CONTRACORRIENTE: Evaluar para avanzar

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/ 22 de noviembre de 2022
/ 12:03 am
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CONTRACORRIENTE: Evaluar para avanzar

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Por: Juan Ramón Martínez

Es bueno que el gobierno evalué a sus “ministros”. También al “asesor magnífico”. Y a Xiomara Castro, para revisar si cumple sus tareas; o, solo posa para las fotografías, porque sus responsabilidades irrenunciables, las cumplen otros. Para que al final, descubramos que, no estamos en tiempos de revolución; que el sistema de derecho permite la libertad de prensa; y que, en el sistema democrático, cada cuatro años, el pueblo castiga o premia a sus gobernantes. De modo que al final, la evaluación será de la sociedad hondureña, porque en el propósito de mantener viva a Honduras, la responsabilidad es de todos. No solo, de la familia Zelaya.

La evaluación no solo debe dirigirse a los “enemigos”, -o a los “ministerios” inventados, simples distribuidores de subsidios-. Mucho menos, en aquellas áreas en donde el interés es mínimo y que solo buscan el prestigio de figuras que están preservando para el futuro electoral. Por ello, es inevitable priorizar las áreas para evaluar. No hay duda que las claves son, la económica, salud, educación, seguridad y relaciones exteriores. Esa es la razón que, cuando revisamos la historia de la administración pública, nos percatamos que inicialmente, esas áreas, eran las de gobernación, fomento, justicia, sanidad y beneficencia, guerra y relaciones exteriores, con carácter de secretarías de Estado. Cuyo desempeño -cosa que ahora no ocurre- estaba sometido al escrutinio del Congreso Nacional, que, vía el voto de censura, podía obligar al titular del Ejecutivo a despedir, a uno o a varios de sus “ministros”. El último caso que tenemos memoria, ocurrió en tiempos de Mejía Colindres, cuando tuvo que sustituir al “ministro” de Hacienda que, era, además, su vicepresidente.

Efectuada la delimitación anterior, los actuales dirigentes de este gobierno, tienen que entender que ellos mismos han creado, al aplicar un discurso excluyente, acusatorio con respecto a las acciones del pasado, un clima de pánico en sus secretarios de Estado que, se manifiesta en la no aceptación de las responsabilidades, porque temen que, en el futuro puedan, ser acusados de corrupción. Y que el discurso anticapitalista -del menos calificado, porque “Mel” es un capitalista ganadero de Olancho que hasta donde sabemos, aplica las tesis de este modelo en sus actividades productivas -ha producido efectos dañinos en las redes de la administración pública. Por ello es que, el área más descuidada de este gobierno es la económica. El desempeño de Moncada en Finanzas, es muy negativo y sus daños incalculables. Pero la culpa no es solo suya, sino de quienes la nombraron. Ella no es la persona idónea para esas tareas, por lo que la responsabilidad final es de quienes la escogieron, conociendo sus limitaciones y sus inevitables vocaciones por hacer política desde un espacio, en donde el respeto a las reglas y a la continuidad, son fundamentales.

En Educación, los líderes magisteriales ideologizados, son un peso muerto. Esponda, no ha podido con el cargo. Cuando debía dar continuidad, cayó en la trampa de creer que podía remover el sistema, que cuando llegó, ya hacia aguas por todos lados. Sus “viceministros”, fuera del espectáculo de algunas posturas ideológicas, no se ha traducido en acciones. El sistema educativo sigue descuidado, haciéndole daño al país; y, provocando retrasos mayores que los hondureños tenemos que pagar en el futuro.

En Salud, Matheu ha sido incompetente, por arrogancia y posturas antipolíticas, para enfrentar los retos de Libre que, le ha impedido cumplir sus tareas. El que no lo haya reconocido; y más bien la haya emprendido contra los periodistas, confirma su falta de olfato político, ignorando quienes son sus adversarios. Al final, aislado, terminará como muchos otros, arrinconado en el olvido porque es, probablemente el primero a quien, por razones políticas, lo sacaron del equipo.

En Seguridad, Sabillón y Sánchez, ha probado que no basta con derribar estatuas; y negar el pasado. Su política de seguridad es un fracaso, casi absoluto. Los resultados y la percepción ciudadana, le dan una baja calificación. La extorsión generalizada, el aumento de la delincuencia, los confirman como incompetentes; e inconvenientes.

En Relaciones Exteriores, lo obvio es la falta de enfoque. No se puede hacer política exterior, bajo la idea que es un asunto familiar y de confianza con los Zelaya. Los intereses de Honduras están por encima de todo. Su desenfoque, ha significado un fracaso para Honduras.

ed18conejo@yahoo.com

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