Letras y Letras: CADENAS, POETA VENEZOLANO, PREMIO CERVANTES 2022

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/ 20 de noviembre de 2022
/ 12:03 am
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Letras y Letras: CADENAS, POETA VENEZOLANO, PREMIO CERVANTES 2022
Rafael Cadenas.

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Juan Ramón Martínez

Una buena impresión ha causado en el mundo cultural de habla hispana, el que el Premio Cervantes de este año, haya caído en el poeta venezolano, Rafael Cadenas. Tanto por la calidad de sus obras, como por su conducta ciudadana en la que destaca, en plena correspondencia con su tono poético, la calidad de poeta exiliado, en el interior de su patria; y, su poesía tranquila, sosegada en que no hay ruidos ni estridencias, sino que profundas y serenas reflexiones, en las que exalta la humanidad de los escritores, las limitaciones de la poesía para cambiar el mundo y la fuerza del ejemplo que los poetas dan con sus vidas y sus comportamientos. Un filósofo de las letras, un hombre pleno y tranquilo, ante el mundo inquieto.

Rafael Cadenas, es un hombre mayor de 90 años. En su vida juvenil y primera actividad ciudadana, un recio militante marxista que, por sus ideas, fue exiliado por Marcos Pérez Jiménez, a Jamaica. De su paso por la isla caribeña, quedan para la historia literaria, dos libros importantes. Y la reafirmación de un lenguaje poético, sosegado y tranquilo en el que, en la que hay una suerte de resistencia ante la incertidumbre y la dominación; con la clara evidencia de una conciencia que hay siempre entre los hombres que sueñan el futuro, un sentimiento de fracaso y humillación. Por ello su poema más conocido lleva el título de “Poema de la Derrota”. Aunque temprano, este poema es el más representativo de la obra de Cadenas. Porque muestra la calidad y virtudes de su manejo de las palabras, sus visiones de la vida y un manual de conducta para la existencia auténtica. La crítica así lo aprecia. Pero, además, en esos versos, deja claro que el sentimiento de sus debilidades ante la ferocidad de las fuerzas que se oponen al cambio que propugna el poeta, son el reconocimiento que hay formas para evitar la degradación y la muerte en los vencidos. Un verdadero manifiesto de pasiva resistencia. O sea que aunque parece derrota, no lo es.

Además, en la poesía de Cadenas, hay una virtud capital: la belleza y precisión del lenguaje, mediante el uso certero de las palabras, la economía de sus posibilidades y las virtudes de sus quedos sonidos. No hay cohetería barata; ni citas intelectuales o vaguedades para impresionar a los electores. Ni distancia entre el poeta y el poema. Todo lo que toca, es respetado y lo que queda, brillando por su genio es, auténtico. Es el, Rafael Cadenas. Por esa razón, ha podido vivir largo y tendido, en un mundo largo y ajeno, sin rendirse –derrotado y todo– pero convertido en un símbolo de la pasiva resistencia. Aunque resida en su patria, Venezuela; es adversario del actual régimen y se comporta como un exiliado interno que ve con dignidad y aparente resignación, en la que no se excluye la esperanza, el actual gobierno de su patria. Este, en correspondencia, ni siquiera lo ha felicitado por el triunfo, porque sabe que, de alguna manera, el reconocimiento al poeta Cadenas, es de alguna forma sutil, una discreta, pero fuerte crítica hacia el modelo autoritario venezolano.

