Del “gatopardismo” al “gatoperrismo”

ZV
/ 19 de noviembre de 2022
/ 12:21 am
Síguenos
01234
Del “gatopardismo” al “gatoperrismo”

Más

Por: Blanca Moreno (*)

“Si queremos que todo siga igual, es necesario que todo cambie”. Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957). “El Gatopardo”.

Estudiosos de las Ciencias Políticas citan al “gatopardismo” como una filosofía de quienes piensan que es preciso que algo cambie, para que todo siga igual.

-Juego de palabras, contradicción, paradoja o realidad?
Sucedió con la unificación de Italia (1861-1946). La nobleza iba en “picada”, pero paulatinamente mutó y se incrustó en el poder, para seguir gozando de privilegios económicos y sociales.

Lampedusa, príncipe siciliano de abolengo, sufrió en “carne propia” esa decadencia. En su libro, describió al sobrino de un noble príncipe, quien contrae nupcias con la hija de un comerciante plebeyo. Y así logra insertarse con sus adversarios, convertidos en una nueva fuerza política. La obra traducida a varios idiomas fue llevada al cine en la Europa de 1963. De conservadores a liberales, de socialistas fascistas y luego a la República.

Esas posiciones se mantienen en Latinoamérica con sus “localismos”. Las dictaduras militares, por ejemplo, se imponen con reformas cosméticas y democracias en marcha. Pero siguen mandando las mismas familias que en los siglos anteriores, fueron encomenderos, terratenientes, comandantes de armas y gobernadores políticos.

Con disfraces de demócratas coinciden en algunos temas y gustos. “Un torturador” suramericano guardaba docenas de “chalecos” en sus baúles y un funcionario moderno mantenía sendas “cajas fuertes”.

En Honduras creíamos que mejoraría la situación con el cambio de autoridades. Criticaban un buque de guerra adquirido por JOH y están comprando seis helicópteros. Y no hay medicamentos en los hospitales públicos, campea la delincuencia, feminicidios a granel, extorsiones e impunidad. Las “casetas de peaje” siguen haciendo cobros, ahora son pagos “soberanos”.

Aquí vivimos y sufrimos un “gatoperrismo”. Al grito de: “uchúúú…” atacan como “jauría”. Al igual que las “turbas divinas” en Nicaragua, los “colectivos” incendian llantas y vociferan. En un pleito entre dos funcionarios, la más allegada al poder, mandó a quemar llantas, frente a la oficina del correligionario. Este pobre anduvo con las “coronas en el lomo” y está pagando un préstamo millonario.

Otro -que dio la exclusiva de la extradición del expresidente- fue a tirar piedras a una dependencia estatal, pero se metió con la cuñada de un poderoso ministro, que sabe ladrar.
-Y cómo estamos con el tema de la justicia?
Estados Unidos juzgará por tráfico de drogas al expresidente Hernández.
El movimiento de drogas sigue “viento en popa”. -Qué pasó con el barco detenido en Panamá? -Será como aquel qué pasó por Francia?

Viene la elección de la Corte Suprema de Justicia.
Se repetirá la cita del exembajador Crescencio Arcos: “la justicia es como las serpientes, que solo muerde a los descalzos?”.
Tanto alboroto y gastos. Lampedusa -cuyo blasón familiar era un leopardo- tuvo razón. Todo cambia, pero sigue igual…
No hay lealtad “perruna”, cuando se trata del “tilín tilín”.
-¿Gatopardismo o gatoperrismo?
Para disfrutar del poder, viene siendo lo mismo…

*Periodista. Alfabetizadora de Adultos.

©2022 La Tribuna - Una voluntad al servicio de la patria. Honduras Centro América