como “un atleta corriendo bolsas por Wall Street.” Mientras me enteraba de los 269 minutos del discurso de más extensa duración que Fidel hizo en 1960 durante una sesión plenaria en la ONU. En 1999 el Caso de Elián Gonzáles me hizo comprender la verdadera batalla política e ideológica. Su rescate fue el comienzo de una terrible disputa entre Juan Miguel González, su padre, miembro del Partido Comunista y residente en Cuba y la familia de Elián en Miami, que pedía que no fuese devuelto a la isla; su madre, decían, había dado la vida para que Elián “creciese en libertad”. Ganó Fidel, perdió Elián. Curiosamente ese mismo año conocí a Jenny, una cubana cuya balsa no tenía dirección hacia Miami. Llegaron a La Ceiba; pues su padre había escuchado que esa ciudad había sido muy próspera. Sus familiares eran disidentes cubanos, opositores al régimen desde 1959. -En libertad, Jenny y su familia en menos de dos décadas crearon diversas empresas-.

Para contrastar datos compré cinco libros (José Martí en el ideario de Fidel Castro, Un insurreccional en dos épocas con Antonio Guiteras y con Fidel Castro, en Marcha con Fidel 1961, Fidel y la Religión, además de Marx en su (Tercer) Mundo). Leí todo lo que pude, escuché la mayor parte de sus discursos y comprendí que era un líder de talla mundial lleno de falsedades de tamaño universal. Según Forbes, Castro sumaba 110 millones de dólares en 2003, logrando aumentar su riqueza enormemente llegando hasta los 900 millones de dólares. A Fidel se suman las falsedades de Chávez, Lula, Evo, Nestor, Cristina, Dilma, Correa, Zelaya, López Obrador, Ortega y otros que demuestran en sus cuentas bancarias, la realidad del socialismo que pregonan.

Durante mi estadía en la Universidad, muchos de mis compañeros eran militantes del Frente Revolucionario Universitario (FRU), en ese tiempo creían ser socialistas. Veinte años después viven en un gobierno de oportunistas. Muchos siguen sin leer el “Manifiesto Comunista” -aunque no se pierden de mucho- y, luego de quemar llantas, paralizar la economía y gritar un par de consignas, creen erróneamente que como “pseudosocialistas” van a refundar al país. Al respecto y luego de la columna “El capitalismo es una palabra muy grande”, un amigo empresario con el que coincido, expresa: “La gran mentira escalada en esas mentes jóvenes y de algún modo vírgenes, tienen un favoritismo por el socialismo, pero al platicar con ellos, uno se da cuenta rápidamente que la descripción de su “socialismo” es totalmente distorsionada. Un fenómeno económico fantasma que no ha funcionado en ningún lado y que es el causante de las mayores atrocidades del mundo; 60 millones de muertes en la China de Mao, 20 en la Camboya de Pot y otros 35 en la URSS de Stalin”.

En este sentido, podría argumentar más razones del por qué no soy de izquierdas basado en la superioridad moral del capitalismo a través del decálogo de Boetcker: 1) Usted no puede crear prosperidad desalentando la Iniciativa Propia. 2) Usted no puede fortalecer al débil, debilitando al fuerte. 3) Usted no puede ayudar a los pequeños, aplastando a los grandes. 4) Usted no puede ayudar al pobre, destruyendo al rico. 5) Usted no puede elevar al asalariado, presionando a quien paga el salario. 6) Usted no puede resolver sus problemas mientras gaste más de lo que gana. 7) Usted no puede promover la fraternidad de la humanidad, admitiendo e incitando el odio de clases. 8) Usted no puede garantizar una adecuada seguridad con dinero prestado. 9) Usted no puede formar el carácter y el valor del hombre quitándole su independencia (libertad) e iniciativa. 10) Usted no puede ayudar a los hombres realizando por ellos permanentemente lo que ellos pueden y deben hacer por sí mismos.

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