Derrota
Yo que nunca he tenido nunca un oficio
Que ante todo competidor me he sentido débil
Que perdí los mejores títulos para la vida
Que apenas llego a un sitio
Ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)
Que he sido negado anticipadamente
Y encarnecido por los más aptos
Que me arrimo a las paredes para no caer del todo
Que soy objeto de risa para mí mismo
Que creí que mi padre era eterno
Que he sido humillado por profesores de literatura
Que un día pregunté qué podía ayudar
Y la respuesta fue una risotada
Que no podré nunca formar un hogar
Ni ser brillante ni triunfar en la vida
Que he sido abandonado por muchas personas
Porque casi no hablo
Que tengo vergüenza por actos que no he cometido
Que poco me ha faltado para echarme a correr por la calle
Que he perdido un centro que nunca tuve
Que me he convertido en el hazmerreír de mucha gente
Por vivir en el limbo
Que no encontraré nunca quien me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así
y que el año entrante seré muchas veces más burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo
(“usted es muy quedado, avíspese, despierte”)
Que nunca podré viajar a la India
Que he recibido favores sin dar nada a cambio
Que ando por la ciudad de un lado a otro
como una pluma
Que me he dejado llevar por los otros
Que no tengo personalidad ni quiero tenerla
Que todo el día tapo mi rebelión
Que no me he ido a las guerrillas
Que no he hecho nada por mi pueblo
Que no soy de las FALN y me desespero
Por todas estas cosas y por otras
cuya enumeración sería interminable
Que no puedo salir de mi prisión
Que he sido dado de baja en todas partes por inútil
Que en realidad no he podido casarme
Ni ir a París ni tener un día sereno
Que me niego a reconocer los hechos
Que siempre babeo sobre mi historia
Que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
Que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí
Y no he podido encontrarlo
Que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
Que llego tarde a todo
Que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
Que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
Que no soy lo que soy ni lo que no soy
Que a pesar de todo tengo un orgullo satánico
Aunque a ciertas horas haya sido humilde
Hasta igualarme a las piedras
Que he vivido quince años en el mismo círculo
Que me creí predestinado para algo fuera de lo común
Y nada he logrado
Que nunca usaré corbata
Que no encuentro mi cuerpo
Que he percibido por relámpagos
Mi fealdad y no he podido derribarme
Barrer todo y crear mi indolencia, mi flotación
Mi extravío una frescura nueva
y obstinadamente me suicido
Al alcance de la mano
Me levantaré del suelo más ridículo todavía
Para seguir burlándome de los otros
Y de mí hasta el juicio final.

Un gran poema. Una suerte de grito en el mundo de las palabras como en el de la pintura, el de Munt; un rechazo a portar corbata y a las convenciones sociales; y una declaración de firmeza en la que establece que el yo, solo es posible en la negación y la aceptación de nuestras limitaciones. Una declaración de firmeza política. El retrato de un hombre humillado que, con todo, no se rinde. Sigue vivo, fuerte, resistiendo. Haciendo una suerte de anti poesía. Y dándonos un ejercicio puro del lenguaje simple, sin pretensiones y sonidos estridentes. Suave como una oración al final de la vida. El poema vale tanto que de repente, solo por este vale el “Premio Cervantes” al que, posiblemente ira a recibir, “sin corbata”. En silencio; y, casi, sin decir nada.

En Honduras, Rafael Cadenas, es muy poco conocido. Tanto por los viejos y consolidados poetas hondureños, como por los que ahora están iniciando su andar por el país de la poesía. Nosotros, conocemos su obra, porque nos cupo el honor de presentar su candidatura al Premio Cervantes en dos oportunidades, mientras nos desempeñamos como Director de la Academia Hondureña de la Lengua. La iniciativa partió de Sergio Ramírez Mercado que animó a Juan Carlos Pérez, académico de Nicaragua, ahora exiliado en Estados Unidos, el que nos introdujo en la obra de Cadenas; y nos animó para presentar su candidatura. Por ello, sentimos un especial gusto y satisfacción ante el triunfo de Rafael Cadenas. Tanto porque promovimos su candidatura -entonces sin éxito, fracasando en el intento- como porque al final, cuando habíamos perdido las esperanzas, el poeta de las infinitas derrotas, logra hacerse con el galardón de mayor prestigio de las letras españolas. Logrando con su estilo, un éxito singular, sin cambiar una coma del “hombre derrotado” que, sin embargo, como El Quijote, desde el suelo, con la cara sucia por el barro ingrato, logra derrotar a los gigantes. Y ponerse de pie, sacudirse las suciedades; y seguir, avanzando vivo, retando a todas las eventualidades. Flotando, entre el tiempo de Borges y el “paraíso” de Baruch Spinoza. Para caminar vacilante y cansado, buscando el camastro solitario, para dormir y “soñar con los leones”.

Tegucigalpa, 13 de noviembre de 2022

 

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