El fútbol y el TLC

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/ 25 de noviembre de 2022
/ 12:05 am
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El fútbol y el TLC

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Por: Jorge Raffo*

En el s. XXI el fútbol es también un instrumento de política exterior al ser parte de la diplomacia cultural y de la diplomacia deportiva ambas integrantes de la “diplomacia de prestigio” -en términos de la “real politik”- que algunas naciones llevan adelante como testimonio de sus éxitos económicos, o bien, de sus fortalezas políticas. Ya lo mencionó Arosemena (2022) al indicar que nuevos actores se han incorporado a esta práctica de política exterior nacida en el contexto de la “Guerra Fría” donde en los torneos deportivos las dos superpotencias del momento medían sus fuerzas en todas las disciplinas posibles desde el ajedrez hasta la lucha libre, pasando por la esgrima, la equitación, la natación, y, por supuesto, la gimnasia. Sin embargo, a ambas superpotencias el fútbol les demandó un esfuerzo adicional porque no era parte de sus respectivas culturas y no se puede afirmar con certeza que lo hayan dominado.

A una escala diferente, Latinoamérica usó y viene usando el fútbol -en las naciones donde se le practica con vehemencia- para cultivar sentimientos nacionales, regionales y continentales. En un territorio con acentuadas asimetrías económicas y sociales, el fútbol latinoamericano es el único deporte realmente democrático, practicado por todos sin distinción, siendo un factor de integración social y de identidad. En muchas ocasiones, partidos amistosos entre selecciones nacionales han abierto puertas a diálogos más intensos sobre asuntos diversos; otras veces, como sucedió con los partidos de exhibición del equipo del “Barcelona SC” de Guayaquil (“los canarios” por lo amarillo de su indumentaria) en el Perú luego del terremoto del 15 de agosto del 2007, llevaron mensajes de solidaridad a un pueblo afectado por la tragedia.

Honduras y el Perú también experimentaron con la “diplomacia del fútbol” a través de la práctica de encuentros deportivos amistosos, la contratación recíproca de jugadores o la presencia de directores técnicos de un país en el otro dentro de coyunturas políticas específicas. Aunque la historia futbolística mutua es corta, el Olimpia ha participado intensamente en ella. La afición recuerda sus mejores momentos. El 25 enero de 1997, ante más de siete mil espectadores, como parte del Torneo de las Américas de ese año, el Olimpia venció al equipo peruano “Sporting Cristal” por 2-1 con goles de Eduardo Arriola. El 18 de enero del 2003, en el Torneo de las Américas jugado en Miami, en “match” amistoso el Olimpia venció 2-1 a otro equipo peruano “Alianza Lima” con goles de Wilmer Velásquez y del sampedrano Mainor René Suazo, su memorable actuación le valió el apelativo de “huracán” en la prensa deportiva inca. La concurrencia fue de casi veinte mil personas. Lo anecdótico es que todo ello acontecía mientras ambos países construían una relación de prometedores canales comerciales a través de un TLC Sur-Sur.

El 18 de setiembre de 2005, el Motagua rivalizó contra el “Cienciano” de la ciudad del Cuzco (ubicada a 1,170 kilómetros al sureste de Lima y a 3,400 metros de altura) en un cotejo amistoso protagonizado en Miami que quedó en empate. Dos días antes, el “Cienciano” había sostenido otro “match” amistoso con Marathón como parte de su entrenamiento para enfrentar la Copa Libertadores de ese momento. A nivel de seleccionados nacionales, de acuerdo con el periodista deportivo Chávez (2019) “(…) el historial de enfrentamientos entre Perú y Honduras es emocionante. En total, se enfrentaron en ocho ocasiones: dos victorias para Perú, cuatro empates y dos victorias para Honduras”. Y todo ello teniendo como telón de fondo una prometedora relación de desarrollo mutuo a través de un TLC hondureño-peruano que acaba de cumplir su primer quinquenio de existencia.

Se había pactado un encuentro amistoso para el 16 de noviembre del 2018 -después de la participación peruana en la Copa Mundial acontecida en Rusia- pero por razones presupuestales no pudo llevarse a cabo. Recientemente el Perú y Honduras registraron la intención de sostener un partido en septiembre de este año, pero las conversaciones no arribaron a buen puerto. Honduras terminó enfrentándose en un partido amistoso a Argentina mientras que el Perú lo hizo, sucesivamente, con México (0-1) y El Salvador (4-1).

En la diplomacia deportiva han surgido variantes como “la diplomacia del cricket” entre la India y Pakistán que actuó de rompehielos en las tensiones entre ambos países; la “diplomacia del hockey” entre Canadá y la entonces Unión Soviética en la década de los 70 del siglo pasado que mejoró las relaciones bilaterales; o “la diplomacia del béisbol” entre los Estados Unidos y Cuba. Todos son ejemplos del deporte como catalizador sociopolítico que ha permitido que las naciones se conecten y este sea visto como gesto simbólico en favor del entendimiento mutuo. En el caso del Perú y Honduras, el fútbol fue, entre otras, la disciplina idónea para avanzar en la lenta pero prometedora negociación de un TLC que finalmente está vigente desde hace cinco años. El deporte por sí mismo no genera un efecto de paz, pero, con el ropaje adecuado, puede ampliar su alcance.

*Embajador del Perú en Honduras.

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