“ACCIÓN DE GRACIAS”

ZV
/ 24 de noviembre de 2022
/ 12:42 am
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“ACCIÓN DE GRACIAS”

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QUE conste, consideramos una dicha cualquier evento para confraternar en familia, sobre todo hoy que la convivencia personal, hogareña, amable, cariñosa, es objeto de una guerra sin tregua por la odiosidad, la basura rociada en redes sociales, de los zombis y de las chatarras de los chats que han desvalorizado –con la hipnótica adicción a sus chunches tecnológicos– el precioso hábito de compartir, dialogar –no con pichingos como afrenta al abecedario– sino viéndose las caras y poniendo respetuosa atención a lo que se platica. Así que la cena de “Thanksgiving” –tomando una tradición ajena– servida en varias mesas hondureñas es un obsequio especial. Probablemente muchos no saben o ya no recuerdan que en Honduras –después del bíblico diluvio– se instituyó un día de acción de gracias. Así lo anunciaba el mandatario del aquel entonces: “La nación hondureña ha proclamado el último domingo de octubre como Día de Acción de Gracias a Dios por una iniciativa de nuestro máximo líder espiritual, el monseñor, quien hace un año nos propuso que pudiésemos también los hondureños celebrar una jornada anual de esta naturaleza”. “Para que jamás se nos olvide el bien que se nos hizo y que nosotros pudiésemos hacer. Para que nosotros y nuestras familias vayamos considerando el dar gracias como algo especial en nuestra vida individual y familiar”. “Para que podamos educar a las jóvenes generaciones en la gratitud, porque dar gracias no es cuestión solo de iglesias, sino de corazones”. “A partir de entonces y para siempre este es un día en que inclinamos nuestros rostros en respetuosa reverencia, y vaciamos nuestra mente y nuestros corazones de todo otro pensamiento y otros sentimientos, para dejar que se exprese únicamente la voz agradecida de nuestros espíritus y, en fervorosa oración solemne y limpia, lleguen nuestros ruegos a los pies de nuestro Creador”.

“Le damos gracias a Dios por regalarnos la vida y disponer de la misma conforme a su entera voluntad. Gracias a Dios por darnos una Patria, una nacionalidad y un suelo en donde cobijar nuestra herencia común y apacentar nuestros sueños”. “Gracias a Dios por permitirnos afrontar con valentía y estoicismo, tantos y tan dramáticos momentos de nuestra historia, sin que nuestros espíritus se quebranten, ni nos falten fuerzas para seguir luchando por la reconstrucción material, por el rearme moral y cívico de nuestra sociedad y por la edificación de una Patria más justa, más solidaria y más amable”. “Gracias a Dios por darnos la sabiduría para escoger todas las cosas buenas y deseables que nos unen como Estado y como pueblo, y para rechazar con madurez y alto sentido de responsabilidad, todo lo que nos pueda dividir, lo que nos pueda distanciar unos de otros y cuanto pueda producir entre nosotros la disolución social, la inseguridad y la intranquilidad colectiva”. “Gracias a Dios por darnos el conocimiento para comprender que somos una nación con muchos problemas que debemos encarar y muchas dificultades que debemos resolver y que solamente el esfuerzo concertado de todos, y una clara visión de lo que somos y de lo que queremos ser, puede darnos la voluntad y la firmeza de continuar unidos, solidarios y fuertes, lejos de todo rencor banderizo, apartados de afanes egoístas de grupos y personas y dispuestos a entender que la llave de nuestra felicidad y de nuestra paz la tenemos en cada corazón hondureño y en la mente lúcida y serena de cada compatriota”. “Le damos gracias a Dios porque en medio de nuestras tribulaciones y desastres, no nos hemos quedado solos, rumiando nuestro dolor y lamentando nuestras pérdidas”. “De todas partes del mundo hemos recibido voces de aliento que nos piden no desmayar, ni quedarnos de brazos cruzados, ni esperar que otros hagan por nosotros, aquello que solo nosotros, porque se trata de cosas nuestras, tenemos el deber de hacer. Gracias a Dios porque entendemos que hemos podido contar con la solidaridad de los gobiernos y la generosidad de pueblos amigos, a cambio de esforzarnos por trabajar cada día más y hacer lo que hacemos, cada vez mejor”. “Ser honrados y transparentes en nuestra vida pública y privada y ofrecer al mundo nuestro ejemplo de laboriosidad y confianza, de optimismo y de constancia, de armonía social y de capacidad para colocar los intereses de la nación y de la comunidad por encima de todo lo demás”.

“Gracias a Dios por nuestros niños, nuestras mujeres y nuestros ancianos; porque los frutos de nuestra tierra se multipliquen y no falte el pan en la mesa de los pobres, ni la justicia a los que claman, ni la esperanza a los que sufren”. “Dios no quiere para nosotros una Patria de excluidos, ni discriminados ni miserables”. “A Él le rogamos misericordia y bendición y la necesaria sabiduría para encontrar las fórmulas que enriquezcan nuestros campos, prosperen nuestras fábricas, se multipliquen los empleos y cada quien, en cada hogar haciendo lo suyo, se sienta digno de ser hondureño por sus obras y por sus acciones, y de proclamar la dicha de compartir con otros seres humanos, las bondades de nuestra tierra. Dios bendiga y ayude a los compatriotas que están en el extranjero y allá trabajan y luchan, sueñan y recuerdan”. “La Patria y sus seres queridos les echan de menos y abren sus brazos a la esperanza de volverlos a ver y de reunirlos nuevamente en el suelo que les vio nacer”. “Gracias a Dios porque siendo imperfectos buscamos sus caminos y le dedicamos este día de oración y de reflexión, en señal de que somos una nación que no renuncia a la esperanza de ser próspera y grande, como grande es la misericordia que de Dios imploramos y esperamos merecer, para llamarnos hijos suyos”. “Dios conoce el corazón de los hombres y por ello confiamos en que habrá de influir en sus sentimientos y en su forma de pensar, para despejar de los cielos de Honduras cualquier nube de tormenta que amenace nuestra paz o mediatice nuestra voluntad de vivir como hermanos y de trabajar unidos por el bien común”. “Gracias a Dios por todas las bendiciones que hemos recibido y las que esperamos recibir”. “Aceptamos los dones de su misericordia y nos sometemos humildemente a su entera voluntad. Que su poder reduzca a la impotencia a los violentos; oriente a los extraviados e ilumine con su sabiduría a los ciegos de espíritu, a los pobres de entendimiento y a los duros de corazón”. “Dios nos dio una Patria para todos. Dios nos ayude a conservarla intacta, soberana, próspera y libre, para bien y felicidad de las generaciones de hoy y de mañana”. “Por esta Patria, y este pueblo, que confiamos en sus manos, damos en este Día de Acción de Gracias, gracias a Dios”.

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