Ramón Custodio: “un abanderado de la justicia”

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/ 23 de noviembre de 2022
/ 12:42 am
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Ramón Custodio: “un abanderado de la justicia”

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Óscar Lanza Rosales

Ha fallecido el doctor Ramón Custodio López. Un hondureño notable, por su patriotismo en la defensa de la democracia, la soberanía nacional y los derechos humanos (DDHH), a quien la mayoría de nuestro pueblo admira y respeta, hoy y siempre, por su trayectoria valiente y permanente, particularmente en el campo de los DDHH -donde fue pionero- aún en los tiempos riesgosos de perder la vida, en la época de barbarie que vivimos en los años 80 del siglo pasado.

Todavía tengo presente el asalto al Cuartel San Francisco el primero de agosto de 1956, teniendo como protagonistas a estudiantes universitarios, entre ellos a Custodio y Enrique Samayoa, en contubernio con el teniente Max Sorto Paz, con la intención de defenestrar al dictador Julio Lozano Díaz, que quería perpetuarse en el poder, contra la voluntad del pueblo hondureño. Recuerdo los disparos desperdigados del intenso tiroteo que hubo en ese cuartel y que pegaban en el cantón de la policía del barrio La Leona, en cuyas proximidades yo vivía con mis tíos Elvir Lanza. Los promotores del asalto no salieron triunfantes, pero fue la antesala para que los militares le dieran un golpe de Estado al dictador Lozano el 21 de octubre de ese mismo año. Esa fue la primera vez que Custodio puso en riesgo su vida por la libertad y el retorno a la democracia.

En la guerra Honduras-El Salvador, estuvo en el frente de batalla, hasta donde llegó con brigadas médicas en su calidad de presidente del Colegio Médico de Honduras (1969-1972), para atender los heridos de nuestro ejército en ese conflicto, volviendo a arriesgar su vida para proteger la soberanía nacional.

Y en DDHH fue su abanderado, desde el 11 de marzo de 1981 en que fundó el Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (Codeh), con los distinguidos ciudadanos Guillermo Molina Chocano, José Sarmiento, Manuel Acosta Bonilla y Mauricio Villeda Bermúdez. Una organización a la que sirvió como voluntario, que funcionó sin personería jurídica hasta agosto de 1995. Y en 2002, que fue nombrado por unanimidad de los diputados del Congreso Nacional, como Comisionado Nacional de los Derechos Humanos de Honduras (Conadeh) para un período de 6 años, y reelecto en 2008 hasta 2014, por 120 de los 128 diputados. Conadeh tiene como misión “velar por la prevención, promoción, protección y la defensa de los derechos humanos y libertades fundamentales de los hondureños consagrados en la Constitución de la República”.

En la década de los 80 del siglo XX, donde las desapariciones de personas estaban a la orden del día -según Julio Velásquez (JV), su colaborador en comunicaciones tanto en Codeh como en Conadeh- Custodio vivió una vida intensa de mucha tensión haciendo denuncias, no solo de desaparecidos, sino de crímenes, asaltos bancarios y robo de carros. Además de sufrir atentados hasta con bombas y amenazas de diferente forma, tenía que multiplicarse, buscando soluciones en la protección de los testigos -el caso de Florencio Caballero-, buscando arreglos entre los represores estatales y los familiares de las víctimas, y hasta sirviendo de testigo en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Junto con Miguel Ángel Pavón -su mano derecha en el Codeh de San Pedro Sula- sirvieron de testigos en el primer caso que presentaron en la CIDH por la desaparición física de Manfredo Velásquez y Saúl Godínez, y en la que resultó condenado el Estado de Honduras. Unos meses después, era asesinado Pavón con Moisés Landaverde, se supone -según JV- que fue en represalia por atestiguar en la CIDH.
Dice JV, que Custodio pasaba recomendando a sus colaboradores que en su trabajo siempre debían tener en la mira a la persona humana, de escuchar muy atentamente sus denuncias, y darle seguimiento o asesoría, según fuera el caso.

Reflexionaba que “nada ni nadie nos podrá convencer que la justicia pueda seguir siendo sorda, ciega y muda mientras haya ciudadanos que conozcan sus derechos y los hagan respetar”.
Decía que “su única arma para enfrentar una guerra desde la paz era la Constitución de la República”. Amparándose en ese principio justificaba “que lo que se hizo en 2009 fue hacer respetar la Constitución de la República”, y también lo esgrimió para oponerse en forma contundente a la reelección de JOH, por ilegal.
Ojalá que los hondureños siempre recordemos a Ramón Custodio con su permanente lema: “Luchemos por la paz defendiendo los derechos humanos” y su anhelo de “circular por su Honduras con tranquilidad, sin el temor a ser detenido ni torturado”.

olanza15@hotmail.com

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